La desvinculación moral, o no sentir culpa al hacer daño

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 4 diciembre, 2018
La desvinculación moral tiene que ver con la dificultad para asumir la responsabilidad de los actos, cuando estos contradicen un valor o una norma. Muchos buscan medios para minimizar u ocultar la transgresión ética en la que han incurrido.

La desvinculación moral es un concepto interesante que apunta a una teoría propuesta por Albert Bandura. Tiene que ver con las razones por las cuales muchas personas terminan incurriendo en conductas que contradicen los valores que defienden. Los que, por ejemplo, hablan de respeto e insultan, o de paz y agreden.

Hay muchos fenómenos históricos en los que ha quedado patente esa desvinculación moral. El más publicitado de ellos es el holocausto nazi. Todavía nos preguntamos cómo todo un pueblo aceptó ser cómplice de una masacre. Cómo fue que hombres y mujeres, incluso muy ilustrados y decentes, se prestaron para llevar al mundo a una situación extrema y devastadora.

Sin embargo, la desvinculación moral no es un fenómeno macro solamente. Lo vemos frecuentemente en el día a día. Quienes están en contra de la corrupción y sobornan. O los que defienden los derechos de los más vulnerables y explotan a su empleado. Lo llamativo de todo esto no es la conducta en sí, sino el hecho de que no genere ningún tipo de malestar en quienes incurren en esas contradicciones. Eso es precisamente lo que explica esta teoría.

Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos”.

-Sir Charles Chaplin-

Mano de un hombre con un sobre

La desvinculación moral

Hay varias teorías que tratan de describir la forma como los seres humanos adquirimos los principios y los valores éticos que nos rigen. Para Albert Bandura, se trata de un proceso por el cual se nos inculcan dichos valores, mediante estímulos de premio y castigo. Vamos internalizando las normas gracias a ello.

Según su tesis, hay circunstancias que a veces llevan a flexibilizar la observancia de esas normas. Puede ser por presión social, o porque en determinados momentos hay cierta conveniencia, o quizás porque existe una urgencia, entre otros. Lo cierto es que el ser humano puede llegar a actuar en contra de las normas que le han sido inculcadas y que él mismo ha practicado por mucho tiempo.

Cuando una persona traiciona sus convicciones morales, se produce un gran malestar en su interior. Una mezcla entre remordimiento, sentimiento de culpa y desazón. En este estado, el afectado necesita resolver ese malestar. Puede hacerlo rectificando o empleando mecanismos para justificar lo que hizo. Uno de ellos es la desvinculación moral. Esta le permite reinterpretar su conducta para no sentirse mal por ella.

Hombre triste con la mano en el rostro

Los mecanismos de la desvinculación moral

Según la teoría de Albert Bandura, hay ocho mecanismos a través de los cuales se realiza la desvinculación moral de la propia conducta. En otras palabras, existen ocho vías para justificar o dar una explicación convincente acerca de las razones por las cuales traicionamos valores en los que decimos creer. Los ocho mecanismos son los siguientes:

  • Justificación moral. Ocurre cuando una persona se escuda en determinados valores para excusar la transgresión de otros valores o de ciertas normas. Como cuando el padre castiga físicamente a un hijo y dice: “lo hago por tu bien”.
  • Lenguaje de eufemismos. Tiene lugar cuando se minimiza el impacto de una conducta, suavizándolo a través del lenguaje. Por ejemplo cuando a un despido o a un abandono se le llama “dejar ir” o “dejar en libertad”.
  • Desplazamiento. Tiene que ver con responsabilizar de los hechos a un agente externo. Como cuando hay una ley injusta que se sigue porque es ley. Un ejemplo de ello fueron las leyes que inducían a maltratar a los judíos en la Alemania nazi.
  • Difusión. Corresponde a aquellos casos en los que la responsabilidad individual se diluye en la culpa colectiva. Un mecanismo típico de la corrupción. “Si los demás lo hacen, ¿por qué no voy a hacerlo yo?”
  • Comparación arbitraria. En este mecanismo se hace un paralelo entre los peores actos posibles y la conducta que la persona asumió. Si roba un dinero, dice que hay otros que roban 100 veces más que él. O si golpea, dice que hay otros que matan.
  • Deshumanización. Consiste en quitarle simbólicamente la dignidad humana a la víctima de sus conductas. Durante muchos siglos se dijo, por ejemplo, que los negros no tenían alma. Actualmente se habla de “sudacas parásitos”, etc.
  • Atribución de la responsabilidad a la víctima. Tiene lugar cuando se culpa a la víctima por el daño infligido. Si no hubiera reclamado, nadie le habría agredido. Si no se hubiera vestido de determinada manera, nadie la hubiera violado, etc.

Todos estos mecanismos son de uso diario en el mundo actual. Vivimos tiempos de excesiva relativización moral. No es bueno adherirse a principios inflexibles, pero tampoco es sano para la sociedad que los límites de todo sean tan inciertos.

  • Bietti, L. M. (2009). Disonancia cognitiva: procesos cognitivos para justificar acciones inmorales. Ciencia Cognitiva, 3(1), 15-17.