John B. Watson, biografía del padre del conductismo

John B. Watson ha marcado la historia de la psicología. Con sus investigaciones aportó un conocimiento que ha inspirado a muchas otras posteriores. ¿Quieres conocer su historia?
John B. Watson, biografía del padre del conductismo
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 14 noviembre, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 14 noviembre, 2021

Última actualización: 14 noviembre, 2021

John B. Watson es una de las figuras más importantes de toda la historia de la psicología. Se le considera el creador de la escuela conductista y uno de los investigadores decisivos en el estudio de la mente humana. Aunque su nombre no ha estado exento de controversias, sus aportaciones a la psicología son innegables.

El artículo La psicología tal como la ve el conductista de John B. Watson es considerado por muchos como la obra fundacional del conductismo. Fue uno de los tres grandes pilares de esa escuela, junto con Iván Pávlov, padre del condicionamiento clásico, y de B.F. Skinner, padre del condicionamiento operante.

Sin embargo, fue John B. Watson quien realmente consiguió la popularización del conductismo. Aunque Pávlov y Skinner fueron teóricos más sólidos que él, la habilidad de Watson para comunicar y difundir el conductismo en la segunda y tercera década del siglo XX.

Los hombres se construyen, no nacen…. Dame el bebé, y lo voy a hacer subir y utilizar sus manos en la construcción de edificios de piedra o de madera…. voy a hacer de él un ladrón, un hombre armado o un demonio. Las posibilidades de formación en cualquier dirección son casi infinitas…”.

-John B. Watson-

Mente con mecanismos

La vida de John B. Watson

John B. Watson nació en Travelers Rest, Carolina del Sur (Estados Unidos), el 9 de enero de 1878. Su padre, Pickens Butler Watson, sufría de alcoholismo y abandonó a la familia para formar un nuevo hogar con dos mujeres indias. La madre, Emma Kesiah Watson, era profundamente religiosa y seguramente la partida de su esposo reforzó sus convicciones.

Emma quería formar a su hijo en un estricto ascetismo. Le prohibió fumar, beber y bailar. De hecho, bautizó a su hijo con el nombre de John porque un ministro bautista que ella admiraba se llamaba así. Su esperanza era que, con el nombre, su pequeño hijo también heredara el amor por la predicación.

En realidad, ocurrió todo lo contrario. Por un lado, el pequeño John nunca perdonó a su padre por la afrenta del abandono. Incluso tuvo problemas de comportamiento tras la partida de su progenitor, al punto en que llegó a ser arrestado. Por el otro lado, las fuertes restricciones impuestas por su madre no hicieron más que generarle una fuerte aversión hacia todo lo que sonara a religioso. En su vida adulta se convirtió en ateo.

La formación profesional

John B. Watson estudió primero en la Universidad de Furnam y allí obtuvo su licenciatura a los 21 años. Después hizo su postgrado en la Universidad de Chicago, donde inició una interesante investigación sobre los procesos de aprendizaje en la rata blanca. Su tesis doctoral, que presentó a los 25 años, versó sobre ese tema.

En su momento, se convirtió en el alumno más joven en obtener un doctorado de la Universidad de Chicago. Los responsables del departamento, impresionados por sus estudios, decidieron contratarlo como profesor asistente. Pasados cuatro años, fue a trabajar a la Universidad Johns Hopkins y, más por azar que por mérito, terminó convirtiéndose en el editor de la prestigiosa revista Psychological Review.

Fue precisamente en esa revista en la que publicó la obra fundacional del conductismo, en 1913. Apenas un año más tarde fue nombrado presidente de la Asociación Americana de Psicología (APA).  Tras un escándalo por un romance clandestino, John B. Watson dejó la academia y se dedicó a la publicidad. De cualquier modo, casi todas sus obras son auténticos clásicos de la psicología.

Rata blanca

Una vida escandalosa

La vida de John B. Watson, que acabó en Nueva York el 25 de septiembre de 1958, estuvo rodeada por el escándalo. Se casó con Mary Ickes antes de terminar su doctorado y tuvieron dos hijos a los que bautizaron con el mismo nombre de los padres.

Mary hija tuvo un intento de suicidio. La hija de ella, Mariette, tuvo trastornos psicológicos y los atribuyó al hecho de haber sido educada con las pautas de su abuelo.

Cuando Watson fue a trabajar en Hopkins, inició un romance con una asistente llamada Rosalie Rayner. Con ella realizó el famoso y controvertido experimento del pequeño Albert. Lo cierto es que su esposa descubrió correspondencia del psicólogo con su amante y lo hizo público. Por eso fue invitado a irse de la universidad. Tras esto, se divorció y se casó con su asistente. Repetía en parte la historia de su padre.

Con Rosalie tuvo otros dos hijos, a los que educó siguiendo los principios del conductismo. Cuando ella murió, en 1935, John B. Watson se retiró a una granja de Connecticut, dedicándose al trabajo de campo. Allí pasó sus últimos años. Uno de los hijos de su segundo matrimonio, William, se hizo psiquiatra y más adelante se suicidó, en 1963.

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  • Ribes, E. (1995). John B. Watson: el conductismo y la fundación de una Psicología científica. Acta comportamentalia: revista latina de análisis del comportamiento, 3(3).