¿Por que es bueno estar rodeados de naturaleza?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 junio, 2017
Yamila Papa · 25 septiembre, 2014

Pero además, nos hace sentir realmente renovados, como que hemos recargado las baterías. ¿Por qué nos sucede esto? Una reciente investigación indica que cuando nos rodeamos de árboles respiramos oxígeno de mejor calidad y por ello sufrimos menos la ansiedad y la depresión, entre otros beneficios de la vida campestre.

Cuando pensamos en relajación y tranquilidad, la mayoría imaginamos un bosque húmedo y frondoso, el olor de las hojas después de la lluvia, mirar el atardecer desde la cima de una montaña, meter los pies en la arena en donde lo único que se escucha es la brisa marina…

Es que el hecho de estar en un ambiente tranquilo ya es sinónimo de sentirse bien. Parece arte de magia, sólo necesitamos un poco de oxígeno bueno que ingrese en nuestros pulmones, silencio y listo, la paz se apodera de nosotros. Estos entornos naturales son ideales para poder “recargar las pilas”. No siempre tiene que ser un sitio donde haya árboles, sino que la playa es un perfecto destino para descansar (no en temporada alta, claro está).

Salir de la rutina y de la ciudad nos permite pensar más claramente, analizar lo que queremos de nuestras vidas, tener tiempo libre para pasar con nuestra familia o pareja, etc. Y lo bueno es que no es preciso pasarse meses internado en el medio de la montaña para poder aprovechar sus beneficios. Con una sola jornada, para empezar, basta.

Además, si queremos salir del agitado mundo de la vida urbana, no es necesario viajar miles de kilómetros. Siempre encontraremos un pueblo perdido del mapa que nos ofrezca un poco de paz y tranquilidad, muy cerca de casa. Esto sin dudas renueva el espíritu, nos motiva a seguir. Pero atención, que el regreso puede ser un shock muy grande si ponemos demasiadas expectativas en esta salida. Ya sabes que recargarás las baterías pero ten cuidado, que no se vuelva en contra esta actividad. Lo mismo que te ocurre al regresar de las vacaciones, que nos sentimos muy deprimidos.

Cada vez más estudios comprueban lo bien que nos hace estar rodeados de naturaleza, a diferencia de lo que ocurre en nuestro día a día, que vivimos con cemento y más cemento. La científica Eeva Karjalainen (de Finlandia), del Finnish Forest Research Institute explica que alejarnos de la ciudad nos permite reducir la ansiedad y la agresividad, mejorar el ánimo y aumentar la sensación de bienestar general. Además es más sencillo recuperarse de situaciones estresantes y hasta de enfermedades.

Esto tiene que ver con temas físicos, ya que el estrés determina en la mayoría de los casos, la tensión muscular, la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, etc. Volver a la esencia, a los antepasados, a conectarse con la madre tierra es lo que nos equilibra, lo que nos permite eliminar todo lo demás. También existen explicaciones espirituales al respecto, que indican que el bienestar tiene que ver con que al estar frente a la naturaleza nos sentimos parte del universo y así podemos comunicarnos con lo divino.

Según la publicación Science Daily, la sensación de pertenecer a la naturaleza nos ayuda a superar ciertos problemas tales como el aislamiento y además permite desarrollar habilidades que se conocen como “blandas”, es decir, flexibilidad, empatía y capacidad para aceptar críticas. Todo ello, sin dudas, nos ayudan a vivir más felices.

En el sitio web de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, California, se ofrecen varias evidencias al respecto. Por ejemplo, afirman que caminar por el bosque en lugar de consumir algunos medicamentos sirve para tratar varias dolencias. Además, en los espacios naturales podemos pensar mejor, somos más felices, sufrimos menos de la ansiedad y la depresión, etc.

Entonces, ya lo sabes. Cuando te sientas agobiado por las circunstancias, el tráfico, la crisis, tu jefe, las cuentas, las peleas de pareja… nada mejor que tomar contacto con la naturaleza.