La escala de ansiedad de Hamilton

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 noviembre, 2018
Valeria Sabater · 8 noviembre, 2018
La escala de ansiedad de Hamilton nos revela algo importante: no todos experimentamos la ansiedad de igual modo. Dicho estado está conformado además por estados psíquicos y amplios síntomas psicosomáticos.

La escala de ansiedad de Hamilton es uno de los cuestionarios psicológicos más utilizados para clarificar el grado de ansiedad que sufre una persona. No es por tanto un instrumento de diagnóstico, sino un recurso útil y altamente eficaz para valorar en qué estado se encuentra el paciente, cuáles son sus síntomas psicosomáticos, sus miedos y sus procesos cognitivos.

Llama la atención un hecho sobre esta interesante escala. Fue diseñada en 1959 Max R Hamilton y a día de hoy sigue siendo una de las más utilizadas. Si había algo que tenía claro este profesor de psiquiatría, y posteriormente presidente de la British Psychological Society, es que no todos los estados de ansiedad son iguales.

No deseaba definir otro instrumento para diagnosticar un trastorno. Buscaba definir un recurso altamente riguroso con el que poder evaluar el grado de severidad de la ansiedad en una persona, diferenciando además la ansiedad psíquica de la somática por su importancia a la hora de definir la capacidad de control que tienen las personas sobre esta realidad tan desgastante.

Más tarde, en 1969, el doctor Hamilton quiso ir un poco más allá y mejorar la escala. Así, entre esos ítems enfocados a valorar la ansiedad somática, hizo una distinción entre los signos somáticos musculares y los signos somáticos sensoriales. De este modo, y con ese grado de afinamiento a la hora de diseñar una prueba lo más ajustada posible, ya intuimos una pista evidente sobre este tema.

Cada persona experimenta la ansiedad de un modo particular. No hay dos realidades semejantes por tanto, no a todos nos sirven las mismas estrategias terapéuticas. Pruebas como la que pasamos seguidamente a detallar son muy adecuadas para personalizar al máximo los tratamientos en base a las necesidades particulares de cada paciente.

 escala de ansiedad de Hamilton

Propósito de la Escala de ansiedad de Hamilton

La escala de ansiedad de Hamilton es un instrumento de evaluación clínica que se utiliza para medir el grado de ansiedad de una persona. Es útil tanto en niños como en adultos. Asimismo, es un instrumento que pueden utilizar tanto los médicos como los psiquiatras, pero teniendo claro que no determina el diagnóstico de un trastorno concreto (aunque sí puede ayudar al mismo).

Asimismo, hay un problema con este recurso clínico que están percibiendo ya los profesionales de la salud. La escala de Ansiedad de Hamilton es de libre acceso, cualquiera puede descargarse el instrumento o incluso realizar la prueba online. Así, es común que muchas personas acudan ya hasta sus médicos con el diagnóstico hecho: “padezco ansiedad severa”.

Cabe decir que esto no es lo adecuado. Este tipo de prueba, como cualquier otra propia de la evaluación clínica, debe hacerse por profesionales especializados. Aún más, la escala de ansiedad de Hamilton cuenta con otro ítem donde el propio investigador debe valorar en qué estado ha realizado la prueba el paciente.

Es prioritario por tanto que seamos rigurosos en este aspecto, porque tal y como nos revelan en estudios como los llevados a cabo por los psiquiatras Katherine Shear y Vander Bilt en un estudio, en la escala de ansiedad de Hamilton, la propia entrevista durante la administración de la prueba es clave para el buen diagnóstico.

Mujer triste con pañuelo en el psicólogo realizando el escala de ansiedad de Hamilton

Ítems que mide la escala de ansiedad de Hamilton

Este instrumento consta de 14 ítems. Cada pregunta tiene cinco opciones de respuesta, que van desde no presente hasta muy severo. Así, una puntuación de 17 o menos, indica ansiedad leve. Una puntuación que vaya entre 18 y 24 puntos nos daría ya una pista de un estado de ansiedad moderado. Por último, si obtenemos una puntuación entre 24 a 30, indicaría un estado severo de ansiedad. 

Veamos a continuación esos 14 ítems que componen la prueba:

  • Mente ansiosa: preocupaciones constantes, angustia al pensar o imaginar determinadas cosas, anticipar siempre lo peor…
  • Tensión: temblor, ganas de llorar, sensación de alarma…
  • Miedos: miedo a estar solo, a la oscuridad, a que pase algo imprevisto…
  • Insomnio
  • Problemas cognitivos: dificultad para decidir, concentrarse, reflexionar, fallos de memoria…
  • Humor: desánimo, levantarse con negatividad y la sensación de que va a ser un mal día, irritación, mal humor
  • Somático muscular: bruxismo, temblores, rigidez muscular, dolor muscular, voz temblorosa…
  • Somático sensorial: tinnitus, visión borrosa, sensación de frío o calor, sensación de debilidad…
  • Síntomas cardiovasculares: taquicardias o pinchazos súbitos al pecho.
  • Los síntomas respiratorios: sensación de falta de aire, presión, ahogo…
  • Síntomas gastrointestinales: problemas para tragar, hacer la digestión, estreñimiento o diarreas…
  • Los síntomas genitourinarios: micción constante, falta de libido…
  • Síntomas autónomos: boca seca, palidez, sudoración, piel erizada…
  • Valoración del profesional: aquí el experto hace una valoración sobre cómo ha visto en general al paciente.
mujer con su psicóloga haciendo la escala de ansiedad de Hamilton

Para concluir, solo cabe incidir en un aspecto esencial. La escala de ansiedad de Hamilton es un recurso de libre acceso, lo sabemos. Podemos realizarlo si así lo deseamos. No obstante, son nuestros psiquiatras o psicólogos quienes están verdaderamente habilitados para hacer la evaluación y el diagnóstico.

Más tarde, y en base al resultado se llevará a cabo una estrategia u otra. El propósito del doctor Hamilton en los años 60 era poder obtener un perfil ajustado y fiable del nivel de ansiedad de cada persona. Solo así seremos capaces de actuar del mejor modo, de la forma más ajustada.

Y en estos casos, valorar aspectos como el tono de voz del paciente, su postura, la claridad para entender o no las preguntas son clave para realizar una evaluación correcta.

  • Hamilton M. (1969) Diagnosis and rating of anxiety. In Studies of Anxiety, Lander, MH. Brit J Psychiat Spec Pub ; 3:76-79.
  • Hamilton, M. (1959). Escala de Clasificación de Ansiedad de Hamilton (HAM-A). Br Journal of Medicine Psychol32, 50-55. https://doi.org/10.1145/363332.363339
  • Conde V, Franch JL. (1984)Escalas de evaluación comportamental para la cuantificación de la sintomatología psicopatológica en los trastornos angustiosos y depresivos. Madrid. Laboratorios Upjohn.
  • Bech P. (2004) Rating Scales for Psychopathology, Health Status and Quality of Life. Ed Springer-Verlag Berlin Heidelberg. New York
  • American Psychiatric Association. Handbook of Psychiatric Measures. Washington, 2000.