Harald Schultz-Hencke, un psicoanalista disidente

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 13 marzo, 2019
Edith Sánchez · 13 marzo, 2019
Lo más llamativo en la historia de Harald Schultz-Hencke es su tendencia a ponerse al servicio del poder. Ayudó a diseñar una psicoterapia adaptada al nacionalsocialismo y, posteriormente, fue el artífice de un modelo que complacía al estalinismo.

Harald Schultz-Hencke fue un psiquiatra y psicoterapeuta alemán, nacido en Berlín el 18 de agosto de 1892. Se sabe poco de su infancia, su madre era grafóloga y su padre físicoquímico. La familia tenía una buena posición económica y, aparentemente, sus primeros años de vida fueron apacibles y sin mayores problemas.

También se sabe que Harald Schultz-Hencke participó en la Primera Guerra Mundial, en el mismo frente de combate. Tras esa experiencia, que parece haber sido traumática para él, regresó a su ciudad natal, donde estudió medicina.

Mientras cursaba esa carrera, comenzó a familiarizarse con las tesis de Sigmund Freud que, inmediatamente, llamaron su atención. Hoy, nos acercamos, un poco más, a esta ambigua figura del psicoanálisis, a su vida y obra.

“No intentes convertirte en un hombre de éxito, sino en un hombre de valor”.

-Albert Einstein-

Harald Schultz-Hencke y su inserción en el psicoanálisis

Tras un psicoanálisis con Sandor Rado, Schultz-Hencke se animó a enfocar su profesión hacia la psicoterapia. Sin embargo, de manera temprana, comenzó a expresar distintos desacuerdos con la teoría de la sexualidad y del inconsciente de Freud.

Por ello, pronto sería excluido de la Sociedad Alemana de Psicoanálisis. Harald Schultz-Hencke inició entonces una aproximación hacia las tesis de Alfred Adler, al tiempo que se definía como socialista.

Sus desacuerdos con Freud lo llevaron a crear una nueva teoría, con la que pretendía instaurar una nueva escuela de psicoanálisis, aunque en un primer momento no le otorgó ningún nombre.

En el año 1926, fundó la Allgemeine Árztliche Gesefischaft fúr Psychotherapie (AÁGP), una asociación que agrupaba a varios psiquiatras y psicoanalistas poco ortodoxos. Schultz-Hencke buscaba que esta organización le diera soporte a su nueva corriente.

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Los aspectos más controvertidos de su trayectoria aparecieron poco después. Harald Schultz-Hencke fue uno de los principales artífices de lo que se llamó la ‘nazificación’ del psicoanálisis en Alemania.

Con el ascenso del nacionalsocialismo, este psicoanalista disidente se convirtió en uno de los grandes colaboradores de Matthias Heinrich Göring. Junto a él y otros psicoanalistas, fundó el famoso Instituto Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapia, más conocido como Instituto Göring.

Asimismo, y sin que nadie se lo pidiera, creó la Sociedad de Médicos Generalistas para la Psicoterapia. El objetivo central de esta entidad era promover la enseñanza de la psicoterapia, adaptándola al catálogo de principios del nacionalsocialismo.

Algunos de sus contemporáneos vieron en ese gesto una señal de oportunismo y de debilidad. Y no es de extrañar, pues esta postura se dio mientras se quemaban libros de Freud y otros psicoanalistas eran expulsados y perseguidos.

El neopsicoanálisis

A Harald Schultz-Hencke se le considera, junto a Felix Boehm, Carl Mueller-Braunschweig y Werner Kemper, uno de los artífices de la ‘nueva medicina del alma alemana‘ promovida por los nazis. En otras palabras, se encontraba en el eje de la conocida como ‘psicoterapia para el Germanborn’.

Muchos afirman que lo hizo más por adulación al régimen, que por verdadera convicción. Pese a ello, sabemos que, durante esos años, fue dándole forma a su propia corriente de ideas, a la cual llamó neopsicoanálisis o neoanálisis.

El objetivo de Harald Schultz-Hencke era crear una especie de síntesis entre el psicoanálisis clásico, una parte de las ideas marxistas y otra parte de los principios de Pavlov. Cuando se produjo la capitulación de Alemania, Schultz-Hencke organizó una reunión de psiquiatras en la zona Este de Berlín que, en ese momento, estaba ocupada por las tropas soviéticas.

En dicha reunión, expuso por primera vez todos los principios de su neopsicoanálisis. Aseguró que se trataba de una nueva escuela capaz de superar todas las contradicciones en el marco del psicoanálisis clásico integrando, a su vez, lo mejor de los principios comunistas.

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Un papel controvertido

Del mismo modo en que había colaborado con singular dedicación en el régimen nazi, inició un ejercicio militante de su profesión para los soviéticos. Schultz-Hencke se convirtió entonces en uno de los colaboradores para la construcción de la República Democrática Alemana y contribuyó decisivamente a la persecución de las ideas freudianas en la era estalinista. Probablemente, para ello, le dio especial notoriedad a las ideas de Pavlov.

Los psicoanalistas de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA, por su sigla en inglés) dirigieron fuertes críticas contra Schultz-Hencke. No cuestionaban tanto su evidente oportunismo político, sino las bases sobre las cuales había erigido su nueva teoría. Les molestaba que empleara el término psicoanálisis en una teoría que estaba muy lejos de las ideas promulgadas por dicha escuela.

A pesar de las críticas, Harald Schultz-Hencke tuvo un destacado papel en la Alemania comunista. Su libro más reconocido lleva por nombre La persona inhibida. Schultz-Hencke murió el 23 de mayo de 1953 en Berlín oriental. Si bien sus tesis tuvieron cierto reconocimiento en todo el eje socialista de antaño, tras la caída del Muro de Berlín, no ha tenido mayor trascendencia en el mundo.

  • Schultz-Hencke, H. (1951). Sobre el desarrollo y el futuro de los conceptos psicoanalíticos. Revista de psicoanálisis, 8(2), 283-284.