Hatha yoga: características y beneficios

Hatha yoga: características y beneficios
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por María Hoyos

Última actualización: 02 junio, 2018

Hoy en día se ha extendido la práctica de muchos tipos de yoga. Dependiendo de cuáles sean nuestro objetivo al practicar esta disciplina, deberíamos decidirnos por un tipo u otro. Si tu deseo es practicar un yoga controlado, centrado en la elasticidad de la musculatura, el hatha yoga es para ti.

Esta clase de yoga se aleja de otras, como el raja yoga (yoga mental) o el karma yoga (yoga más activo), ya que se centra en la preparación del cuerpo antes de la meditación. Su propósito en nuestra sociedad son los estiramientos de cuerpo. Se trata del tipo de yoga más conocido en occidente, y el más practicado. Por ello, en ocasiones, se considera desvirtuado.

¿Qué es el hatha yoga?

Esta clase de yoga se practica ya en casi cualquier centro o gimnasio occidental. De hecho, ha terminado por convertirse en un conjunto de estiramientos previo o posterior a otra clase de entrenamientos. Como todos sabemos, el yoga es una práctica religiosa oriental, que se ha importado en occidente con el propósito de emplearse como una disciplina deportiva más.

Personas haciendo yoga

El hatha yoga cuenta con varios pasos o partes. La primera de ellas es la parte postural, las āsana. El resto de pasos, más relacionados con la relajación y la meditación, han sido en muchas ocasiones obviados por maestros occidentales para dar lugar a una clase de yoga caracterizado por posturas dinámicas que no siguen una serie fija.

Las posturas del hatha yoga

Las diferentes āsana del hatha yoga cuentan a menudo con cierta dificultad postural: llegar a dominarlos depende del equilibrio y la flexibilidad. No obstante, esta clase de yoga no requiere de preparación previa, y su práctica no está restringida por edad, sexo o condición física. Es por ello que se trata de una disciplina muy popular.

Entre las posturas más comunes están aquellas más relacionadas con la meditación, como la postura del loto o la postura del niño. También tenemos algunas más relacionadas con aspectos físicos, como la postura de la cobra o la postura del arco.

Postura del loto

Esta es una de las posturas más representativas del yoga en Occidente. Se practica colocando las piernas cruzadas y cada pie sobre el muslo contrario (derecho en muslo izquierdo y viceversa). Es difícil de practicar en un inicio, pues requiere de mucha flexibilidad en las piernas, así como de fuerza en la espalda, que debe mantenerse recta.

Postura del niño

Esta postura es mucho más asequible y sirve también para la meditación. Se consigue recogiendo el cuerpo hacia delante cuando estamos sentados sobre nuestras rodillas, de forma que la columna vertebral quede curvada y relajada. Después debemos poner los brazos hacia atrás y apoyar la frente en el suelo.

Postura de la cobra

Otra de las posturas más famosas del yoga es la de la cobra, y se consigue tumbándose boca abajo, para después, con la ayuda de las palmas de las manos, elevar el tronco hasta, si es posible, las caderas. No es una postura fácil, y requiere mucha fuerza en todo el tronco (músculos abdominales centrales, laterales y lumbares).

Postura de la cobra

Postura del arco

Esta postura se consigue cuando, boca abajo, agarramos nuestros tobillos, de forma que brazos y piernas queden elevados. Tampoco es una postura fácil, pero ayuda a fortalecer los músculos de la espalda.

Si queremos que sea correcta, la práctica del hatha yoga suele implicar primero una fase de calentamiento, con posturas como el saludo al sol. Más adelante, una práctica de las āsana y, por último, una meditación.

Los beneficios del hatha yoga

Esta clase de yoga cuenta con algunos beneficios, y es por eso que se encuentra tan extendida en nuestra sociedad.

  • Primeramente, no necesita preparación física previa, por lo que es asequible para todas las edades, sexos y constituciones.
  • También resulta una muy buena manera de aumentar o conservar nuestra elasticidad, ya que la práctica de āsana es lenta y controlada.
  • Nos aporta, a su vez, fuerza y tonificación muscular, ya que en muchas de las posturas utilizamos músculos que no solemos entrenar.
  • Cuando se alcanza más control, la práctica puede ayudarnos a aumentar la capacidad pulmonar, ya que los ejercicios de respiración son una parte importante de esta disciplina.

El hatha yoga es, por tanto, un ejercicio muy completo, que nos ayuda a entrenar todo nuestro cuerpo, de formas muy distintas. Gracias a él no solo nos ejercitamos, también podemos aliviar o controlar lesiones, reducir el estrés y, también, compartir momentos.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.