Mar adentro - La Mente es Maravillosa

Mar adentro

Carlos Rodríguez López 24 marzo, 2015 en Cine, series y psicología 23 compartidos
mar adentro

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

(Mar adentro)

Ramón lleva cerca de treinta años postrado en una cama. Depende de su familia para todo ya que un accidente le dejó parapléjico. Desde entonces, al ser consciente que su estado nunca mejorará, lucha para poder morir de forma digna. Además de su familia, Ramón cuenta con la ayuda de Julia, una abogada que apoya su causa, y de Rosa, una vecina que intenta convencerle de que morir no es una alternativa, ya que la vida todavía puede reservarle muchas sorpresas agradables. Su empeño en conseguir su objetivo pondrán a prueba la fuerza y el cariño de quienes le rodean.

En este drama de Alejandro Amenábar (“Tesis”, “Abre los ojos”, Los otros”) magníficamente interpretado por Javier Bardém, nos cuenta la historia real de Ramón Sampedro, quien reclamó su derecho a morir ya que las condiciones en las que se encontraba no le permitían llevar una vida plena y digna. Estamos pues ante el tema por excelencia: la muerte.

La muerte es un factor elemental de la vida. Es el final de la misma, donde desemboca la existencia. No hay vida sin muerte, y viceversa. Entonces… ¿Por qué nos cuesta tanto pensar en ella? Y, sobre todo, ¿Por qué nos da tanto pavor afrontarla?

Desde que nacemos los humanos no hacemos otra cosa que aprender y conocer. No concebimos que nuestra mente pare de funcionar, no somos capaces de imaginar una desconexión total. ¿Es eso lo que nos da miedo?

Posiblemente la razón por la que existen las religiones, su razón de ser, es para dar sentido a la muerte. Aunque a lo largo de la Historia han acontecido episodios repugnantes por causa de la religiones, bien es cierto que éstas han servido para carear el fin de los días desde la esperanza, apoyadas en promesas de diversas índoles: encontrarnos con nuestros seres queridos, ir a un sitio mejor, bienaventuranza eterna, etc.

No estamos preparados para experimentar la muerte como un final total, sino que intuimos que ésta es una continuación de nuestro devenir, llamémosle, “terrenal”. ¿Es cierto? ¿Se trata sólo de una mera fantasía que nos ayuda a creer, como nos manifiestan la mayoría de las religiones, en un más allá?. Esta es una de las cuestiones que han preocupado al Hombre desde el comienzo de los tiempos.

Son muchos los testimonios que aseguran haber visto “algo más”, aunque no sabemos a ciencia cierta cuál es el origen de tales afirmaciones, y ni si tienen fundamento alguno. ¿Será que nuestro cerebro proyecta imágenes de nuestro subconsciente cuando estamos a punto de morir?. Lo que sí está constatado es que, en líneas generales, todos vemos lo mismo … ¿Será porque tenemos unas ideas básicas comunes respecto al más allá?

Pese a esta idea común de testimonios al filo del óbito, es cierto que hay muchas maneras de afrontar el fin de nuestros días; hay tantas maneras de aceptar la muerte como seres humanos hay en el planeta. Los hay quienes la aceptan con resignación, otros con alegría, la mayoría la contemplan con terror.

La mejor manera de prepararnos para el final de nuestra existencia, si es que tenemos la oportunidad de hacerlo, es aceptar a la muerte como un episodio natural de la vida; no debemos olvidar que la parca es una parte intrínseca e inseparable de nuestro recorrido vital.

Cada cual se enfrenta a este trance como puede. Es plausible que tengamos un mar de dudas, y la incertidumbre suele provocar miedo, por lo que, si somos capaces de ser francos con nosotros mismos y adoptamos a la muerte como parte de nuestra esencia, todos nuestros temores desaparecerán en su mayor parte.

Carlos Rodríguez López

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