La técnica del modelado, paso a paso

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Loreto Martín Moya
La técnica del modelado es una técnica operante basada en el aprendizaje vicario o por observación. A continuación explicamos qué podemos conseguir con ella y qué pasos hay que seguir para que sea efectiva.
 

La técnica del modelado parte del supuesto de que las personas, a través de aprendizaje vicario, podemos aprender sin necesidad de ejecutar.

Esto significa que una persona es capaz de adquirir habilidades con solo mirar a otras personas ejercitar esas habilidades ya asumidas. Por ello, la técnica del modelado forma parte del grupo de técnicas operantes.

Antes de introducir el desarrollo óptimo de la técnica de modelado, es importante diferenciarla de la técnica del moldeado o moldeamiento. A veces, debido a su similitud ortográfica, estas dos técnicas son confundidas o asumidas iguales, pero esto no es así.

Mientras que el moldeado es una técnica que trata de enseñar a través de sucesiones o aproximaciones, el modelado está basado en el aprendizaje por observación y no se divide la actividad de forma gradual.

Hijo imitando a su padre

El aprendizaje vicario o por observación

Bandura habló del aprendizaje por medio de modelos en 1977 en su teoría del aprendizaje social. Bandura parte de la premisa de que la mayor parte de nuestro conocimiento proviene del aprendizaje por observación de figuras de referencia.

 

Por ejemplo, si observamos como nuestro padre de coloca la servilleta en el regazo para comer, seguramente nosotros, por observación, también lo hagamos.

Bandura defendía que existía una mediación simbólica cuando una conducta era modelada, y que no había asociaciones más específicas de estímulo-respuesta y refuerzos.

Desde las teorías de la contigüidad emocional, se estudia como el aprendizaje por observación se produce a través de procesos encubiertos simbólicos, y que no hay necesidad de que el que aprende ponga en práctica esas respuestas observables para asumirse como aprendida.

El modelado, partiendo de la premisa del aprendizaje observacional, podría ser hasta considerada una técnica sencilla de desarrollar… ¿o no?

A continuación, se expone la manera correcta de utilizar la técnica del modelado, y se dan claves acerca de aquello que tiene que estar en nuestro foco de atención para que el aprendizaje tenga lugar.

Los 9 pasos de la técnica del modelado

Aunque parezca una técnica que puede ser llevada a cabo de cualquier manera, mientras haya observación, lo cierto es que el modelado cuenta con un procedimiento muy sistematizado; algo que, por otra parte, garantiza el éxito de dicha técnica.

 

Antes de comenzar, es importante discutir objetivos tanto a corto, como a medio y largo plazo. Tanto si son conductas sociales, de control estimular o de control de la activación, lo cierto es que pueden existir conductas más fáciles de aprender o modificar y otras más difíciles.

Por ello, se debe de establecer una jerarquía de conductas, empezando por aquellas más asequibles según la capacidad de la persona.

La imaginación, a su vez, va a ser especialmente importante en esta técnica. También es una habilidad que debe de explorarse antes de ponerla en práctica.

 Del primero al cuarto: preparando la cognición

Teniendo claros los objetivos, vamos a observar a continuación en qué consiste el modelado, y los pasos a seguir en su desarrollo:

  • Explicación de la funcionalidad de la técnica: sería conveniente explicar qué habilidad se quiere entrenar. Estas pueden ser: hablar en público, el acercamiento a un grupo nuevo de personas, la reacción a una situación de ansiedad, la asertividad, el establecimiento de planes en una depresión, la búsqueda de tranquilidad sin la necesidad de llevar a cabo conductas de comprobación…
  • Conseguir la relajación de la persona a través de técnicas de control de la activación como la relajación muscular progresiva o la respiración controlada.
  • Modificación de creencias erróneas: la técnica del modelado es una técnica operante que también necesita técnicas cognitivas. Así, la persona puede creer que «van a hablar mal de mi si me acerco a saludar» o «van a pesar que soy una rara por tratar de hacer amigos». Este tipo de creencias deberían de ser atajadas antes de enseñar a la persona, por ejemplo, a mantener una conducta social sin ansiedad.
  • Prompting atencional: en relación a la habilidad que se va a enseñar, es necesario dar instrucciones acerca de los factores importantes de la habilidad. Por ejemplo, si la habilidad es hablar en público, se tiene que especificar qué se espera de esa conducta llevada a cabo de forma correcta (el contenido de lo que se dice, la mirada, el volumen) y las consecuencias que emanan de esta habilidad bien desarrollada (por ejemplo, comprobar si las personas están atendiendo y tomando notas). Hay que ser muy específico.
 

El quinto paso: el papel del modelo

En el quinto paso, el modelo toma especial relevancia por ser la fuente de aprendizaje por observación:

  • Actuación del modelo: las habilidades de atención y retención del observador se ponen a prueba en este quinto paso, donde el modelo describe su conducta, la lleva a acabo y anticipa verbalmente las consecuencias de dicha conducta.

Por ejemplo, el modelo puede fingir que habla en público delante de un gran amasijo de gente. Llevando a cabo la conducta, la persona observa de qué manera se habla en público de forma correcta.

Además, también se ha especificado de forma hablada qué está haciendo: «voy a mirar a las personas que me escuchan, con los brazos sin cruzar y sin frotarme las manos. Observa como me muevo en el escenario, no pasa nada. Moverse no solo da señales de nerviosismo, también de desparpajo y confianza». De igual manera, se especifica lo que ocurrirá en el público si se llevan a cabo estas conductas.

Mujer hablando de su trabajo con un compañero

Del sexto al noveno: ¡observador, es tu turno!

A partir del sexto paso, se vuelve especialmente importante la figura del observador o de la persona que está aprendiendo. Los pasos sucedáneos son:

 
  • Descripción del observador: en el sexto paso, el observador describe lo que acaba de ver, como se ha llevado a cabo la conducta o desarrollado la habilidad, y cuales son las consecuencias que él piensa tendrá la conducta de su observador en el público imaginario.
  • Ejecución de lo observado: una vez vista la conducta, bien hecha, en vivo, es momento de que el observador la repita. Esto se hace aún en un entorno controlado o imaginario.
  • Ayudas y guías por parte del modelo: aunque esto no es siempre necesario, a veces conviene que, durante la repetición del observador, el modelo vaya guiándole con señales oportunas o de forma física. Esto suele ocurrir cuando la técnica del modelado se desarrolla con niños.
  • Feedback positivo: hay que realizar un feedback específico de las conductas entrenadas. Los refuerzos aumentarán las posibilidades de que esta conducta se desarrolle de esa manera. También hay que dar pautas sobre cómo mejorar posibles errores, no obstante, las aportaciones positivas siempre tienen que ir en primer lugar.
 

Este feedback, por último, no puede hacerse de cualquier manera. Es recomendable ser específico en los comentarios (en vez de «qué bien lo has hecho», «tu tono de voz ha sido el adecuado»), centrarse en la conducta y no en la persona, señalar los intentos y esfuerzos del observador por cambiar y, sobre todo, dar feedback correctivo en forma de sugerencias específicas, no de órdenes.

Si se siguen estos pasos, es muy probable que la técnica del modelado sea un éxito, y que la persona adquiera habilidades, hábitos y conductas que otrora habían supuesto un impedimento en la consecución de su bienestar.