¿Por qué lloro cuando me enfado?

Muchas veces, crees estar enfadado, lleno de rabia y frustración por múltiples circunstancias. Pero en realidad, la emoción que hay detrás de esos estados es la tristeza. Y por ello, necesitas llorar.
¿Por qué lloro cuando me enfado?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 22 marzo, 2022

A muchos nos es conocida esta experiencia. De pronto, la rabia, la frustración y el disgusto nos asaltan de manera intensa y casi sin saber cómo, asoman las lágrimas cayendo como piedras por nuestro rostro. Y que ocurra esto desconcierta. Porque, de algún modo, nos resta autoridad al dejarnos en una situación de vulnerabilidad.

Nos sentimos casi como el niño de dos años que, enfadado con el mundo, expresa sus demandas entre gritos y llantos desconsolados. Ante esto no podemos más que admitir lo evidente: el universo de las emociones humanas es tan complejo como contradictorio. Sin embargo, comprender por qué reaccionamos de un modo determinado ante ciertos detonantes nos permite tener un mayor control sobre nosotros.

Para empezar, a las personas nos es más sencillo expresar la rabia que la tristeza. Son muchos los que parecen estar siempre enfadados con el mundo, pero en realidad lo que hay en su interior es desconsuelo, decepción y pesadumbre. Esos sentimientos mal gestionados terminan aflorando a menudo en forma de lágrimas.

“Cada lágrima enseña a los mortales una verdad”.

-Platón- 

mujer representando que pensando en que cuando lloro cuando me enfado

Estas son los motivos por los que lloras cuando te enfadas

El doctor Robert R. Provine de la Universidad de Maryland señala en un trabajo que nuestros conductos lagrimales, en realidad, no son tan inteligentes. Es decir, el cerebro no tiene un mecanismo por el que active el llanto cuando nos sentimos tristes de manera automática. Las lágrimas son básicamente un mecanismo de desahogo emocional, y es común que emerjan cuando determinados estados nos sobrepasan.

De hecho, hay quien llora cuando se siente muy feliz y también cuando el miedo o la ansiedad le sobrepasan. Si lloras cuando te enfadas, se debe a que estás experimentando una reacción normal a un estado emocional intenso. Esto es algo que es necesario entender y clarificar. Porque dejar que caigan las lágrimas como respuesta a uno o varios sentimientos no es un rasgo de debilidad.

Tu cerebro quiere que te sientas mejor: llorar para desahogar

La ira, la rabia o el enfado son los estados más intensos a nivel psicofísico que podemos experimentar. Nuestros músculos se tensan, el estómago se retuerce, el corazón se acelera, la mente se nubla… Sentir ganas de llorar cuando estamos enfadados es un recurso del cerebro para aliviar la sobrecarga interna. 

Como bien hemos señalado, es una reacción habitual en el ser humano. Pero en nuestro registro sociocultural, el llanto y las lágrimas se asocian a debilidad y vulnerabilidad, por ello buscamos siempre reprimirlas, contenerlas… Y esto intensifica aún más el malestar.

Tras la ira suele convivir la tristeza

Detrás de muchos sentimientos de ira suele esconderse la tristeza. Y esto lo vemos muy a menudo en las personas cercanas. Hay compañeros de trabajo, amigos y familiares con quienes discutimos con frecuencia. Siempre parecen frustrados, cualquier cosa es motivo de desavenencias y a la mínima se sienten ofendidos.

Si pudiéramos ver en su interior, descubriríamos, por ejemplo, que se sienten solos. También, que llevan tiempo arrastrando decepciones, infelicidades y desánimos. Esto puede provocar que, en medio de una discusión, asomen las lágrimas.

Cuando no desarrollamos una adecuada autoconciencia emocional, cuesta mucho entender lo que sentimos. Esto puede llevarnos a llorar cuando aparece el enfado.

Experimentar demasiadas emociones intensas

El ser humano es capaz de experimentar múltiples emociones a la vez. Incluso puede darse el caso de que sintamos una concreta y su opuesta (alegría y tristeza), dando forma así a la clásica ambivalencia emocional. Ahora bien, esas veces en que acabamos llorando durante un enfado pueden ser la respuesta a toda una amalgama de emociones que hemos descuidado con el tiempo.

Quien más y quien menos, ha lidiado con épocas de ese cariz. Esas en las que se acumulan el estrés, la ansiedad, las decepciones, los miedos y hasta el sentimiento de injusticia. Nos basta muy poco para acabar discutiendo con cualquiera y ante toda esa mezcla de emociones latentes, las lágrimas son un mecanismo de desahogo casi necesario.

El llanto nos obliga a controlar nuestra respiración, y gracias a ello entramos en un estado de calma.

Mujer pensando en que cuando lloro cuando me enfado
Llorar es saludable y necesario cuando las emociones nos sobrepasan. 

¿Qué podemos hacer cuando nos enfadamos  y aparecen las lágrimas?

Lo último que debemos hacer es reprimir las lágrimas, sofocar ese mecanismo natural y necesario. Hay que desahogar lo que sentimos, y el llanto será siempre ese primer paso para encontrar cierta calma interna, cierto alivio psicofísico para manejar después con mayor claridad lo que nos sucede.

Es evidente que en estas situaciones llorar no es el problema. El problema es el enfado, la rabia y ese estado a menudo desregulado que nos sitúa en un estado poco agradable. ¿Cómo hemos llegado hasta allí? Para comprenderlo, es recomendable reflexionar sobre lo siguiente:

  • ¿Qué emociones son las que están tomando el control de tu vida últimamente? Si son rabia y frustración, trata de comprender el por qué. Si es tristeza, averigüa la razón.
  • Una vez hayas tomado conciencia de esas emociones y de su origen, genera cambios. ¿Qué puedes hacer para sentirte mejor? ¿Qué deberías cambiar? 

No dudes compartir con alguien lo que sientes y te preocupa. A menudo, poner en voz alta tus sentimientos te libera, te higieniza y te permite asumir nuevas perspectivas. La gestión emocional es un ejercicio de bienestar psicológico que todos debemos promover.

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  • Provine RR, Krosnowski KA, Brocato NW. Llorar: avance en la señalización emocional humana. Psicología Evolutiva . Enero de 2009. doi: 10.1177/147470490900700107