Miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia, ¿qué puedo hacer?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
En la incertidumbre actual, una de las preocupaciones frecuentes es el miedo a perder el trabajo. Es un temor al que nos debemos enfrentar sin perder de vista la auténtica prioridad ahora mismo: mantenernos protegidos para evitar y reducir los contagios por COVID-19.
 

Entre muchos de los frentes que nos rodean en el actual contexto, está el miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia por COVID-19. No es, ni mucho menos, un temor irracional ni pecamos en absoluto de ser negativos o catastrofistas. Es una realidad, un hecho que, como si de un tsunami se tratase, está llegando a casi cualquier lugar del mundo. ¿Qué podemos hacer ante esta situación?

La Organización Mundial del Trabajo (OIT) ya anunció hace solo unos días que la actual crisis podría llevar al desempleo a más de 25 millones de personas en todo el mundo.

Ahora bien, ante una emergencia como esta hay una respuesta que podría paliar el daño: la respuesta coordinada, decisiva e inmediata de todos los estados. Ahora mismo, cada país, está actuando a través de distintas medidas para dar una protección social a sus ciudadanos. No obstante, no parece ser suficiente.

En un artículo, publicado hace poco en The New York Times, señalaban que de mantener las estrategias actuales, nuestra economía fallecerá de coronavirus. Se insta por tanto a actuar de manera consensuada y rápida para dar forma, primero, al ingreso básico universal (que incluso puede llegar a aplicarse en el gobierno de Donald Trump). Seguidamente, hay que trazar un plan para dinamizar la economía y frenar la sangría de despidos que se están produciendo.

 

No obstante, como bien señalan expertos como Paul Romer (Premio Nobel de Economía en el 2018) y Alan M. Garber, médico y economista y rector de la Universidad de Harvard, todo ello pasa en primer lugar por frenar el avance del coronavirus.

¿De qué manera? La fórmula es simple: confinamiento de la población, equipamiento para los sanitarios y diseño de una vacuna para detener cuanto antes la pandemia.

Hombre representando el miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia

Miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia ¿cómo puedo actuar?

Son muchas las personas que navegan en el día a día de su confinamiento en casa con el miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia. Admitámoslo, no es un compañero de piso agradable. Porque los miedos, las preocupaciones, pueden adquirir un tamaño considerable y convertirse en ese epicentro que todo lo engulle y lo atrapa.

Si al temor al contagio o el estar pasando ya por la propia enfermedad, le añadimos la angustia laboral, el impacto psicológico es evidente. Por tanto, es necesario que tengamos a mano algunas estrategias en las que reflexionar. Son las siguientes.

 

Recuerda las prioridades del momento presente

Tal y como señalábamos al inicio, el miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia es un temor real. Habrá quien ya tenga en marcha un expediente de regulación de empleo o quien se encuentre desempeñando su labor de manera telemática, pero con la incertidumbre de qué pasará cuando esto acabe.

Son temores comprensibles pero lo importante en estos casos, es recordar cuáles son las prioridades en el momento presente.

  • Sabemos que es una expresión muy recurrente, pero lo prioritario ahora mismo es protegernos. El confinamiento y el tomar las adecuadas medidas de seguridad cada vez que salimos al exterior es lo más importante.
  • Una mente constantemente preocupada baja la guardia y podría ponernos en peligro a nosotros y los demás.
  • Hay que estar aferrado a la realidad inmediata y a lo que se nos pide en cada momento. Perder el trabajo es algo preocupante, es cierto, pero no podemos descuidar tampoco la atención de los nuestros, de nuestros mayores, de los más pequeños…

Preocupación constructiva frente a preocupación negativista

 

Tienes derecho a experimentar miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia actual. Tienes permiso para preocuparte, para dejar que esa sombra te atrape durante algún rato a lo largo del día. Es comprensible.

Ahora bien, es necesario que tengas en cuenta que hay dos tipos de preocupación y solo hay una que puede ayudarte en estas circunstancias.

La preocupación negativista es la que no sirve, la que bloquea y alimenta el fuego de la ansiedad. No la alimentes. Aparece con un discurso mental basado en las siguientes ideas «esta crisis nos va a dejar a todos en la calle». «Cuando pase esto nada va a ser igual y todos nos quedaremos sin trabajo». «De esta no salimos, va a ser un desastre mundial»

La preocupación constructiva, en cambio aporta un enfoque más saludable y estratégico. En lugar de afirmaciones de todo y nada y negativistas, se hace preguntas:

  • ¿Qué probabilidades hay de que me despidan? ¿Será un despido temporal o definitivo?
  • En el sector en el que trabajo, ¿seguirá o seguiré siendo necesario cuando esto acabe?
  • Si soy una persona con larga experiencia ¿debo temer que me despidan o que nadie me contrate de nuevo? ¿es ese un temor real?
  • ¿Qué es lo que me han dicho en el trabajo? ¿Qué probabilidades reales hay de que ya no me necesiten cuando acabe la crisis actual?
  • En caso de que perdiera el trabajo ¿qué debería hacer? ¿podría ser quizá una oportunidad para mejorar?
Mujer representando el Miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia

Miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia: controla las fuentes que alimentan la angustia

Una forma esencial de reducir el miedo a perder el trabajo a causa de la pandemia es controlando las fuentes de estrés. Un ejemplo, nuestros grupos de whatsapp del trabajo son un foco de ansiedad inmensa en estas situaciones. Fluyen las preocupaciones, las informaciones erróneas e incluso  se sobredimensionan las informaciones filtrándolas solo desde el lado alarmista y negativo.

Identifiquemos qué focos, situaciones, informaciones y personas intensifican nuestra inquietud. Es esencial mantener un enfoque realista, pero no catastrofista. Es vital saber preocuparnos de manera constructiva y no derrotista. En situaciones de dificultad e incertidumbre, nuestra mente debe ser siempre nuestra mejor aliada. Tengámoslo en cuenta.