Miedo al miedo: la clave de los trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad nos llevan a evitar aquello que tememos. Sin embargo, solo perdiendo el miedo a tener miedo podremos salir adelante. Descubre por qué es tan importante este mecanismo.
Miedo al miedo: la clave de los trastornos de ansiedad
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 26 septiembre, 2021.

Última actualización: 26 septiembre, 2021

La ansiedad es uno de los problemas de salud más prevalentes en la sociedad actual. Quienes la padecen saben que puede fácilmente cronificarse y llegar a invadir por completo su vida. Y es que, una vez instalados, este tipo de trastornos tienden a perpetuarse en el tiempo. Pero, ¿por qué sucede esto?, ¿cuál es el mecanismo que hace que los síntomas sean tan difíciles de eliminar? Te explicamos la importancia del miedo al miedo.

Si padeces algún trastorno de ansiedad, probablemente habrás comprobado cómo unos síntomas aparentemente puntuales terminaron pasando a formar parte de tu identidad. Sin saber bien cómo ha sucedido, el temor se ha adueñado de tu mente y de tus acciones, limitándote en tu vida diaria de múltiples formas.

Tal vez la ansiedad venga acompañándote desde hace décadas o quizá su aparición sea reciente; en cualquier caso, es necesario que comprendas cómo funciona para que puedas aprender a lidiar con ella.

Mujer con bloqueo por ansiedad

El miedo es la base de la ansiedad

El miedo es una emoción básica presente en todos los seres humanos y necesaria para la supervivencia. Su función es alertarnos de un peligro inminente y movilizarnos a huir, a defendernos o a ponernos a salvo. Sin él nuestra integridad física o psicológica correría peligro, por lo que no hemos de considerarlo un enemigo.

El problema surge cuando este temor se dispara en ausencia de riesgos o ante estímulos o situaciones que son inocuas. En estas circunstancias, no solo no nos aporta nada positivo, sino que además nos limita, nos paraliza y nos impide desenvolvernos con normalidad en el día a día.

Por tanto, podríamos decir que es el miedo irracional el que se encuentra en la base de la ansiedad. Un temor que surge a raíz de percepciones e interpretaciones inadecuadas de lo que está sucediendo externa o internamente.

¿Qué es el miedo al miedo?

Por muy necesario que sea el miedo para la supervivencia, no podemos negar que se trata de una emoción desagradable. Este genera preocupación, sensación de pérdida de control y una gran activación fisiológica. Este estado es percibido como negativo y, en ocasiones, incluso traumático. Por ello, las personas que padecen ansiedad comienzan a desarrollar un miedo al miedo.

Ya no se sufre únicamente por tener que enfrentar la situación que causa temor, sino también por tener que experimentar esas desagradables sensaciones. Así, comienza una ansiedad anticipatoria al recordar lo angustioso que se sintió el miedo y al proyectar lo incómodo que resultará volver a vivirlo. El temor a sentir miedo se vuelve entonces una parte central del problema.

Este es un fenómeno que suele darse con mucha frecuencia en el trastorno de pánico y en la agorafobia. Tras un primer episodio de ansiedad extrema (crisis de pánico), la persona comienza a temer que esto pueda volver a repetirse.

Por lo mismo, comienza a vigilar constantemente sus sensaciones físicas. Paradójicamente, su umbral se reduce cada vez más, y cada pequeña sensación es interpretada como el inicio de un nuevo episodio y vivida con terror. Así, es el propio miedo al miedo el que termina desencadenando los síntomas.

Por otro lado, esto no solo sucede en los anteriores casos. En el trastorno de ansiedad generalizada, la fobia social o cualquier otro trastorno de ansiedad ocurre algo similar. Al temor central se le suma el miedo a volver a experimentar esa angustia, incomodidad y malestar propios de la ansiedad.

¿Por qué este concepto es clave en los trastornos de ansiedad?

El miedo al miedo es un concepto clave en los trastornos de ansiedad, no solo porque intensifica el malestar o añade un nuevo elemento de temor; sino, sobre todo, porque es lo que causa que el trastorno se mantenga en el tiempo y se generalice.

En todos los casos el temor es infundado, irracional, o, cuanto menos, excesivo. Esto es algo que la persona podría comprobar si hiciera frente a las situaciones temidas y experimentase su inocuidad.

Sin embargo, el miedo a volver a sentir miedo hace que las personas eviten por todos los medios exponerse a las situaciones que lo causan; o, si lo hacen, es por periodos de tiempo muy cortos y generalmente utilizando conductas de seguridad (por ejemplo, sentándose siempre junto a la salida o llevando un amuleto o un acompañante).

Este tipo de actitudes de evitación únicamente logran reforzar el temor y  perpetuarlo, pues privan a la persona de la posibilidad de comprobar que, realmente, no sucede nada malo.

Mujer preocupada por el miedo al miedo

¡Libérate!

A la vista de todo lo anterior, es claro que abordar el miedo al miedo resulta fundamental para tratar cualquier trastorno de ansiedad. Para esto, la terapia de exposición es la más empleada y eficaz. La misma consiste en que la persona se exponga a los estímulos o situaciones que le causan temor, de forma organizada y durante un tiempo suficiente para que la ansiedad se vaya diluyendo.

De este modo, el individuo comprueba que las sensaciones físicas no son señal de un inminente ataque de pánico, o se habitúa al malestar que le produce interactuar socialmente, comprobando que es capaz de afrontarlo sin que nada terrible suceda.

Por la misma cualidad negativa y desagradable del temor, esta técnica puede causar rechazo en un inicio. Sin embargo, atreverse a vivir el miedo, a sentirlo sin huir, ha demostrado ser el mejor modo para aliviarlo.

En suma, desarrollar miedo al miedo es un fenómeno frecuente y de una importancia clave en los trastornos de ansiedad. Si identificas que esto te sucede, o está comenzando a ocurrirte, no dudes en buscar ayuda profesional lo antes posible. Es posible abordarlo y trabajarlo obteniendo buenos resultados y librándote así de las limitaciones que el trastorno te impone.

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  • Sandín, B. (2005). Evitación interoceptiva: Nuevo constructo en el campo de los trastornos de ansiedad. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica10(2), 103-114.
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