Lo que no se empieza nunca tendrá un final - La Mente es Maravillosa

Lo que no se empieza nunca tendrá un final

Pedro González Núñez 17 octubre, 2015 en Psicología 200 compartidos
Zapatillas en el mar al atardecer

Solo hay una forma de saber cuál es el final de algo, y es empezarlo. De cualquier otra manera, nunca podrás conocer el desenlace de los acontecimientos si no tienes el valor de afrontarlos, comenzarlos y seguir hasta el último halo de respiración.

Todo cuanto se empieza en la vida, se merece un final. A veces será positivo, y otras no, pero es necesario que acabe para poder cerrar la puerta y permitir que otra u otras se abran. De lo contrario, viviremos en un mundo de constante indefinición en el que no se avanza, sino que se camina hacia atrás, porque nunca termina nada, y la bola de nieve cada día es más grande.

Abriendo y cerrando puertas

En la vida se nos brindan constantemente oportunidades que se pueden asemejar a puertas que se abren. Cada una de ellas es un momento vital en el que un camino, tal vez brillante y prometedor, quizás oscuro y tenebroso, nos permite que lo recorramos hasta el final de su trayecto.

Sin embargo, si decidimos no recorrerlo, jamás sabremos hacia dónde nos lleva. Podemos observar desde el quicio de la puerta. Tal vez veamos su luz, pero es demasiado brillante y nos encandila, por lo que nos echamos atrás y no recorremos esa senda. Quizás es excesivamente oscura, y nos da miedo porque el porvenir es negro, así que decidimos no avanzar.

Puerta abierta a los sueños

Si esa es tu forma de ver la vida, y a todo le encuentras un pero, tal vez deberías replantearte ciertas cuestiones. ¿Has pensado en el miedo a vivir? ¿Quizás te atormenta tomar riesgos y prefieres la indefinición y el inmovilismo? ¿Prefieres no empezar nada que no vayas a finalizar, y así acabar por no comenzar nunca ningún proyecto, sueño o ilusión?

Pues si es así tu vida, quizás deberías pensar que todo lo que no se empieza, nunca tendrá un final. Desde luego, no es la mejor manera de existir, porque de esa forma, evitando avanzar, arriesgar y ampliar tus horizontes, directamente estás renunciando a vivir.

Levantar para llegar al final

Existen personas que no son capaces de empezar nada por el miedo a caer. El vértigo de un camino excesivamente elevado puede parar a mentes poco atrevidas. La vergüenza del fracaso y la falta de voluntad para avanzar contra viento y marea y hacer frente a todos los peligros y obstáculos es un potente veneno para la inacción y el inmovilismo.

Tal vez, no te atreves por el que dirán, por no hacer el ridículo o el miedo de aquellos que puedan pensar mal de ti. De esa forma, conviertes tu vida en una película sin final, una obra inacabada, una función teatral que jamás comenzará, una carrera que nunca tendrá lugar.

Mujer sentada en un precipicio

Pero jamás el miedo al fracaso debe ser algo que te detenga. Es más, a veces, puede suponer el no comenzar a hacer realidad tu sueño, y ese es un gran error. No empezar un proyecto vital por el terror que proporciona la caída y el fracaso es la guarida de un cobarde, y tú no eres así.

Si te caes, siempre podrías volver a levantarte. Rendirse en algo que te llena, no te completa y no te define, y eso nunca puede ser una opción. Ser tú mismo, siempre firme, en el camino correcto dejando que tu corazón te guíe te permitirá perder todo tipo de terror y vértigo ante los caminos más elevados, pedregosos y oscuros.

Evita el miedo a comenzar

Jamás te dejes atormentar por el fracaso. Lo único que debería suponer un verdadero problema en tu mente es el no intentarlo. No haber empezado por miedo a no ser capaz de terminarlo sí que puede ser verdaderamente perjudicial.

Empieza todo cuanto desees, pues solo así podrás saber cómo acaba cada capítulo de tu vida. No te dejes amordazar por el pánico de no arrancar tus proyectos por culpa del fracaso o la vergüenza. No dejes incompleto el libro de tu existencia por la opinión de otros o el pánico de la caída, pues siempre podrás volver a levantarte con más fuerza si cabe para acabar tu historia con una sonrisa de satisfacción en la cara.

Pedro González Núñez

Escritor, amante de la vida, de mi chica y de mi gente. La filosofía y la psicología, especialmente infantil, son mi auténtica pasión. Me encanta la libertad que me dan mis ideas.

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