La inteligencia artificial, a la vuelta de la esquina

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 22 diciembre, 2017
Edith Sánchez · 22 diciembre, 2017

La inteligencia artificial es un área en la que cada vez hay más personas trabajando y mejor preparadas. Actualmente desconocemos cuál es el nivel de desarrollo alcanzado. Los avances suelen ser una información clasificada, de los que solemos tener noticias en diferido. Sin embargo, ya son de conocimiento público varios de los progresos que se han producido en esta área.

Sabemos, por ejemplo, que la inteligencia artificial está siendo aplicada a todas las labores repetitivas. En no mucho tiempo, los robots van a reemplazar a los humanos en estas tareas. Este será solo el comienzo de esa nueva revolución que se avecina y que tiene como protagonistas a dispositivos cada vez más complejos.

Hasta la fecha, no se ha diseñado un ordenador que sea consciente de lo que está haciendo; pero, la mayor parte del tiempo, nosotros tampoco lo somos”.

-Marvin Minsky-

Todavía no sabemos precisar cómo afectarán todos estos cambios a la cultura. Lo que sí se sabe es que igual que las nuevas tecnologías transformaron nuestra cotidianidad, los nuevos desarrollos de inteligencia artificial traen consigo grandes modificaciones. Todo esto se encuentra más cerca de lo que muchos piensan.

Mujer delante de un robot

La inteligencia artificial y una mirada al futuro

Antonio Orbe es psicólogo y además experto en el tema de la inteligencia artificial. Publicó un libro llamado “Una mirada al futuro”. En este trabajo intenta aproximarse a una descripción de cómo será el mundo a corto y mediano plazo. Asegura, por encima del resto de reflexiones, que lo razonable es suponer que muchos trabajos van a desaparecer pronto.

La primera consecuencia de este hecho es un incremento de la desigualdad. Muchos trabajadores no van a tener ingresos. Se quedarán sin empleo, obviamente. Esto obligará a tomar medidas políticas, económicas y sociales para afrontar la nueva situación.

Orbes tiene una visión optimista al respecto. Indica que no es descartable pensar en un nuevo mundo en el que todo deje de orientarse hacia el trabajo. A cambio, el ocio podría tomar un papel protagonista. Los humanos, entonces, nos dedicaríamos a realizar actividades para mejorar el bienestar de todos en entornos colaborativos.

El ser humano compite con la tecnología

Orbe también plantea que hay una competencia implícita entre la tecnología y el ser humano. Buena parte de los nuevos desarrollos de la inteligencia artificial tendrán una aplicación muy definida: sustituir el trabajo que ahora hacen las personas. Esto no solo se aplica para el mundo laboral, sino incluso para la vida personal.

También habla de la dificultad del ser humano para adaptarse a las nuevas tecnologías. El ritmo cada vez es más rápido. Esto exige que la adaptación sea permanente. Esto se logra con éxito en muchos casos a nivel individual.

Sin embargo, en el plano social la adaptación no es tan rápida. Mientras que la inteligencia artificial avanza como un cohete, las sociedades se mueven al ritmo de una bicicleta. Es posible que eso sea fuente de inestabilidad e incluso de tensiones. El avance puede ser muy desigual.

cerebro representando la inteligencia artificial

El futuro de la inteligencia artificial

Orbes desestima el temor, en parte originado por las películas de ciencia ficción y en parte por el sentido común, de que los robots tomen el control de todo. Indica que todavía estamos lejos de la inteligencia artificial “general”. Es decir, de aquella es capaz de tomar cualquier problema que le presenten y resolverlo satisfactoria y autónomamente.

Lo que hay en la actualidad es inteligencia artificial concreta. Este tipo de inteligencia solo es capaz de realizar un grupo de tareas específico. Lo hace de manera óptima, pero no puede salirse de ese marco porque no tiene la capacidad para ello. Todos los desarrollos actuales de la tecnología se orientan hacia la inteligencia concreta. Es esa precisamente la que sustituirá al ser humano en un buen número de trabajos.

Teóricamente existe una gran probabilidad de que la inteligencia artificial llegue a ser conciencia. Básicamente, todas las capacidades intelectuales de un ser humano pueden ser replicadas por una máquina. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, aun estamos muy lejos de que esto suceda.

Finalmente, indica que uno de los aspectos más interesantes de la inteligencia artificial es que nos obliga a replantearnos nuestro sentido como seres humanos. Si eso hacen las máquinas, ¿qué soy capaz de hacer yo? ¿Qué valor o efecto tiene lo que yo hago en ese contexto? ¿Qué me distingue de la máquina? Todas esas son preguntas que cada vez cobrarán mayor relevancia. En principio, cada uno tiene que ir encontrando su propia respuesta.