Historia de la terapia sistémica

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Barreiro
· 22 mayo, 2019
La terapia sistémica promueve el uso de tratamientos breves, contextualizar a las personas y comprender la mente como algo relacional. Conocer su historia, te facilitará comprender sus fundamentos.

En la actualidad, la terapia sistémica es utilizada por muchos psicólogos tanto en el tratamiento de los problemas individuales, de pareja o familiares, como en la investigación. Para entender el funcionamiento y la relevancia de sus conceptos, es necesario conocer su historia.

El aspecto más innovador de la terapia sistémica es la comprensión de la mente como algo relacional, suponiendo una diferencia respecto a los corrientes tradicionales que entendían el origen y tratamiento de la patología como algo exclusivamente individual. A su vez, este cambio conllevó el traslado del foco de intervención del individuo o del carácter intrapsíquico de la patología al entorno o al carácter interaccional.

La historia de los modelos sistémicos en psicoterapia ha estado ligada a la de los modelos familiares, siendo la terapia familiar su ámbito de aplicación más extendido. De la misma manera, la historia de la terapia sistémica se concibe como pionera en el desarrollo de la terapia breve, siendo la duración del tratamiento breve, de 6-20 sesiones.

La historia de la terapia sistémica se caracteriza por no ser lineal y ser consustancial a las interacciones constantes entre sus miembros, como ningún otro modelo en la psicología. A continuación, se exponen algunas de ellas:

Personas conectadas

Antecedentes de la terapia sistémica

Con anterioridad al desarrollo de la terapia sistémica, Rogers en 1939 contemplaba la inclusión de los otros miembros de la familia en la intervención. La razón tenía que ver con la necesaria finalidad de la psicología rogeriana de aumentar la comprensión en el individuo para obtener mejores resultados.

Las primeras asociaciones familiares surgen en los Estados Unidos a finales de los años 30 y principios de los 40, con el nombre deAAMFT-American Association for Marriage and Family Therapy”, manteniendo sus puertas abiertas en la actualidad.

El psicoanálisis de la primera mitad del siglo XX señalaba la importancia de las relaciones familiares en la génesis de las neurosis, obviando el contacto ente el terapeuta y la familia del cliente; para Freud, esto tan solo podría incrementar las posibilidades de vulnerar la regla de abstinencia.

Sin embargo, fue un psicoanalista, Ackerman, el que en 1937 publica un artículo que se centra en cómo las actitudes actuales de los miembros de la familia pueden influir en los síntomas de uno de los miembros. A partir de los años 40, fueron surgiendo aportaciones de otros psicoanalistas, como las de Eric Fromm, K.Horney y Sullivan, que iban más allá de la ortodoxia freudiana.

Por su parte, Adler enfatizó el papel de las relaciones entre los hermanos en el desarrollo del individuo, incluyendo el concepto de constelación familiar: peso que tiene el orden de nacimiento de los hermanos en su desarrollo psicológico.

El cambio que produjo el giro del paradigma intrapsíquico al interaccional fue el que se originó gracias a la psicología social y la aportación del interaccionismo simbólico. Sus ideas tuvieron calado en las teorías neopsicoanalistas al tener en cuenta el ambiente psicosocial actual en el origen de la neurosis y abarcar fenómenos que se escapaban de los planteamientos psicoanalíticos, como la psicosis.

En este aspecto, las aportaciones más influyentes para la terapia familiar fueron: la de Fromm- Reichman, con el concepto madre esquizofrenógena, la de Rosen, con el de madre perversa, y la de Whitaker con esquizofrénicos en el seno de la familia.

El anecdótico surgimiento de la terapia familiar

La idea de realizar psicoterapia con los miembros de la familia nace de un malentendido entre Bell y Sutherland, quien le describió a este los estilos de apego -del hoy famoso psicólogo Bowlby- cuando estaba en una estancia en Inglaterra.

A su vuelta a los EE.UU, empezó a utilizar entrevistas conjuntas para el tratamiento de los problemas infantiles obteniendo éxito en los resultados.

Inicios de la terapia sistémica, años 50

Los inicios más relevantes de la terapia sistémica familiar se deben, al antropólogo Gregory Bateson y su equipo del Hospital de Palo Alto, que entre 1952 y 1962, realizan una investigación con psicoterapeutas y teóricos de la comunicación, llegando a elaborar la teoría del doble vínculo, considerándose hoy un hito en la historia de la psicoterapia .

Las aportaciones de Bateson fueron fundamentales para el inicio de la terapia sistémica e innovadoras en la historia de la psicoterapia al considerar la mente como relacional y no como una característica individual.

Los fundamentos teóricos del paradigma sistémico recibieron influencias de las disciplinas que estaban emergiendo en esa época, como la cibernética, la teoría de la comunicación humana, la ecología y la teoría de sistemas.

Desarrollo y expansión, a partir de los años 60

El desarrollo de la terapia sistémica tiene lugar en la década de los años 60. Jackson y Ackerman fundan la revista Family Process, considerada como un órgano de comunicación científico de la terapia sistémica. Junto con Virginia Satir y Riskin, Jackson crea el MRI (Mental Reseach Institute) de Palo Alto, liderado por Gregory Bateson al que posteriormente se unieron el autor de la teoría de la comunicación humana, Wazlawick, Weakland y Sluzki.

Paul Watzlawick
Paul Watzlawick

En los años 70, el creador de la hipnoterapia moderna, Milton Erickson, se une a este equipo, a la vez que Haley difunde su método. También por esta época, Salvador Minuchin, impulsado por el propio Ackerman, llevó a cabo un proyecto de investigación con familias de bajo nivel social, con problemas de delincuencia. Esto permitió llevar a cabo un estilo de terapia familiar muy estructurada, actualmente conocido como escuela estructural, que resultó ser perfectamente integrable en el marco sistémico de la primera escuela de Palo Alto.

A partir del trabajo que se estaba realizando en el Instituto de Palo Alto, se contempla estudiar los patrones de interacción comunicacional en los procesos de cambio a la vez que se analiza la forma en que el tratamiento pueda ser más eficiente, esto es, con un número menor de sesiones.

Esta línea de investigación nace en 1967 en el Brief Family Therapy Center, liderado por Fish e integrado por Watzlawick, John Weakland y Segal, con el fin de investigar la terapia familiar breve.

La duración del tratamiento breve de 10 sesiones, sin selección de patología, focalizando la intervención en el problema, el empleo de técnicas activas y muy directivas, dio lugar al modelo de tratamiento centrado en los problemas, caracterizado en las quejas de las personas y no en organizar a la familia o en el desarrollo del insight. Se consideraba que los problemas son de tipo interaccional y son mantenidos por los intentos ineficaces de solución, es decir, el problema es el intento de solución

La terapia centrada en soluciones, cuna de la terapia breve

La segunda escuela de la terapia sistémica es la terapia breve centrada en las soluciones (TCS). Esta escuela se crea en el Brief Family Therapy Center de Milkwaukee, a través Shazer e Insoo Kim Berg que dejaron de centrarse en la identificación de patrones de interacción en torno a la queja para interrumpir la secuencia-problema, como promovía el MRI, y se centraron en lo que le funcionaba a la persona, con el fin de identificar y amplificar las secuencias de solución.

La terapia centrada en las soluciones, concibe el problema y la solución como categorías discontinuas. Así, dos personas pueden acudir a terapia por un mismo problema y generar dos soluciones diferentes o al contrario, se puede obtener una igual solución para dos problemas distintos.

Finales de los 60, principios de los 70: las escuelas europeas

A finales de los años 60, en Europa comienzan a asentarse las diversas líneas de investigación. Laing viaja a Palo Alto y, en su retorno, consolida la línea de investigación del modelo sistémico en la Tavictock Clinic de Londres.

En 1967, Selvini-Palazzoli y su equipo, forman un centro de investigación en terapia familiar con amplias repercusiones para todo el movimiento psicoterapéutico internacional, considerándose la escuela de Milán, la tercera escuela de referencia. Posteriormente, en Alemania, se crea un servicio clínico de medicina psicosomática y terapia familiar, liderado por Stierlin en la Universidad de Heidelberg

Por su parte, Andolfi y Cancrini, retoman el modelo sistémico y crean otra senda de terapia sistémica familiar, dando lugar a la escuela de Roma. Todas estas escuelas mantuvieron constantes intercambios y relación, pudiéndose diferenciar en tres orientaciones según sus fundamentos teórico-prácticas:

Orientaciones sistémicas puras

Integradas por la escuela de Palo Alto, la escuela estratégica de Jay Haley y la Escuela de Milán. La terapia se centra en la solución de problemas, la unidad familiar es objeto de intervención, y considera al individuo como un miembro del sistema familiar. Se considera que la familia es un sistema abierto, gobernada por reglas que constituyen metáforas elaboradas por el terapeuta para denominar secuencias de comportamiento

El sistema familiar adquiere estas reglas a lo largo del tiempo por ensayo y error, y no son consideradas negativas «per se», sino que lo son cuando se vuelven rígidas y se emplean de manera compulsiva y repetida las mismas soluciones, dando lugar a los síntomas.

El terapeuta sistémico ha de descubrir el funcionamiento de esas reglas rígidas y redundantes para modificar aquellas que no resultan útiles para el sistema, centrándose en la solución de problemas y por lo tanto, en el aquí y ahora. A diferencia de las siguientes orientaciones, el terapeuta interviene desde el exterior, como si de un observador se tratase

Orientaciones sistemas mixtas Escuela Estructural de Minuchin y Montalvo, la escuela de Roma y la Escuela Suiza (Kaufman)

Los objetivos de la terapia no solo tratan de resolver el problema, sino que también modifican la estructura familiar, para que si vuelven a surgir problemas esta estructura pueda ser útil a lo largo del tiempo. Esta orientación se caracteriza por su perspectiva ecológica.

El terapeuta, actúa implicándose en el sistema familiar, no como un observador pasivo, sino como un agente activo de cambio que tiene que conseguir esa reestructuración. Los límites, las alianzas y la jerarquía son elementos clave de toda estructura familiar, que guían al terapeuta en el lugar donde realizar los cambios en la estructura familiar.

Familia de papel

Orientaciones sistémicas psicoanalíticas

Esta orientación está integrada por Ackerman, terapia contextual, la terapia familiar simbólico experiencial de Whitaker y la orientación grupoanalítica de Robin Skinner

La familia está compuesta por individuos cada uno con su propia identidad e historia personal y la patología responde a las leyes que rigen a las relaciones interpersonales. Aunque no dejan de prestar atención a la familia, consideran al individuo en primer plano. Se trata de una perspectiva sistémica individualista. Sin duda, si hay algo que caracteriza a la historia de la terapia sistémica es la relación constate entre sus distintas escuelas, su carácter conceptual más práctico e innovador y la calidad en su investigación.

Los terapeutas sistémicos no se limitan a “militar” en una escuela propia, sino que poseen un buen conocimiento de las aportaciones y técnicas de escuelas diversas, predominado una perspectiva constructivista e integradora.

En la actualidad, el paradigma sistémico es el más empleado en terapia familiar y de pareja, siendo en utilizado en los últimos años en el campo de la salud, la asistencia y bienestar social, las organizaciones, en los problemas escolares y en las redes sociales.

  • Feixas, G. y Miró, M.T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia: Una introducción a los tratamientos psicológicos. Barcelona: Paidós.
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  • Watzlawick,P., Beavin, J. y Jackson, D. (1967). Teoría de la comunicación humana. Barcelona: Herder
  • Watzlawick, J., Weakland, J.H. y Fisco, R. (1995) Cambio: Formación y solución de los problemas humanos. (9ª ed.). Barcelona: Herder.