Los luchadores de fondo tienen marcas de sabiduría a sus espaldas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 octubre, 2016
Cristina Roda Rivera · 26 octubre, 2016

Los luchadores de fondo tienen marcas de sabiduría a sus espaldas, aunque esta haya brotado de situaciones que nadie desearía vivir. Los luchadores de fondo no suelen deslumbrar con “sprints” que nos dejen atónitos y susciten grandes ovaciones. En la mayoría de las ocasiones cuentan con ganas y lucha, pero determinadas circunstancias provocan que la carrera para ganar algo se torne difícil y larga.

Son las redes invisibles que sostienen a personas y que impiden que se precipiten al vacío, porque han desarrollado capacidad de evitar y amortiguar golpes. A veces ellas se han tenido que levantar sin tener ninguna mano tendida y han sentido el daño de forma brusca y seca. No desean que ocurra eso mismo con los que les rodean.

Los luchadores de fondo parecen invisibles y habitan en un mundo grisáceo, pero en realidad crean arcoiris a su alrededor desde la sombra. Hacen acciones que pocas veces serán reconocidas, de lo que sí pueden disfrutar es de los efectos que provocan.

Los luchadores de fondo, esos héroes invisibles

Cuánta alegría nos da contemplar los éxitos de grandes genios, pero que felicidad nos da el soporte continuo y firme de tantos héroes anónimos. Nuestros abuelos, esos que nos colocaban la mochila en nuestros hombros en nuestro primer día de colegio, como si ellos recogieran nuestro miedo al mismo tiempo. Son esas madres, capaces de reunir a la familia en torno de una mesa perfecta, aunque las relaciones entre sus miembros ya no lo sean. Capaces de volver a unir lo que parecía destruido y de compartir el peso de las emociones negativas cuando comprometen nuestras fuerzas.

“Los débiles no luchan. Los más fuertes quizás luchen una hora. Los que aún son más fuertes, luchan unos años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida, éstos son los indispensables.”

-Bertolt Brecht-

Son esos profesionales reconocidos a los que su orientador de primaria nos le auguraba un buen futuro por su baja inteligencia. Personas capaces de entregar de nuevo el corazón aunque haya estado mil veces roto. Son esos opositores, sentados con la única compañía de cafés cada vez más cargados de cansancio e incertidumbre tras años de estudio sin ningún tipo de remuneración económica.

mujer con paraguas

Son esos enfermos crónicos, luchando cada día para mantener una salud que les permita vivir con dignidad. Personas con depresión, ansiedad, con un historial de maltrato y abuso que se visten y calzan cada día para volver a recomponer su vida en un día nuevo, una nueva oportunidad para acumular olvido y obtener fortaleza.

Esos tiempos de lucha, esos tiempos con sentido

Si alguien no lucha por lo que quiere, ¿qué sentido tiene la vida? Tradicionalmente lo llaman lucha, otros lo llaman entrega. Poner el alma y las fuerzas a largo plazo en aquello que ha sido capaz de elevar tu espíritu tan solo con pensarlo. Jugar fuerte aunque sepas que la partida será larga y en el camino tengas que ir negociando con las posibilidades y las probabilidades.

Aún más grande que luchar por lo que quieres, sin ver ni tan siquiera de forma clara la línea de meta, es hacerlo mientras te conoces por el camino. Los mayores fracasos a veces residen en alcanzar metas habiendo perdido todo el sentido de la grandeza de lo que persigues, no saber bajar las ventanillas para sentir y ver lo que ocurre mientras estás en marcha.

 

Los tiempos con sentido son los que que te impulsan a seguir poniendo tiempo, alma y esperanza en lo único que te hace visualizar la vida que deseas vivir. Para cada paso, ya habrás aprendido tanto que sabrás que quizás las circunstancias pueden cambiar y el destino a seguir puede truncarse. En esos momentos, ya sabrás que perder el miedo a arriesgarse por completo ya ha sido tu mayor triunfo.

“Somos sanados del sufrimiento solo cuando lo experimentamos a fondo”

-Marcel Proust-

Por eso es bueno ser un luchador de fondo. No apuntarse tantos tantos espectaculares sino hacer del recorrido algo espectacular en sí. Ser capaz de hacerlo siendo firme en lo que de verdad has deseado para ti, porque cuando uno se sitúa en la carrera correcta el premio nunca está al final, sino que las ganancias se multiplican en cada paso.