Si no sueltas el pasado, cómo vas a agarrar el futuro

Arantxa Alvaro Fariñas · 7 octubre, 2015
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 1 septiembre, 2016

Cuantas veces nos hemos aferrado a recuerdos, a imágenes del ayer, a personas del pasado, sin darnos cuenta de que para vivir nuestro presente y agarrar el futuro, es necesario hacer un hueco en nuestra vida y dejar de lado los sentimientos y la añoranza que nos producen determinados recuerdos.

Hay muchas personas que viven ancladas en un pasado que ya no existe y esa parálisis les impide vivir su realidad, disfrutar del presente y pensar en su futuro. Vivir en el pasado entorpece sus sueños y sus metas, y aleja a otras personas de su vida.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

-Viktor Frankl-

3 pasos para soltar el pasado

Hay muchas formas de soltar y desprenderse del pasado, de dejar a un lado los malos recuerdos y hacer realidad el famoso “carpe diem” para vivir el momento, el ahora, el presente ¿Te has parado a pensar en los momentos felices y bonitos que vives cada día?

Una conversación con un amigo, una sonrisa con tu pareja, un abrazo de tu hijo. Pero no basta con pensar en ellos, vívelos cuando estén ocurriendo, no te distraigas, guarda el móvil, apaga la televisión y escucha cómo suena ese presente que te rodea, disfrútalo con los cinco sentidos.

“Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro”.

-Winston Churchill-

Mujer con el pelo largo

Pero para disfrutar del presente y ver nuestro futuro, es necesario soltar ese pasado al que nos aferramos sin sentido muchas veces. Déjalo ir, guárdalo y sigue viviendo, es tu vida la que espera a ser vivida. A continuación te ofrecemos 3 sencillos pasos para soltar el pasado:

Aceptar

El pasado no se puede cambiar, pero el presente y el futuro sí. Por lo tanto, acepta lo que haya ocurrido y libérate de la culpa que llevas sobre tus hombros y que no te permite ver el futuro ni sentir el ahora. La aceptación es fundamental para poder afrontar los problemas de frente. Aceptar no significa resignarse, como muchos podrían interpretar, sino saber que lo que ha ocurrido ya pasó y a raíz de ello, tomar el mejor camino posible.

Cuando aceptamos una situación, entramos en un proceso activo a través del cual analizamos la situación y decidimos cómo actuar en nuestro presente. De esta forma, también estaremos construyendo nuestro futuro. Un futuro construido sobre la base la experiencia y de los errores que podamos haber cometido. Sin duda, la aceptación es un acto que conlleva muchos beneficios, muchos más que pasar el día lamentándose por lo que ocurrió en un pasado.

Aprender

De todo suceso del pasado se puede extraer una enseñanza. Ya sabemos lo que no tenemos que volver a hacer, lo que tenemos que evitar. Si volvemos a cometer el mismo error que en el pasado, ya no es un error, es una elección. Si puedes elegir, ¿Qué prefieres, seguir anclado en los recuerdos o exprimir cada segundo de este momento?

Como afirma la psicología budista, el sufrimiento y los errores son las mejores fuentes de aprendizaje. Si en lugar de flagelarnos por nuestros fallos, los observamos y nos preguntamos: ¿qué puedo aprender? Sin lugar a dudas, estaremos ante la mejor actitud que podamos adoptar. Aprender de nuestros errores es una de las mejores formas de crecer, de evolucionar. Así pues, la próxima vez que cometas un error, en lugar de quejarte una y otra vez pregúntate qué puedes aprender de él.

Perdonar

En muchas ocasiones no logramos perdonar a una persona que nos hizo daño, a un amigo que nos engañó, pero con el paso del tiempo, generalmente, el rencor se atenúa y se diluye, por lo que perdonar es una forma de adelantar esa paz con nosotros mismos y con los demás. Perdona a los otros, pero perdona de verdad, sin falsedad, y perdónate a ti mismo. Sólo de esa forma te liberarás de las cadenas que te atan a un pasado que no puedes variar.

Niña con diente de león

Agarra el futuro

Permítete soñar, date un respiro y piensa en cómo quieres que sea tu vida en el futuro y haz todo lo posible y lo imposible, para que lo que sueñas sea realidad. Define un objetivo y todos los pasos para alcanzarlo. ¿Cómo es la casa en la que quieres vivir? ¿Qué lugares quieres visitar ¿Qué trabajo quieres tener? ¿Cómo es tu pareja ideal?

Si te haces todas esas preguntas y piensas que todo depende de la suerte o de otras personas, estás muy equivocado, porque la única persona capaz de hacer realidad tus sueños eres tú mismo.  Nadie va a ir a buscarte a tu casa a ofrecerte el trabajo de tus sueños, el hombre o mujer con la que siempre has soñado se va a presentar de un día a otro delante de ti, ni vas a aparecer viviendo por arte de magia en esa casa que te apasiona en la playa.

¡Sal ahí fuera y agarra tu futuro! Una vez que fijes tus objetivos, piensa en todos los pasos a seguir, fija un calendario y planifica todos los detalles. Cada cierto tiempo controla tus progresos y corrige los errores cometidos. Pero ten en cuenta, que un objetivo tiene que ser claro y conciso, tiene que ser medible y realista.

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

-Víctor Hugo-