Filofobia, cómo identificarla y cómo combatirla

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 23 agosto, 2018
Paula Aroca · 25 julio, 2013

Quien sufre filofobia teme iniciar una relación afectiva. Aún más, establecer un vínculo con alguien, lejos de generarle ilusión, felicidad y bienestar, le produce inquietud. De este modo, quien rehuye de estos compromisos es porque experimenta una alta sensación de estrés y una serie de miedos que pueden llegar a ser patológicos e irracionales.

Poco a poco, se producen claras conductas de evitación que ocasionan desde conflictos, sufrimientos y desavenencias en aquellos que (tienen la mala suerte) de enamorarse de un filofóbico. Porque el miedo al amor existe. Eso que en ocasiones vemos en películas, libros y que incluso hemos podido experimentar en primera persona o en carne propia, no es ni mucho menos un trastorno psicológico por sí mismo. No hay ninguna etiqueta clínica que lo defina.

Sin embargo, este tipo de conductas pueden ir asociadas a trastornos de ansiedad, de personalidad, etc. No es algo casual, es más, se da con más frecuencia de la que creemos. Así, expertos como el doctor Scott Dehorty, de la Universidad de Maryland nos explican que por término medio la filofobia es más común en personas que han sufrido algún tipo de trauma. Debemos entender que el miedo como tal siempre responde a una causa originaria.

En este caso, ese mecanismo de defensa respondería a la inquietud y la angustia de volver a experimentar el dolor que en un pasado sufrieron a causa de los malos tratos, una ruptura traumática, una agresión, etc.

“No es la muerte lo que un hombre debe temer, debe temer que nunca empiece a vivir”.

-Marco Aurelio-

¿Qué es la filofobia?

Dicho sencillamente, la filofobia es el miedo a enamorarse o a entrar en una relación romántica. Sin embargo, en casos más agudos puede abarcar hasta el miedo de sentir amor de familiares y amigos. Asimismo, la filofobia no responde tampoco al nerviosismo propio que ocurre cuando uno comienza a conocer a alguien que le gusta. No son simples mariposas en el estómago. El temor es tan intenso que pone en marcha varios mecanismos de defensa.

Casi sin darse cuenta, la persona con filofobia empezará a mostrar ciertos patrones de conducta muy concretos en el momento en que perciba que se está enamorando.

mujer con filofobia sola frente al mar

¿Qué causa la filofobia?

Tal y como hemos señalado al inicio, por lo general la filofobia tiene como detonante una una experiencia traumática anterior que la persona no ha procesado o afrontado de manera adecuada. Es común que surja como resultado de una crianza compleja, falta de apego o incluso con algún tipo de abuso o maltrato.

  • Por otro lado, también puede darse como resultado de una relación afectiva previa fallida o dolorosa. Las separaciones, las pérdidas o las traiciones amorosas también dejan huellas traumáticas que tardan en curar y que en ocasiones, generan esta realidad y otras dimensiones altamente complejas y desgastantes.
  • De hecho, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Kansas, y publicado en el American Journal of Orthopsychiatry, nos demuestran que el efecto de esas heridas emocionales pueden durar años y generar diversos problemas psiquiátricos (ansiedad, depresión, intentos de suicidio…)

La filofobia, por tanto, sería un mecanismo de defensa. Ese con el cual evitarnos volver a pasar por (lo que uno entiende) que será un sufrimiento inevitable.

¿Cuáles son estos patrones de conducta asociado con la filofobia?

Debido a que la filofobia no está incluida en el Manual diagnóstico y estadístico (DSM-V) necesitamos siempre que sea un experto y profesional en el campo quien haga el diagnóstico y averigüe ante todo, qué hay detrás de esta conducta. No obstante, los patrones de comportamiento más comunes son los siguientes:

  • Ansiedad extrema, temor y nerviosismo ante la idea de enamorarse o establecer una conexión íntima con alguien (ya sea familiar o de amistad)
  • Reprimen sentimientos.
  • Evitan el contacto social hasta el punto de aislarse.

Cuando se enfrentan a una situación de cercanía emocional tienen aparece la misma sintomatología que en un ataque de ansiedad o pánico: temblores, aceleración del ritmo cardíaco, dificultad para respirar, sudoración, entumecimiento, náuseas…

Muchos filofóbicos se encaprichan con relaciones inalcanzables, así no tienen que enfrentarse a su problema, sino que tratan de convencerse a sí mismos de que sí pueden amar, pero que su amor es imposible.

¿Por qué buscar ayuda?

Si sientes que encajas con alguna de las descripciones de este artículo, quizás sea el momento de buscar ayuda. Primeramente, porque la filofobia sí tiene cura. No obstante, tal y como hemos señalado esta condición por sí misma es síntoma de otros hechos subyacentes.

Por tanto, el enfoque terapéutico debe estar enfocado por un lado, a dar con esa raíz central que origina ese mecanismo de defensa y por otro, a darnos la oportunidad de liberarnos de los miedos para poder conectar de manera efectiva y saludable con los demás y con nosotros mismos.

La terapia cognitiva-conductual

Un terapeuta cognitivo-conductual nos ayudará a identificar y cambiar pensamientos, creencias y reacciones respecto a esa fuente original que desencadenó el miedo y la fobia. Es un enfoque con una gran tasa de éxitos y que resulta altamente eficaz en este tipo de situaciones.

Mujer haciendo terapia por filofobia

La terapia de desensibilización afectiva

La desensibilización se usa para tratar fobias de todos tipos. Consiste en exponer al paciente con el objeto o situación que le causa miedo (en este caso relaciones románticas) hasta que se desensibiliza. El terapeuta hasta puede valerse de la tecnología para simular esta interacción y así prepara a la persona para situaciones de la vida real.

Otras terapias

Muchos han tenido éxito con la Programación Neurolingüística, la hipnoterapia, y otros métodos. Un profesional de la salud mental te podrá decir qué terapia sería mejor para tu caso específico.

Para muchos existe cierto tabú con visitar un psiquiatra, un psicólogo o un terapeuta. Pero no tiene por qué ser así. Cualquiera tiene derecho a beneficiarse de las terapias modernas. Además, seguir como filofóbico solo te llevará a la soledad y a la depresión. Tú puedes vencer el temor y mereces experimentar la alegría de amar y sentirte amado.

Imagen cortesía de bree95