Los videojuegos y la vida real

Cristina Pérez · 3 febrero, 2013

Recuerdo en la niñez cuando jugaba a los videojuegos. Si alguno de vosotros jugaba o sigue jugando, entenderá la reflexión que hoy quiero plantear. La manera de jugar tiene similitud con la personalidad de cada uno. Por ejemplo, hay quien se reserva todo tipo de extras para el final, como vidas, poderes, escudos, dinero, puntos que te harán obtener algún arma o utensilio que mejorará la dificultad del juego. Lo guardarán como un tesoro y no lo querrán gastar hasta más avanzado el juego. En cambio otros, enseguida gastarán todos los extras que tienen, porque piensan que quieren disfrutar bien el juego y aprovechar todo lo que vayan ganando. Gente más temerosa guardándose todo para el final y otros más arriesgados que lo usan todo en el momento que les llega.

EL TÉRMINO MEDIO SERÍA LO IDEAL Hay quien piensa demasiado en el futuro y ahorra todo lo que puede, no viajan, no se compra caprichos, se reserva en exceso para lo que vendrá… Hay otros que todo lo contrario, gastan todo lo que ganan y disfrutan el presente todo lo que pueden, sin reservas, viven al día y aprovechan cada minuto de la vida como si fuera el último. Ninguno de los ejemplos que he puesto estaría dentro del equilibrio. Pienso que no está bien vivir al día sin pensar en el futuro, pero tampoco reservarlo todo, porque la única vida que tenemos es el presente y hay que disfrutarlo dentro de las posibilidades de cada uno.

El término medio sería lo ideal. LA FORMA DE JUGAR Y LA AUTOESTIMA También una manera de jugar nos puede dar pistas sobre cómo está nuestra autoestima. Ejemplo: nos queda una sola vida en todo el juego, entonces jugamos con miedo, y el miedo siempre dificulta las cosas, por ello jugando temerosamente nos matarán antes. En cambio imaginemos que tenemos vidas infinitas, como jugamos sin miedo, con mucha más decisión, seguramente lleguemos mucho más lejos. El exceso de confianza es negativo, está bien tener seguridad, pero cuando es excesiva se pierde la capacidad de reflexión y los reflejos. Lo pude comprobar en un amigo, tenía una confianza aplastante, el ego muy subido. Se creía el Dios de los videojuegos pero nunca llegaba muy lejos, creía que podía pasarse todas las pantallas sin ponerle esfuerzo y estrategia. Como siempre, el término medio es lo ideal, hay que dejar de lado los miedos, pero tampoco hay que creérselo tanto porque las cosas hay que ganárselas con dedicación.

CUANDO VAMOS PASANDO DE PANTALLA La creencia que a menudo no deja avanzar, tanto en la vida como en los videojuegos, es la de pensar que haciendo lo mismo que hicimos en la primera pantalla obtendremos buenos resultados en las siguientes más avanzadas. Para crecer como personas, no podemos aplicar siempre las mismas estrategias, como se ha dicho en infinidad de frases “si siempre haces lo mismo, no conseguirás resultados diferentes”. Cuando estás en un nivel fácil, con poco esfuerzo se pasa de pantalla, pero cuando la cosa se complica necesitamos pensar en nuevas formas de hacer las cosas. En la vida real igual, cuando estás en una etapa tranquila, con tareas y actividades sencillas, no tienes problemas, pero cuando en tu vida llegan cosas más complicadas y tareas difíciles, necesitas ponerle más empeño y dar más de ti mismo.

Tendrás que hacer cosas que antes no hacías para poder avanzar en cada etapa. Después habrán dos tipos de personas, las que cuando les llega una pantalla difícil se dan por vencidos porque ya piensan que no pueden pasar de nivel y dejarán el juego aparcado en un cajón….. y las que serán constantes y creerán que esa dificultad es un desafío que quieren superar, cueste lo que cueste, para seguir avanzando y creciendo.

Imagen cortesía de Bruno Belcastro y Dunechaser