La terapia metafórica y el lenguaje de la intuición

Edith Sánchez · 23 julio, 2018

La terapia metafórica no es en sí misma un procedimiento independiente, sino que se trata de un recurso empleado en diferentes enfoques terapéuticos. Como tal consiste en el uso de metáforas para lograr la comprensión y superación de situaciones problemáticas. Básicamente hace uso del lenguaje poético y literario, de las historias y las fábulas para abrir la conciencia.

Hay culturas ancestrales que, de un modo u otro, echan mano de la terapia metafórica para adelantar los procesos de educación emocional en sus comunidades. Los abuelos, y también los chamanes, narran historias milenarias. Estas no se refieren a hechos ocurridos realmente, sino a episodios simbólicos. El efecto en quienes los escuchan es catártico y de apertura de la conciencia.

El arte es una mentira que nos acerca a la verdad”.

-Pablo Picasso-

En Occidente también se emplea la terapia metafórica, tanto de forma coloquial, como en las intervenciones psicológicas formales. Los cuentos, las fábulas y el lenguaje poético conforman un lenguaje que apunta a lo inconsciente. Nos llevan a un terreno que está más allá de la razón y ayudan a que salgan a flote sentimientos, pensamientos y deseos que pueden estar reprimidos u ocultos.

La metáfora y la terapia metafórica

La metáfora es una construcción simbólica. Consiste en desplazar o trasladar el significado de una cosa a otra. Por lo tanto, en la metáfora se asocian dos realidades que guardan alguna relación entre sí. Eso permite sustituir lo uno por lo otro, manteniendo un mismo significado de fondo. Como cuando alguien dice: “El cielo llora”. Se asocia el llanto con la lluvia. Es una forma de decir que es un momento triste.

imagen fantasiosa simbolizando la terapia metafórica

Los cuentos, las leyendas, las fábulas, los poemas, etc., son metáforas en sí mismos. Caperucita Roja no existe, sino que es la representación metafórica de todas las niñas desobedientes del mundo. Las hadas tampoco existen, sino que son figuras construidas para representar a la buena fortuna o la “ayuda providencial”.

Todas estas historias ejercen una gran fascinación sobre nosotros. ¿Por qué? Quien crea esas historias deja hablar a su inconsciente en ellas. Ahora bien, aunque esa creación se realice conscientemente, su contenido emerge del inconsciente del creador. Por lo mismo, se trata de historias que capturan el inconsciente de quien las escucha o las lee. Lo interesante es que se ha comprobado que todas esas metáforas tienen la capacidad de transformarnos interiormente.

Las metáforas y el pensamiento flexible

Desde la psicología se ha descubierto que las metáforas nos ayudan a captar y asimilar la realidad desde perspectivas diferentes a las que sostenemos habitualmente. En otras palabras, nos ayudan a que nuestra visión del mundo se vuelva más flexible. Por eso también contribuyen a que logremos ver de otra manera nuestras experiencias personales y a encontrar nuevas salidas a viejos problemas. Esa es la base de la terapia metafórica.

Cuando construimos o abrimos nuestra mente a una metáfora, se pone en acción el hemisferio derecho de nuestro cerebro. Este es creativo, intuitivo y global. Muy distinto al hemisferio izquierdo, que es lógico, racional y el que casi siempre empleamos. Con la activación de esas funciones intuitivas, también se pone en marcha un nuevo enfoque, tanto para ver el mundo en general, como para percibir nuestra situación particular.

Las metáforas nos ayudan a encontrar salidas que antes no veíamos. La posibilidad de verlo todo desde diferentes ángulos contribuye a desbloquearnos. Esto, a su vez, facilita la emergencia de nuevas respuestas y a la visualización de nuevos horizontes. En últimas, facilita también la resiliencia.

Una herramienta a mano

Los psicoterapeutas, especialmente los de corte psicoanalítico o humanista, emplean con frecuencia las metáforas. Se valen de su capacidad para comunicar porque es muy poderosa. Las metáforas siembran y sugieren, en lugar de definir e imponer. El impacto de estas es más profundo y por eso son ideales para ayudarnos a cambiar.

niño sobre un libro simbolizando la terapia metafórica

Desde tiempos inmemoriales las historias han sido utilizadas como herramientas curativas. Son como un nutriente para el corazón, porque despiertan emociones dormidas, sin violentarlas. También porque nos inducen a ver nuestras heridas emocionales con una mirada más benigna, humana y pacífica. Lo metafórico también nos ayuda a apreciar la realidad con esperanza, nos consuela y nos ayuda a lidiar con la soledad.

De ahí que siempre sea una buena idea dejarnos seducir por la lectura, muy especialmente cuando pasamos por un trance difícil o sentimos que nos invade la confusión. La buena literatura y el buen arte ofrecen respuestas para el malestar y el sufrimiento. Son un lugar a donde ir, un refugio, un mundo que siempre está abierto a acogernos.