¿Por qué algunas personas temen el compromiso?

Yamila Papa · 13 abril, 2014

En el caso del compromiso, por ejemplo, ocurre lo mismo. Porque la situación puede ser desconocida (o demasiado conocida) y el estímulo no es el de apertura, sino el de rechazo. El miedo irracional hacia algo nunca lleva a buen camino, porque tienen como base la inseguridad o algún trauma del pasado.

Se podría decir que las personas se crean su propia “burbuja de bienestar” ese círculo donde todo está perfecto, es a nuestro modo, con nuestros gustos, la gente que queremos, etc. El miedo aparece en el preciso momento en que algo o alguien llega para peligrar esa zona de confort. Esto no quiere decir que el otro lo haga a propósito o conscientemente, somos nosotros los que nos sentimos “atacados”. Cuando consideramos que algo va a desestabilizar ese mundo perfecto, nos ponemos a la defensiva y hasta cierto punto, es lógico. Lo mismo que hace una madre con su bebé, sin importar la raza que sea.

Aquellos que creen que una relación de pareja es algo que nos quita la intimidad, la libertad, la personalidad, etc es comprensible que tengan miedo o no se sientan atraídos al compromiso (dígase un noviazgo formal, vivir juntos, casarse). En lugar de ello, es primordial pensar al amor como un estado donde recibimos y damos mucho también, desde compañía a bienestar, también seguridad, etc. De esa manera, el temor desaparecerá y será más sencillo incluir a esa persona en la burbuja.

Ahora bien, esa sería la situación ideal y no siempre sucede. Es que el miedo es un arma muy poderosa que desequilibra hasta al más organizado del mundo. Pone en la balanza los recursos que tenemos y los que podríamos perder, no lo que ganaríamos. Es por ello que se dice que el temor es una cuestión de inseguridad, creada por diferentes factores y capaz por años y años de traumas o malos sentimientos. Sin dudas conlleva a otras experiencias, como ser la frustración, el malestar y la depresión.

Cuando no sabemos reconocer las propias capacidades o habilidades emocionales tendemos a evitar lo que hizo “sonar la alarma”. Dígase, en este caso, una posible relación amorosa formal. Se podría decir que se trata de una mala adaptación a los cambios, que deberían ser tomados siempre como algo positivo. Una persona que se ve a si misma como débil o frágil se pondrá una coraza para que nadie lo pueda tocar. Pero el problema es que la amenaza es uno mismo y no el resto.

Las características de los temerosos a comprometerse

-No pueden tomar decisiones personales, porque le tienen mucho miedo al cambio y a salir de la zona de seguridad que han creado

Son rígidas en el trato, desean que todo esté bien controlado, porque de lo contrario, se activan sus mecanismos de defensa o alarma

-Suelen tener problemas para expresar sus sentimientos, no quieren nunca profundizar en un tema importante, sobre lo que sienten o piensan sobre algo o alguien, provocando una gran falla en la comunicación con su entorno

Se sienten tan inseguros de si mismos que no pueden soportar que otros sean seguros, por lo que suelen hablar mal o tener un concepto equivocado de ellos, queriéndose convencer que no son tan maravillosas como todo el mundo las ve

-Es probable que hayan tenido algún episodio dramático durante su infancia o adolescencia, como ser un padre que lo abandonó, la muerte de un ser muy querido, una crianza muy asfixiante por parte de los progenitores, una educación demasiado rígida o permisiva, ser dejado por una anterior pareja, etc

Son personas muy atractivas y grandes conquistadores y, algo que es contradictorio, buscan una pareja estable para sentirse protegidos, aunque luego no puedan manejar la situación. En cierto momento el miedo se apodera de ellos y no pueden continuar

-Justifican sus temores o inseguridades de diferentes maneras, pero nunca hablando de lo que realmente les ocurre. No asumen sus responsabilidades ni sus sentimientos, por lo que buscarán romper la relación para recuperar la supuesta “estabilidad” y así huir de ese cambio en su burbuja.


¿Cómo se afronta el miedo al compromiso?

1-Admitir que se tiene una limitación emocional en la que trabajar. Evaluar las necesidades verdaderas y arriesgar la zona de confort para conseguir algo más, algo mejor. Tener buena autoestima es primordial

2-Vencer el miedo encarándolo. Una frase muy cierta de Jiddu Krishnamurtu dice “haz lo que temes y el temor morirá”. Se pueden seguir varias estrategias, pero la más frecuente es no evitar aquello que produce temor, porque huir no soluciona los problemas

3-Introducir cambios paulatinos, de a poco, para ir ayudando a la mente a adaptarse a ellos antes de pasar al siguiente, para que continúe pensando que tiene el control aunque con mínimas variantes. El cerebro se va entrenando como cualquier músculo del cuerpo

4-Fortalecer la seguridad: valorándose y haciendo un reconocimiento positivo de las capacidades, así como también de las limitaciones, que no son malas, sino que se puede aprender de ellas

5-Expresar los sentimientos, de a poco también, y recibiéndolo de buena manera por la otra parte. Así se reducen las tensiones y aparece la relajación. Tal vez al principio no pueda decirlo de cara a cara, pero lo puede anotar en un cuaderno o decirlo frente al espejo

6-Confiar: es la clave de cualquier relación. Si se ha tenido una mala experiencia anterior, no quiere decir que la actual sea idéntica. Y siempre, la comunicación ante todo.