¿Por qué alucinamos?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 21 febrero, 2019
Los pacientes que poseen alucinaciones somáticas presentan percepciones de sensaciones corporales anormales o experiencias físicas.

Las alucinaciones son fenómenos fascinantes. Según el diccionario de la Real Academia Española, la alucinación es la sensación subjetiva que no va precedida de impresión en los sentidos. Pero, ¿por qué alucinamos?

La palabra alucinación fue descrita por primera vez por Lavater para referirse a «fantasmas y espíritus que caminan por la noche». Después, el término ha sido utilizado para describir el comportamiento que la persona entiende como adaptado pero que un observador percibe como negligente e insensato (1).

En el sentido técnico, el término «alucinación» se introdujo por primera vez en 1837. Fue en ese momento cuando el psiquiatra francés Jean Etienne Esquirol (1772-1840) publicó su libro de texto llamado Des Maladies Mentales (2). En él, describe así con claridad el significado de la palabra alucinación.

En resumen, las alucinaciones pueden definirse como percepciones que ocurren en ausencia de un estímulo externo correspondiente. Además, pueden involucrar a cualquiera de los estímulos perceptivos. Por ello, hay varios tipos de alucinaciones: alucinaciones auditivas, visuales, táctiles, olfativas y gustativas.

¿Por qué alucinamos?

Para empezar, no todos los pacientes que experimentan alucinaciones presentan algún trastorno psicótico. Así, parece que las razones por las que alucinamos pueden ser tanto psiquiátricas como no psiquiátricas.

Mujer con miedo a sus alucinaciones

Alucinaciones auditivas

Las alucinaciones auditivas son también conocidas como paracusia. Se trata así de percepciones de sonidos en ausencia de estímulos externos identificables. A continuación se presentan las posibles causas para este tipo de alucinaciones (3):

  • Lesiones periféricas.
  • Apoplejía.
  • Enfermedad del oído medio.
  • Enfermedad del oído interno.
  • Trastorno del nervio auditivo.
  • Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).
  • Depresión psicótica.
  • Trastorno disociativo de la identidad.
  • Manía.
  • Delirio.
  • Síncope.
  • Alucinosis alcohólica.
  • Esquizofrenia.
  • Malformaciones arteriovenosas.
  • Epilepsia del lóbulo temporal.
  • Lesiones pontinas, y también.
  • Trastornos del Sistema Nervioso Central (SNC).

Así, aproximadamente, entre un 60 y un 90 % de los pacientes con esquizofrenia y cerca del 80 % con psicosis afectiva experimentan alucinaciones auditivas (3). Además, en el caso de las alucinaciones auditivas en la psicosis, estas suelen ser complejas. Una manifestación común es, por ejemplo, oír voces.

La persona puede oír dos voces distintas hablando de ella en la tercera persona. Las voces pueden ser percibidas como procedentes del interior o del exterior de la cabeza de la persona. Así, algunas personas afectadas oyen sus propios pensamientos en alto.

Alucinaciones visuales

Las alucinaciones visuales se manifiestan como percepciones sensoriales visuales en ausencia de estímulos externos. (4) Estas falsas percepciones pueden consistir en imágenes formadas (personas, por ejemplo) o imágenes no formadas (como luces, por ejemplo) (5).

Este tipo de alucinaciones pueden darse así en numerosos desórdenes (6):

  • Desórdenes neurológicos.
  • Epilepsia.
  • Migraña.
  • Desórdenes del nervio óptico.
  • Lesiones hemisféricas.
  • Lesiones del tronco encefálico.
  • Glaucoma.
  • Narcolespia.
  • Afecciones oftalmológicas.
  • Afecciones de la retina.
  • Condiciones tóxicas y metabólicas.
  • Alucinógenos.
  • Desórdenes afectivos.
  • Enfermedad de la retina.
  • Enucleación.
  • Trastorno coroideo.
  • Anomalías maculares.
  • Formación de cataratas.
  • Síndromes de abstinencia de drogas y alcohol.
  • Encefalopatía tóxico-metabólica.
  • Desórdenes de conversiones.
  • Deprivación sensorial.
  • Privación de sueño.
  • Hipnosis.
  • Experiencias emocionales intensas.

El DSM-IV-R considera las alucinaciones visuales como un diagnóstico primario para determinados desórdenes psicóticos. Entre ellos, se incluyen la esquizofrenia y los desórdenes esquizoafectivos (7).

Alucinaciones olfativas

Las alucinaciones olfativas implican olores que siente la persona y que además no provienen de ningún estímulo físico. Pueden ocurrir con varias afecciones psiquiátricas. Así, estas incluyen:

  • Esquizofrenia.
  • Depresión.
  • Trastorno bipolar.
  • Trastornos de la alimentación.
  • Abuso de sustancias.

También existe el caso de los pacientes que perciben que son la fuente de un olor desagradable. Este síndrome se denomina síndrome de referencia olfativo. Así, las personas afectadas por este síndrome pueden tender a lavarse en exceso, al abuso del uso de perfumes o desodorantes e incluso pueden tender a retirarse de su círculo social (8).

Alucinaciones gustativas

Los pacientes con alucinaciones gustativas pueden experimentar salivación, sensación de sed o alteraciones del gusto. Estas alucinaciones pueden darse cuando la fisura silviana que se extiende hasta la ínsula es estimulada eléctricamente (9).

Siendo similares a las alucinaciones olfativas, las alucinaciones gustativas están asociadas con afecciones en el lóbulo temporal y también con lesiones del opérculo parietal (9, 10).

Alucinaciones táctiles

Las alucinaciones táctiles pueden incluir la percepción de la presencia de insectos sobre o debajo de la piel o también la estimulación de presión sobre la piel (11). Así, estas han sido asociadas con el abuso de sustancias, la toxicidad o la abstinencia (12). Además, este tipo de alucinaciones son características de la intoxicación por cocaína o anfetamina (11).

Persona con una alucinación táctil

Alucinaciones somáticas

Los pacientes que poseen alucinaciones somáticas presentan percepciones de sensaciones corporales anormales o experiencias físicas. Por ejemplo, podría darse el caso de que una persona tenga la sensación de no tener estómago mientras come (11). Este tipo de alucinaciones se han asociado con la activación de las áreas cerebrales que se presentan a continuación:

  • El giro postcentral.
  • El opérculo parietal.
  • La ínsula.
  • El lóbulo parietal inferior.

Así pues, parece que las razones por las que alucinamos son muchas y muy diversas. Entonces, dependiendo del tipo de alucinación del que estemos hablando, podremos achacarla a uno u otro trastorno. Además, dependiendo también del tipo de alucinación que se presente, se activarán unas zonas del cerebro u otras. En definitiva, el por qué alucinamos depende en gran medida de si se presentan otros síntomas que puedan guiarnos en las causas de estos fenómenos.

  1. Siegel, R. K., & West, L. J. (1975). Hallucinations: Behavior, experience, and theory. John Wiley & Sons.
  2. Esquirol, J. D. (1837). 1845. Mental Maladies: Treatise on Insanity.
  3. Cummings, J. L., & Mega, M. S. (2003). Hallucinations. Cummings JL. Clinical neuropsychiatry. New York: Grune & Stratton, 19851221-233.
  4. Norton, J. W., & Corbett, J. J. (2000, February). Visual perceptual abnormalities: hallucinations and illusions. In Seminars in neurology (Vol. 20, No. 01, pp. 0111-0122). Copyright© 2000 by Thieme Medical Publishers, Inc., 333 Seventh Avenue, New York, NY 10001, USA..
  5. Kaplan, H. I., & Sadock, B. J. (1989). Typical signs and symptoms of psychiatric illness. Comprehensive textbook of psychiatry, 1, 538-542.
  6. Cummings, J. L., & Miller, B. L. (1987). Visual hallucinations: clinical occurrence and use in differential diagnosis. Western Journal of Medicine, 146(1), 46.
  7. SHAPSE, S. N. (2008). THE DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL OF MENTAL DISORDERS i.
  8. Ropper, A. H., Samuels, M. A., & Klein, J. P. (2009). Disorders of smell and taste. Adams and Victor’s principles of neurology. 9th ed. New York, NY: McGraw-Hill Companies, 216-224.
  9. Ropper, A. H., & Samuels, M. (2009). Epilepsy and other seizure disorders. Adams and Victor’s principles of neurology, 9.
  10. Capampangan, D. J., Hoerth, M. T., Drazkowski, J. F., & Lipinski, C. A. (2010). Olfactory and gustatory hallucinations presenting as partial status epilepticus because of glioblastoma multiforme. Annals of emergency medicine, 56(4), 374-377.
  11. Nurcombe, B., & Ebert, M. H. (2008). The psychiatric interview. Ebert MH Nurcombe B, Loosen PT, et al, eds. Current diagnosis and treatment: psychiatry. 2nd ed. New York, NY: McGraw-Hill Companies, 95-114.
  12. Lewandowski, K. E., DePaola, J., Camsari, G. B., Cohen, B. M., & Ongür, D. (2009). Tactile, olfactory, and gustatory hallucinations in psychotic disorders: a descriptive study. Ann Acad Med Singapore, 38(5), 383-385.