Paramahansa Yogananda: biografía de un yogui

Sonia Budner · 24 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 24 febrero, 2019
Paramahansa Yogananda fue el encargado de transmitir a Occidente sus conocimientos acerca de la práctica de la meditación diaria. Sus enseñanzas resultaron completamente novedosas.

La vida y las enseñanzas de Paramahansa Yogananda siguen siendo, a día de hoy, una gran fuente de inspiración para personas del todo el mundo. Su fama y reconocimiento se deben a haberse convertido en la persona encargada de transmitir las enseñanzas espirituales indias a Occidente.

Paramahansa Yogananda se decidió a enseñar el kriya yoga a Occidente con el fin de hacer llegar al mundo sus conocimientos. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

Para adentrarnos a conocer a este maestro, es importante saber que el kriya yoga es una técnica espiritual muy avanzada que se desarrolla en base a una serie de prácticas de meditación pranayana.

El origen del término kriya proviene del sánscrito y significa actuar y reaccionar. Posee la misma raíz que la palabra karma, definida como causa y efecto. El término completo, kriya yoga, significa unión con lo infinito a través de ciertas prácticas o acciones.

Educado desde muy joven en esta ciencia espiritual, Paramahansa Yogananda fue designado desde niño a ser el elegido para llevar este ancestral conocimiento al mundo occidental. Una misión a la que dedicó su formación y el trabajo de toda su vida.

Sus primeros años

Nació en 1893 en Gorakhpur, en el seno de una familia bengalí acomodada. Ya en los brazos de su madre, el maestro espiritual de sus padres predijo que el niño sería un yogui llamado a ser el motor espiritual de muchas almas.

A los diecisiete años, se convirtió en discípulo del gran maestro de yoga Swami Sri Yukteswar. Con él, pasaría los siguientes diez años de su vida formándose en su disciplina espiritual.

Su maestro había decidido, ya desde su primer encuentro, que Paramahansa Yogananda sería el encargado de difundir la ciencia del kriya yoga en América y en el resto del mundo. Después de graduarse en la Universidad e Calcuta, tomaría los votos de monje.

En 1917, comenzó a trabajar en la fundación de una escuela para niños a las afueras de Calcuta. Fue allí, tres años más tarde, cuando Paramahansa Yogananda tuvo una visión que le mostró que había llegado el momento de emprender su tarea al otro lado del mundo y enseñar a Occidente las claves de la meditación. Yogananda fue invitado a participar en un congreso de líderes religiosos en Boston.

Paramahansa Yogananda sonriendo

Paramahansa Yogananda y su misión en Occidente

Su maestro le había indicado que la ciencia del kriya yoga ayudaría a armonizar todos los países a través de la percepción personal y trascendental del mundo. Y, con esa premisa, el joven swami llegó a Boston, lugar en el que dio su primer discurso sobre la ciencia de la religión, que fue recibido con gran entusiasmo.

En 1920, coincidiendo con el año de su llegada a Estados Unidos, funda el primer centro de meditación SRF (Self-Realization Fellowship) en Boston. Pasó los siguientes cuatro años dado conferencias y compartiendo sus enseñanzas por toda la costa este. En 1924, se dirige a Los Ángeles, donde estableció otra sede para la SRF. Esta sede, construida en el monte Washington, terminaría convirtiéndose en el corazón espiritual y administrativo de su trabajo.

Muchas figuras destacadas del mundo de las artes, los negocios y la ciencia se convirtieron en sus alumnos. Occidente comenzó a empaparse de su sabiduría e incluso fue recibido en la Casa Blanca. En 1929, viaja a México para comenzar allí su labor de difusión de la ciencia del kriya yoga en América Latina.

Regreso a la India y últimos años

En 1935, Paramahansa Yogananda decide regresar al lado de su maestro Sri Yukteswar, que fallecería tan solo unos meses más tarde. Durante su estancia en la India, continuó con sus enseñanzas del kriya yoga en las ciudades más importantes. Se reunió a menudo con Mahatma Ghandi, que se había convertido en uno de los seguidores de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda.

Fue durante ese año en la India cuando recibió el título espiritual de Paramahansa. Este título se otorga a los maestros que se encuentran en el estado final de unión con Dios, y siginifica «cisne supremo». A la muerte de su maestro, Paramahansa Yogananda regresó a Estados Unidos, en concreto, a su sede del Monte Washington. Abrió algunos templos más y continuó impartiendo enseñanzas de kriya yoga durante el resto de su vida.

Los últimos años de su vida los pasó en aislamiento y dedicado a la escritura. En 1946, publicó Autobiografía de un yogui, un libro que no ha parado de editarse desde entonces y que se ha traducido a infinidad de idiomas. Lo que nos da una pista de su gran impacto y del interés que despertaron -y siguen despertando- sus conocimientos.

Paramahansa Yogananda falleció el 7 de marzo de 1952. Sus discípulos dicen que fue una salida consciente de su cuerpo, que se mantuvo intacto durante los siguientes veinte días tras su muerte. Un fenómeno extraordinario que terminó de envolver y generar la leyenda de este gran maestro espiritual.

Figura de una persona cerca de una espiral

Unas enseñanzas revolucionarias

El propósito de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda era el de dotar a la población de las herramientas espirituales para el paso a la nueva era, el Duapara Yuga. Sus enseñanzas más revolucionarias, en el ámbito occidental, se basaban en que el hombre debería despertar del sueño en el que vive para hacerse consciente de su unidad con Dios.

No se trata de una creencia a priori, sino a posteriori; es decir, las enseñanzas de Yogananda pretendían acercarnos al conocimiento, a la verdad. Y solo a través de la intuición y la sabiduría se puede llegar a Dios.

La práctica de la meditación diaria introducida en Estados Unidos por Paramahansa Yogananda consiste en interiorizar el prana o fuerza vital. En definitiva, transmitió una serie de enseñanzas completamente desconocidas y novedosas en Occidente, así como los conceptos de karma y reencarnación.

Una vida dedicada a la espiritualidad y un legado que acercó, en cierto modo, dos mundos que parecen lejanos e incompatibles. Occidente adoptó su sabiduría, la acogió y la abrazó con el fin de aprender del maestro.

Paramahansa Yogananda nos dejó algunas de las enseñanzas más interesantes y poderosas de su cultura. Enseñanzas que, incluso en nuestros días, siguen conquistando y siendo de gran utilidad.