Masturbación compulsiva: qué es y cuáles son sus consecuencias

16 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Masturbarse es una fuente de placer sana y beneficiosa. Sin embargo, es posible desarrollar adicción a esta conducta. Si quieres saber cómo se produce o qué medidas se pueden tomar, en este artículo te lo contamos.

La masturbación compulsiva, también considerada como adicción a la masturbación, es motivada por el impulso intenso y repetido por satisfacer esa necesidad. Aunque masturbarse es un acto saludable y placentero, en el caso que nos ocupa llega a convertirse en algo independiente del placer. Así, quien la sufre convierte la masturbación en un prácticamente un automatismo para calmar su ansiedad.

Se trata de un trastorno psicológico que puede provocar un gran deterioro en la vida social y laboral. Quien presenta masturbación compulsiva podría llegar al punto de no acudir a reuniones sociales con tal de tener más tiempo para masturbarse o a interrumpir su horario laboral para saciar la necesidad en el baño.

Es común que a estas personas se les etiquete como viciosas o pervertidas, cuando la realidad es que se trata de un trastorno de hipersexualidad que necesita tratamiento psicológico. Incluso, en algunas ocasiones, puede necesitar asistencia médica por lesiones en el pene o en la vulva debido al exceso de estimulación.

Hombre en la cama preocupado

¿Cuál es el límite?

Hay personas que tienen un alto deseo sexual y disfrutan masturbándose a menudo y no hay nada de malo en ello. El problema viene cuando alguien comienza a cambiar el fin de la acción, al mismo tiempo que aumenta su frecuencia. Es decir, la persona se vuelve adicta al sentimiento estimulante, lo que se conoce como una adicción de proceso.

Esta estimulación genera un estado particular y placentero en el cerebro. En el plano anímico, hablamos de una sensación momentánea de bienestar que la persona no es capaz de conseguir por otras vías, de ahí que en muchos casos termine siendo dependiente.

La repetición funciona como una especie de automedicación con el objetivo de disminuir la ansiedad; como quien fuma, consume alcohol o juega. Por tanto, al no masturbarse, aparece el síndrome de abstinencia. En él, la persona siente nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, falta o exceso de apetito, insomnio e incluso temblores.

Además de la necesidad imperiosa por masturbarse y la presencia de síndrome de abstinencia, para considerar que se trata de masturbación compulsiva debe haber un incremento de la conducta. Es decir, cada día que pasa la frecuencia es mayor, así como la incapacidad para controlarlo. Por último, para considerarlo como un trastorno de hipersexualidad debe afectar a la vida social y laboral de la persona.

Consecuencias de la masturbación compulsiva

En primer lugar, la masturbación compulsiva afecta a la conducta sexual. Este patrón de autoestimulación lleva a que la persona se centre fundamentalmente en la eyaculación u orgasmo. El único objetivo consiste, ahora, en desahogarse. Esto a la larga puede provocar alteraciones en los circuitos neurofisiológicos que participan en la respuesta sexual.

Así, cuando se tenga un encuentro sexual con otra persona no se estará centrado en el placer o bienestar, sino que buscará el orgasmo rápido que reduzca el malestar emocional. O bien, podría presentar dificultades para mantener la excitación, iniciarla y resolverla.

Por otro lado, esta pérdida del interés y del placer por las relaciones sexuales en compañía puede llevar a que la persona prefiera autocomplacerse. Esto es especialmente complicado cuando se tiene una relación de pareja, ya que tenderá a evitar las relaciones sexuales, así como perderá la motivación por satisfacer a la pareja. Además, aparecerán sentimientos de culpa e inestabilidad emocional.

Además, la incapacidad por controlar el impulso y la necesidad de satisfacerlo cuando aparezca, lleva a la persona a aislarse socialmente o incluso a faltar o distraerse en el trabajo. Dejan de asistir a reuniones sociales para tener más tiempo a solas, lo que termina por deteriorar las relaciones personales. En el trabajo, es común que se escapen al servicio para tocarse o incluso que lleguen a faltar.

Otra consecuencia llamativa en las personas con adicción a la masturbación es que presentan falta de energía. El malestar que produce la sensación, unido a la falta de ganas por hacer otra actividad, así como el cansancio físico, provocan una fatiga característico. Su energía disminuye y esto, como un bucle, afecta a su vida rutinaria.

Mujer agobiada en la cama por masturbación compulsiva

¿Cómo tratarla?

Como se indicaba anteriormente, si el acto de masturbarse, así como la necesidad de hacerlo, no provoca malestar y no afecta a otras esferas de la vida, no es necesario buscar tratamiento. La masturbación es una conducta que forma parte de la sexualidad y es completamente sana. No obstante, si va asociada a sentimientos de ansiedad y falta de control de impulsos, lo más adecuado es acudir a un experto en psicología y terapia sexual.

La intervención irá encaminada a disminuir los sentimientos negativos, a controlar el impulso y a recuperar el interés por disfrutar del sexo, solo o en compañía. Y el objetivo no será nunca eliminar la conducta de masturbación por completo, solo recuperar un hábito saludable. Si crees que tienes este trastorno y antes de acudir a terapia quieres probar por tu cuenta, puedes probar lo siguiente.

Establece un horario, primero con metas cortas. Por ejemplo, evita masturbarte cada tantas horas (tú decides cuántas). Luego, ve aumentando el tiempo hasta que pasen días y la práctica sea menos común. Idealmente, poco a poco irá eliminándose el hábito. No obstante, es necesario el apoyo psicológico para tratar los sentimientos asociados. Especialmente si tras probar de forma autónoma éstos no disminuyen o incluso empeoran.

Freud, S. (1912). Contribuciones para un debate sobre el onanismo. Obras Completas, 12, 247263. Shekarey, A., Rostami, M. S., Mazdai, K., & Mohammadi, A. (2011). Masturbation: Prevention; Treatment. Procedia. Social and Behavioral Sciences, 30, 16411646. https://doi.org/10.1016/j.sbspro.2011.10.318