La música y el Alzheimer: el despertar de las emociones

La música y el Alzheimer: el despertar de las emociones

Valeria Sabater 6 febrero, 2018 en Cerebro 3255 compartidos
mujer representando la relación entre la música y el alzheimer

La música y el Alzheimer tienen una relación extraña, poderosa, fascinante. Pacientes en un estado avanzado de la enfermedad experimentan de pronto un despertar asombroso al escuchar una canción de juventud, esa música llena de ritmo que casi, sin saber cómo, desbloquea recuerdos y capacidades cognitivas hasta envolverlos en un océano de maravillosas emociones…

Hay quien dice que es poco más que un misterio. Los neurólogos comentan que es nuestro cerebro, que por una razón que aún desconocemos preserva de forma intacta esas áreas vinculadas a la memoria musical a largo plazo. Los psicólogos, por su parte, así como los terapeutas y familiares que atienden diariamente a sus seres queridos, saben que la música es por encima de todo un consuelo para estas personas aquejadas por una enfermedad devastadora.

Escuchar música o cantar puede ser muy beneficioso a nivel emocional y conductual en personas con la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.
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Tal vez a muchos les suene el nombre de Glen Campbell. Fue uno de los iconos de la música country en Estados Unidos a lo largo de los años 60 y 70. Falleció no hace mucho, tras una dura convivencia con el Alzheimer. La suya, podría ser una historia cualquiera, como la de otros muchos que habiendo tenido una vida fabulosa, llena de éxitos, dificultades y momentos inolvidables, deben hacer frente a una enfermedad que borra o emborrona los recuerdos.

Bien, el caso de Glen Campbell ha sido uno de los más llamativos desde un punto de vista clínico por una razón muy concreta: nunca dejó de cantar ni de tocar su guitarra. Es más, cuando lo hacía, recobraba parte de su lucidez, hasta el punto de pudo realizar varias giras donde en ciertos momento hablaba con su público comentando que, curiosamente, había logrado desengancharse del alcohol, pero no de aquella “detestable” enfermedad.

Un caso sin duda fascinante, una historia que nos invita a preguntarnos qué hay detrás de esa relación entre la música y el Alzheimer…

Glen Campbell

La música y el Alzheimer, un misterio que se empieza a resolver

Se sabe desde hace tiempo. Los científicos siempre han tenido muy presente que entre la música y el Alzheimer existía un vínculo singular, un muro de contención donde se llegaba a un extraño acuerdo: la degeneración progresiva del cerebro no afecta a esas estructuras relacionadas con la memoria musical a largo plazo. Ahora bien, no ha sido hasta hace relativamente poco, cuando gracias a las nuevas técnicas de neuroimagen, se ha observado algo tan interesante como revelador.

Según un estudio llevado a cabo en el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas en Leipzig, se ha conseguido ubicar por primera vez esas áreas relacionadas con la memoria musical, descubriendo, tal y como esperaban los propios investigadores, que estaban (casi) intactas.

El doctor Jörn-Henrik Jacobsen, responsable de este trabajo, indicó que hasta no hace mucho se mantenía la idea de que nuestras capacidades musicales se localizaban en los lóbulos temporales. No obstante, las pruebas de diagnóstico mostraron con claridad otra cosa: la memoria musical se localiza en la corteza cerebral motora suplementaria. A esta área privilegiada, a este rinconcito mágico de nuestro cerebro, el Alzheimer y su sombra destructiva no llegan con tanto impacto. La pérdida de neuronas es menor y el depósito de proteína amiloide tampoco está tan afectado. Es decir, la función de esta área sigue activa, sigue en funcionamiento.

Cerebro representando la psicología de la conexión

Asimismo, otro aspecto interesante que pudo observarse es el siguiente: a medida que la propia enfermedad avanza desgastando nuestros procesos cognitivos, aparecen nuevas conexiones en la circunvolución gingival. Es como si el propio cerebro intentara preservar, casi a la desesperada, una parte de la esencia de la propia persona, activando esas zonas relacionadas con la música y con nuestras emociones.

Y es ahí donde se queda una impronta de nuestro aliento vital, ahí aguardando en silencio a que la música nos despierte durante un instante, un maravilloso fragmento de tiempo donde volver a ser (casi y solo casi) nosotros mismos…

Beneficios de la música en pacientes con Alzheimer

Algo que sabemos de la relación entre la música y el Alzheimer es que la primera media en nuestro registro autobiográfico. Hay momentos de nuestro ciclo vital que quedan vinculados a una canción, a una melodía, a un contexto determinado, a las personas que lo conformaban y a las emociones experimentadas.

Así, cuando una persona Alzheimer escucha una melodía significativa para él, relacionada con su persona y con su pasado, lo que conseguimos es lo siguiente:

  • Reducir la ansiedad y la angustia.
  • Disminuir la agitación.
  • Mejorar su estado de ánimo y conseguir que la persona conecte de nuevo con su entorno. Ahora bien, lo más fascinante es que es una conexión emocional, es como un despertar a los sentimientos, al disfrute y a un placer que hasta hacía solo unos segundos, permanecía en letargo.

¿Cómo ayudar a través de la música a mi ser querido si tiene Alzheimer?

Llegados a este punto y sabiendo que hay una relación directa muy positiva entre la música y el Alzheimer, es muy posible que muchos de nuestros lectores que tengan un familiar con esta enfermedad deseen disfrutar de un instante de conexión con él. Es más, lo que deseamos por encima de todo es ver cómo se dibuja una sonrisa en sus rostros.

Tomemos nota, por tanto, de esas pautas que debemos llevar a cabo para hacerlo bien, del mejor modo:

  • Piensa en las preferencias musicales de tu familiar, esas canciones, esas melodías, baladas o conciertos que forman parte de su vida.
  • Elige el momento más adecuado, un instante del día donde esté tranquilo.
  • Crea un entorno propicio, sin estímulos exteriores, una habitación en calma, cómoda.
  • Aplica a tu familiar unos auriculares. La experiencia musical es más significativa, la concentración es más intensa y el efecto se mantiene durante más tiempo en el cerebro.
  • Fomenta el movimiento, ayúdalo a seguir el ritmo, haz palmas, movimientos con los pies o incluso intenta bailar con él. La experiencia será más gratificante.

mujer con flores en la cabeza representando la relación entre la música y el alzheimer

Por último, recuerda prestar atención a su reacción. Es posible que algunas músicas no le agraden o que hayan otras que lo inviten a reaccionar de forma más positiva. Sea como sea, lo más importante es que estemos presentes con ellos, que los sintamos parte de nosotros y que por un instante los abracemos sintiendo cómo emerge de nuevo su esencia, su auténtico ser…

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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