La raíz de los celos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 septiembre, 2018
Yamila Papa · 29 marzo, 2015

“Si tiene celos es porque te quiere”, “soy celoso/a porque te amo”, “preocúpate cuando deje de tener celos, porque quiere decir que ya no estoy más enamorado/a de ti”... Estas son frases que seguramente todos hemos escuchado (y hasta dicho en algún momento). Pocas emociones llegan a ser tan complejas como los celos, ahí donde se arremolinan sentimientos dispares y siempre intensos.

Sin embargo, debemos tenerlo claro: los celos no demuestran amor. En realidad, son una respuesta emocional al miedo de perder algo, algo que por otro lado, asumimos “que nos pertenece”, que es de nuestra propiedad. Una idea sin duda altamente preocupante y negativa.

El rival de los celos no es alguien de “carne y hueso”, sino la imagen de lo que se quiere llegar a ser…

Los celos son una señal de alarma que nos informan de la existencia de un peligro. Así, ese riesgo no es otra cosa que el temor a perder el cariño de nuestro ser querido. Son realidades emocionales que suelen ir acompañadas de sensaciones intensas como la de abandono y exclusión, experiencias internas que cómo es de esperar se viven la de forma extrema y dolorosa.

Se pueden sentir celos por muchas cosas, pero sobre todo están relacionados con aquellas áreas en las que la persona se siente más insegura Es común experimentar esta sensación cuando vemos a personas más competentes que nosotros, y sobre todo, cuando tememos perder ese vínculo con nuestras parejas afectivas e incluso por qué no, con nuestras amistades.

Mujer celosa

Los celos se dan no sólo con la pareja (aunque sea el caso más típico), sino también entre hermanos, primos, amigos, familiares, colegas del trabajo, etc. Es por ello que este sentimiento, presente en todas las culturas desde hace miles de años, forma parte de canciones, mitos, leyendas, libros y por supuesto, investigaciones científicas.

Partiendo de la idea errónea de que alguien nos pertenece

Si dejáramos de lado la percepción de que el otro es nuestro patrimonio, los celos no existirían. Así de sencillo. El ser humano por naturaleza se ha criado en un ámbito donde se apropia de todo lo que tiene alrededor. Nos quedamos con algo porque nos gusta, nos hace bien, lo disfrutamos y queremos que esté a nuestra merced cuando nos apetece.

En el caso puntual de la pareja, donde hay más casos de celos, deberían importar los sentimientos y opiniones de ambos. Esto significa que es preciso que se lleve a cabo un equilibrio. No podemos pretender que el otro sea un objeto que hace lo que queremos, cuando, como, donde y las veces que lo deseamos.

Por otro lado, algo que nos señalan los psicólogos evolutivos es que los celos son un tipo de emoción que no debe suprimirse. Y no debemos hacerlo por una razón muy simple: si la vetamos y escondemos seguirán ahí, latentes y peligrosos. Debemos entenderlos como lo que son, una señal de advertencia que debemos gestionar. La mayoría de las veces, parten de miedos infundados e inseguridades, dimensiones psicológicas que deberemos tratar en nosotros mismos.

Mujer dependiente de su pareja

¿Cuál es la raíz de los celos?

En los años 90 se llevó a cabo un extenso estudio por parte de la Universidad de Nueva York donde se buscaba entender la raíz de los celos. Los resultados dejaron entrever algo que ya intuían los propios psicólogos: detrás de los celos está la inseguridad, la baja autoestima y sobre todo en una crianza donde no hubo un apego saludable. Así, al madurar y crecer las personas generamos conductas dependientes hacia nuestras parejas, ahí donde los celos son muy frecuentes.

Por otro lado, un estudio publicado en la revista Developmental Psychology advierte de algo que no podemos dejar de lado. Nuestros adolescentes son cada vez más celosos y controladores. A día de hoy los celos y la agresividad, así como el maltrato y el control hacia la pareja son realidades que vemos cada vez con más frecuencia. Esto es algo sobre lo que reflexionar.

La dependencia, la falta de autoestima y el miedo a la soledad, clave de los celos

La pareja necesita autonomía de cada uno de sus miembros, necesita poder decidir, crecer personal y profesionalmente. Crear un vínculo satisfactorio con el ser amado implica saber crecer en la relación creando lazos fuertes, pero sabiendo soltar también para que tanto uno como otro, sean capaces de alcanzar metas personales.

¿Crees que existe alguna demostración de amor mayor que la persona que tenemos al lado sea feliz y tenga el libre albedrío para hacer lo que quiere?

Claro, en este punto es cuando pensamos: Si lo/a “dejo” hacer lo que quiere seguro que me engaña o se porta como no debe. No necesariamente… La razón o causa más importante de los celos es el sentimiento de autodesvalorización, la baja autoestima y el miedo a ser abandonados.

Como podemos ver esa presencia de miedos excesivos y falta de desarrollo emocional y personal, genera a largo plazo una elevada infelicidad. ¿Qué podemos hacer por tanto para “curar” los celos?

  • Lo importante es dirigirse directamente a la raíz que los genera. Es normal que todos tengamos partes nuestras que no nos gusten o quisiéramos mejorar, el problema está cuando rechazamos estas partes de manera destructiva, y en lugar de transformarlas las lesionamos más con nuestros pensamientos y acciones.

Es necesario por tanto que invirtamos en nosotros mismos, que potenciemos nuestra autoestima, nuestro autoconcepto  e imagen personal. Es vital además que aprendamos a permitir espacios y a confiar en las personas que amamos.

Hombre pidiendole explicaciones a su pareja

No te creas esa historia de que los celos significan amor

Si tu pareja está controlando cada uno de tus movimientos, si critica cómo te vistes o te prohíbe pasar tiempo con tus amistades y familia, reacciona y abre los ojos: ese amor no es sano.

Si te espía mientras escribes un mensaje de texto o un correo, si se siente intraquilo/a cuando vas al trabajo y busca excusas para que te quedes en casa, o si cuando regresas de cada lugar, tienes que soportar una especie de interrogatorio, reacciona. Tal vez sea momento de hablar y de dejar ciertas cosas claras.

Se dice que un celoso enfermizo es imposible de recuperar, pero lo que sí se puede hacer es prevenir que la cosa pase a mayores. ¿Cómo? Hablando al respecto, haciéndole entender que tiene un problema (aunque no se haya percatado de ello) y ayudándo a esa persona a entender que la confianza es muy importante en una relación.

Aceptar los sentimientos que experimentamos e intentar comprenderlos y hablarlos con nuestra pareja es una buena solución

Pareja dándose la mano en la playa

Evitemos que los celos saboteen nuestras relaciones y no dudemos en pedir ayuda cuando así lo creamos necesario. En ocasiones, detrás de la conducta celosa pueden esconderse trastornos de personalidad o emocionales que es necesario trabajar. No descuidemos para mañana la infelicidad que sentimos hoy.