James Rhodes, biografía de un artista singular

Edith Sánchez · 30 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 30 septiembre, 2019
Uno de los aspectos más valiosos de la historia de vida de James Rodhes es el hecho de que una vez más podemos comprobar que el arte es una práctica sanadora. Solo gracias a la música este pianista ha logrado darle un nuevo sentido a su existencia.

La publicación de su autobiografía marcó un antes y un después para James Rhodes. La misma lleva por título Instrumental, memorias de música, medicina y locura. Más que una historia de su vida, lo que había allí era una confesión y una catarsis. También una vía para denunciar y reparar, en parte, los abusos de los que había sido víctima cuando era niño.

A James Rhodes lo caracteriza su impresionante talento musical al piano, su resiliencia y su gran capacidad para superar experiencias traumáticas en la infancia. Su vida es un ejemplo tanto de los gigantescos efectos del abuso, como del enorme poder curativo del arte.

Solo el sonido del piano consiguió, y aún hoy lo hace, acallar mi ruido interior”.

-James Rodhes-

La autobiografía estuvo a punto de quedarse guardada en un cajón para siempre. La exesposa de James Rhodes se opuso a que fuera publicada, ya que a su juicio podía afectar al hijo de los dos. El caso llegó hasta el Tribunal Supremo y finalmente se permitió la publicación.

El fallo decía en uno de sus apartes: “Una persona que ha sufrido del modo en que el apelante ha sufrido y que ha luchado para hacer frente a las consecuencias de su sufrimiento de la forma en que él ha luchado tiene derecho a hablarle al mundo sobre todo ello”.

Piano

James Rhodes, un niño violentado

James Rhodes parecía haber venido al mundo predestinado para ser feliz y exitoso. Era el hijo de un próspero matrimonio judío y nació en Londres, el 6 de marzo de 1975. Fue a estudiar a un colegio privado para niños ricos, el Arnold House School. De él, obviamente se esperaba que se educara en los mejores ámbitos y luego triunfara tanto como sus progenitores.

En su libro, James Rhodes cuenta que cuando estaba a punto de cumplir 6 años, el profesor de boxeo lo llevó a un cuarto sin ventanas. Ya se había ganado su confianza, con palabras amables y regalándole cajas de cerillas. Ese día, en ese cuarto oscuro y a tan temprana edad, fue violado por primera vez.

La situación se repitió durante los siguientes cinco años. Nadie se dio cuenta. Una de las profesoras sospechaba que algo ocurría, pero creyó que se trataba de un abuso físico y no sexual. De todos modos, jamás lo denunció. El victimario amenazaba al niño para que callara. Así lo hizo durante 30 años. Por eso para James Rhodes era crucial que el Tribunal le permitiera publicar su libro.

Autodestrucción y locura

Cuando James Rhodes tenía entre 5 y 10 años, en el mundo aún no se hablaba acerca del abuso sexual a menores, al menos de manera abierta. Mucho menos cuando la víctima era un niño y no una niña. Por eso, el efecto central de la experiencia fue la de generar enormes sentimientos de culpa a Rhodes. Dice que el hecho se convirtió en “una mancha” que llevaba consigo a todas partes.

Cuando terminó la escuela, ya era un aficionado a la música. Sin embargo, su familia no estuvo de acuerdo con que siguiera esa carrera. Así que finalmente estudió para incursionar en el mundo de los negocios. Se casó y se convirtió en un ejecutivo exitoso e infeliz.

Entre tanto, James Rhodes también se volvió adicto a las drogas. Tuvo cinco intentos de suicidio. Estuvo internado en un psiquiátrico a la fuerza. Su matrimonio sucumbió y se le prohibió ver a su hijo.

También fue adicto al sexo y se autolesionaba con cuchillas de afeitar. Ha dicho que para él fue vergonzoso haber experimentado una erección mientras lloraba de tristeza, pues inconscientemente asocia las lágrimas al sexo.

Rostro de James Rhodes

Una nueva vida

James Rhodes fungía como un negociante exitoso y prácticamente por azar terminó involucrado con un productor musical. Este, junto con otras personas, notaron que en James había un excelente intérprete de música. Le ayudaron para que puliera su formación, ya que era un pianista autodidacta.

Poco a poco, fue dándose a conocer en el ámbito musical y, en relativamente corto tiempo, alcanzó la fama. Aunque para él, lo importante no es la fama, sino el hecho de haberse podido dedicar por completo a la música. Muchas veces, ha afirmado, sin dudarlo, que Bach le salvó la vida.

Hoy en día, Rodhes es un músico muy apreciado, que ya tiene siete discos en el mercado y una trayectoria de alcance mundial. Se casó de nuevo y, al parecer, esta vez ha tenido un excelente matrimonio. Aún lo persiguen los fantasmas del pasado de vez en cuando, pero ya nadie impedirá que le cuente al mundo su dolor.

Montalt Resurrecció, V. (2017). Traducir el trauma y el estigma a escritura autobiográfica: una lectura de James Rhodes.