No hay mejor medicina para curar un mal que la felicidad

Pedro González Núñez · 4 octubre, 2015

La felicidad es tan importante para el ser humano como respirar. Llevar una vida triste y apagada puede ser extremadamente duro. Este hecho hace que cualquier mal no solo sea mucho más duro de superar. Además, se quedará contigo, se enquistará y se hará cada vez más grande.

Por ello, la felicidad es fundamental en nuestras vidas. Aunque no siempre podamos estar felices, se trata de que en nuestra vida predomine este sentimiento, aunque también podamos tener momentos impregnados de otros sentimientos como la tristeza, pero no de manera crónica ni estable.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”

-Benjamin Franklin-

Niña en bicicleta sonriendo

Guía práctica para curar el mal con felicidad

Debido a lo complejo que puede resultar el hecho de vivir en la felicidad hoy en día y lo difícil que será entonces luchar contra el mal, te vamos a dar unos consejos que tal vez te resulten de ayuda para que la felicidad se instale en la mayor parte de los días de tu vida:

  • Si eres de esas personas que vive soñado con tener una vida mejor a la que tiene, significa que no eres feliz y no estás aprovechando el momento actual. Piénsalo bien porque lo único que tienes es el presente, real y perenne. Tu pasado sirve para aprender y tu futuro para la esperanza, pero vives aquí y ahora.
  • Disfruta de todas las pequeñas cosas que suceden constantemente a tu alrededor. Continuamente están ocurriendo hechos magníficos que no por ser diminutos son menos significativos. Una sonrisa inesperada, un buen gesto, un paseo agradable… Hay un gran números de actos simples que pueden hacer de tu vida un espacio para la felicidad cotidiana.
  • Ama sin pedir nada a cambio. Es importante saber diferenciar cuándo quieres a alguien y cuándo estás constantemente esperando algo. Si das sin pedir nada a cambio, el propio universo conspirará en tu favor para que te sucedan cosas buenas. No tengas duda de ello.
  • Goza de los tuyos. En un ambiente familiar y de amistad es muy más fácil acceder a la felicidad. Rodeado de gente que te quiere sin reservas nada puede salir mal y serás tú mismo.
Hermanas felices

  • Sé siempre paciente. Recuerda que las cosas no van a llegar antes por mucha prisa que tengas. Así pues, para obtener tus metas no es necesario correr para lograrlas el primero, lo importante es hacerlo justo en el momento adecuado. Para ello es bueno evitar el estrés, la tensión innecesaria y los nervios que no conducen a nada más que a la infelicidad.
  • Haz frente al mal con una sonrisa. Curar todo lo negativo que te sucede puede resultar relativamente sencillo si no pierdes nunca el buen humor. No olvides jamás que la educación, la simpatía y una actitud sana y positiva abren muchas más puertas que la obligatoriedad o la exigencia.
  • Trata de no agobiarte. A veces es difícil ante un mal el no pensar que te viene todo encima. Pero si entras en estado de pánico, ten por seguro que crearás una bola de nieve enorme sobre tu cabeza que cada vez se hará más grande si te dejas llevar.
  • Planta cara al mal. Con la felicidad y el buen ambiente de tu parte, armado con una sonrisa perenne y un humor a prueba de bombas nada podrá contigo. Pero es importante no huir de las situaciones negativas. Cuanto más tiempo pases sin afrontarlas más difícil será hacerles frente.
  • Haz el bien. No hay nada más adecuado para luchar contra el mal que hacer el bien. Son opuestos que parecen necesitarse como si se tratase de caras diferentes de la misma moneda, pero en realidad no sucede tal cosa. El bien no tiene polo contrario.
  • Sé solidario. Da igual con quien. No debemos ayudar solo a quienes conocemos o queremos. Una persona que vive en un mundo de felicidad no mirará la cara de la persona a la que desea ayudar. Lo hará sin pedir nada a cambio y se sentirá bien con ello. Es una fantástica medicina contra el mal.

“Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”

-Jean Paul Sartre-

Recuerda estos consejos siempre que sientas que la maldad comienza a ganar terreno sobre tu vida. No olvides tu felicidad y úsala para hacer frente a toda negatividad que pueda inquietarte y poner en riesgo todo cuanto has conseguido.

Imágenes cortesía de Claudiatremblay,