¿Por qué la terapia psicológica puede no funcionar?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 4 agosto, 2015
Raquel Lemos Rodríguez · 4 agosto, 2015

“No tengas miedo de los cambios lentos,

solo ten miedo de permanecer inmóvil”

(Proverbio chino)

Los motivos por los que las personas a veces tienen que asistir a la terapia psicológica son muy diversos y variados.

Escoger a un buen profesional es la base para que el tratamiento surta efecto. Pero también nuestra predisposición debe ser buena.

Asistir a terapia no implica que no tengamos que hacer nada. Piensa que solo tú puedes solucionar los problemas que te acaecen. El profesional es un mero guía y ayudante en este proceso.

¿Por qué muchas personas no logran solucionar sus problemas aún yendo a terapia? ¿Qué es lo que no funciona?

Hoy te abriremos los ojos, pues a veces somos nosotros quienes ponemos un muro que evita que la terapia llegue a buen término.

terapia

Curarse sin esfuerzo

Esto es uno de los grandes motivos que provocan que la terapia no resulte efectiva. El paciente tiene un problema, busca un profesional y espera que este le solucione sus problemas. Pero, la realidad es mucho más complicada.

Una persona nunca va a poder hacer el milagro de curar una depresión, un trastorno alimenticio, etcétera, si el propio paciente no se implica.

Que la responsabilidad de curarse recaiga en el profesional es un gran error. Asistir a terapia no implica que todo vaya a ser más fácil. Pero, eso sí, sabremos dar pasos seguros que nos lleven a la solución.

El paciente tiene que comprometerse, tiene que seguir los pasos que le indique el profesional. Todo requiere un esfuerzo.

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado.

Un esfuerzo total es una victoria completa”

(Mahatma Gandhi)

Resistencia al cambio

Es posible que cuando el paciente acuda a terapia psicológica esté dispuesto a cambiar, para mejor claro está. Pero, a veces, cuando se encuentra inmerso en ese cambio surge una especie de resistencia de la que es más o menos consciente. ¿Por qué ocurre esto?

El paciente puede anticipar consecuencias negativas tras ese cambio. Quizás se sienta inseguro o considera que va a perder ciertas cosas en su vida. Esto puede ocasionar problemas con su terapeuta.

El paciente ante este miedo, puede empezar a cuestionar la palabra del psicólogo y ponerse a la defensiva. Esto resultará muy contraproducente, pues el éxito de la terapia depende en su mayor parte del propio paciente.

Esta resistencia al cambio y los problemas que pueden surgir con el terapeuta pueden derivar en una mala relación. La confianza es la base de la terapia. Cuando esto se termina puede ser beneficioso pensar en cambiar de terapeuta. A lo mejor es que no existe la compenetración necesaria.

resistencias

Falta de recursos psicológicos

Cada paciente es diferente, por eso hay que ver primero qué herramientas vamos a utilizar para intentar que se solucione su problema. Pero, a veces, faltan ciertos recursos por parte del paciente que hacen que esto vea incrementada su dificultad.

Una de las causas puede ser la inmadurez del propio paciente. Hay pacientes que no tienen habilidades de inteligencia emocional desarrolladas, por lo que el tratamiento se ve como casi un imposible.

¿Qué hacer en estos casos? El paciente debe recibir un entrenamiento previo que lo capacite para desarrollar, sino todas, al menos las habilidades básicas de la inteligencia emocional.

Otro factor puede ser la baja capacidad cultural o intelectual que pueda tener el paciente. Esto hace que su tratamiento sea muy difícil. Pero no se debe perder la calma. Siempre existen opciones.

Otros problemas que dificultan la solución

Por diferentes razones, pueden existir problemas en la vida del paciente que dificulten su recuperación. El entorno o determinados comportamientos pueden hacer que la recuperación no sea factible. Por ejemplo, si una persona tiene problemas con la bebida y amigos o familiares cercanos le incitan a beber puede que sea imposible superar esta adicción.

También es posible que un mal diagnóstico evite la recuperación del paciente. Esto a veces deriva en que el paciente tiene problemas mucho más profundos a los que el especialista aún no ha conseguido llegar.

Esto no significa que el paciente esconda lo que verdaderamente le pasa, pues a veces existen problemas que el propio paciente desconoce que puedan estar relacionados con su afección.

Todos estos problemas y muchos más pueden afectar a la recuperación del paciente, quien debe poner todo de su parte para su recuperación. Recuerda que el terapeuta es un mero guía y que si nosotros no estamos concienciados en recuperarnos nadie logrará hacer que eso suceda.