Filofobia, cómo identificarla y cómo combatirla

01 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La filofobia genera una elevada ansiedad y una imperiosa necesidad de huir ante los vínculos emociones. Sin embargo, puede remediarse.

Para la mayoría de las personas, enamorarse y establecer un vínculo afectivo sincero y profundo con alguien es una idea agradable. Para muchos, encontrar a ese compañero de vida ideal constituye uno de sus mayores anhelos. Sin embargo, para aquellos individuos que padecen filofobia, este panorama resulta aterrador.

Lejos de sentir ilusión, entusiasmo o felicidad, al pensar en relacionarse amorosamente se ven invadidos por la inquietud. El amor genera tal ansiedad, tal estrés y tanto miedo en estas personas, que no dudarán en llevar a cabo todo tipo de conductas de evitación para no verse implicados en un compromiso afectivo.

¿Qué es la filofobia?

En efecto, el miedo al amor existe, y está más presente a nuestro alrededor de lo que pensamos. Esas escenas que hemos observado en películas o leído en libros, reflejan una realidad. Y si tú has tenido la mala fortuna de enamorarte en algún momento de un filofóbico, sabes de que se trata.

Las personas con filofobia sienten ante el amor lo que sentiría alguien con fobia a las alturas al borde de un acantilado. Una enorme ansiedad y una necesidad imperiosa de huir de la situación. Para ellos, implicarse emocionalmente se siente como un abismo, como un sufrimiento asegurado.

Para alguien con un correcto desarrollo emocional puede resultar complicado comprender como un sentimiento tan gratificante puede generar temor. Sin embargo, la actitud de estas personas suele ser el resultado de un trauma anterior que no han sabido afrontar y procesar adecuadamente.

La filofobia puede surgir a causa de una crianza compleja, carente de cariño o repleta de rechazo. Puede provenir a raíz de una relación amorosa fallida, en la que el implicado experimentó un gran sufrimiento. En cualquier caso, la persona se vio dañada en un pasado por seres que dijeron amarle, se sintió rechazado o abandonado. Y, actualmente, su mayor prioridad es evitar encontrarse en una situación similar que le coloque en la misma posición vulnerable.

mujer con filofobia sola frente al mar

El sufrimiento de la filofobia

Este temor encuentra su máxima expresión en las relaciones de pareja. Pero, si se presenta en un grado elevado, es posible que el miedo se extienda también a los lazos familiares o de amistad. Sin duda, es complicado y doloroso amar a una persona con filofobia. Pues, para esta, el vínculo supone una enorme amenaza de la que desea huir. 

Así, se mostrará extremadamente reticente a establecer una conexión personal o a profundizarla. Tenderá a reprimir sus emociones, a luchar contra ellas y a impedir que crezcan. El otro integrante de la relación se ve sumido en una gran confusión, puede llegar a sentirse insuficiente y puede ver mermada su autoestima de una forma importante ante tanto rechazo.

Sin embargo, para la persona con filofobia el panorama tampoco resulta muy alentador. Los seres humanos somos seres sociales, necesitamos el contacto con los otros, su compañía, presencia y afecto. Sin embargo, a estas personas el temor les impide disfrutar de una necesidad tan esencial; y, si no ponen remedio pueden terminar aislados, viviendo una existencia solitaria y llena de frustración.

¿Se puede tratar?

Mujer haciendo terapia por filofobia

Afortunadamente es posible revertir esta actitud temerosa y poder gozar de las interacciones y relaciones afectivas con los otros. Únicamente es necesario que el filofóbico tome conciencia de su condición y decida trabajar en ella. Pues, muchos de ellos tienden a encapricharse de relaciones inalcanzables, de forma que puedan afirmar que son capaces de amar, pero que ese amor es imposible.

Como siempre, el primer paso para cambiar algo de nosotros mismos es aceptar que nos ocurre. Atrevernos a recordar, a sentir y a comprender de dónde surge nuestro temor y cómo estamos colaborando con nuestras acciones a que este se mantenga.

Será necesario sanar las heridas emocionales pasadas que nuestros padres o anteriores parejas generaron. Habrá que procesar el daño, el vacío y la pérdida de una forma adecuada. Habrá que aceptar lo que ocurrió y decidir que esto ya no controle nuestro presente y limite nuestro futuro.

Amar a alguien siempre implica un cierto componente de vulnerabilidad. Sin embargo, porque en el pasado fuiste dañado no significa que lo serás en el futuro. Y, sobre todo, aunque así fuera, has de confiar en tus propias capacidades para salir adelante. Por amor nadie muere, pero sin amor nadie vive.

  • Sánchez Herrero, M. (2011). Apego en la infancia y apego adulto: influencia en las relaciones amorosas y sexuales.
  • Knox, J. (2007). The fear of love: the denial of self in relationship. Journal of Analytical Psychology52(5), 543-563.