La psicología del testigo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 julio, 2018
Cristina Prieto Rodríguez · 28 julio, 2018

La figura del testigo es una pieza fundamental en un juicio. Lo que este transmita puede servir de apoyo a las diferentes pruebas físicas que se presenten ante el juez. Sin embargo, el testimonio de un testigo no puede tomarse como dogma de Fe. En ocasiones, y aunque no se quiera creer en ello, puede no estar contando toda la verdad. Bien porque puede estar mintiendo de forma deliberada, bien porque ese recuerdo de lo que vivió ha sido distorsionado.

La psicología del testigo trata de estudiar, entender y afrontar aquellos problemas mnésicos que afectan a un individuo y que pueden influir a la hora de emitir su testimonio ante un juez. ¿Hasta qué punto se puede tomar enserio la información que ha proporcionado? Al fin y al cabo, el testigo en un ser humano y como tal inciden sobre él numerosos efectos que pueden afectar a los recuerdos.

La memoria en la psicología del testigo

Siempre creemos que nuestra memoria es infalible. Me acuerdo de esto o aquello como si hubiera sido ayer. O también: es algo que jamás podré olvidar. ¿Cuántas veces hemos dicho/pensado frases parecidas? Pues bien, aunque sí que podemos llegar a recordar eventos que sucedieron hace tiempo, las imágenes mentales que reproducimos no se ajustan tanto como pensamos a como lo vivimos en su momento.

Ni siquiera se parecen a como lo recordamos hace 2 días. Nuestra memoria se ve manipulada por el paso del tiempo y por los efectos de la información errónea. Y es que, evidentemente, cuanto más tiempo pase, la nitidez de nuestro recuerdo irá disminuyendo y metamorfoseándose.

Por extraño e insólito que parezca, podemos llegar a recordar algo, por ejemplo, que jamás vivimos. La psicología del testigo analizará estos procesos para intentar minimizar los errores que se puedan cometer.

Mente con mecanismos de memoria para representar el modelo de memoria de Atkinson y Shiffrin

El efecto de la información errónea

Elizabeth Loftus, junto a su colega Palmer, realizaron un estudio para demostrar que, tras ser testigos de un suceso, si después nos dan información adicional sobre lo que ocurrió, podemos adaptar sin querer el recuerdo para que encaje con esta nueva información.

En el experimento en cuestión, se les pedía a los participantes que vieran un accidente entre dos coches. Posteriormente, a los espectadores se les dijo que debían determinar la velocidad a la que iban ambos coches.

Sin embargo, a cada grupo se le formuló la pregunta con un verbo distinto: colisionar, chocar, estrellar, etc. Cada uno de ellos tenía connotaciones diferentes asociadas a cómo los utilizamos en nuestro lenguaje cotidiano. Así, aunque todos los sujetos del ensayo habían visto el mismo accidente y a la misma velocidad, lo cierto es que cuando después valoraron la fuerza del choque, colisión, impacto… la mayoría emitió una respuesta acorde a lo que sugería el verbo utilizado en la pregunta.

Factores influyentes en la información errónea

Existen no solo fuentes, sino también condiciones que pueden inducir información errónea, llegando a modificar el recuerdo de un suceso. Cuando se produce, por ejemplo, un accidente, es normal que los espectadores comenten los detalles. Puede darse el caso de que, sin intención maliciosa, uno de ellos introduzca algún elemento falso y acabe por contaminar el recuerdo del resto.

Por ello, una de las soluciones que se proponen es tratar de evitar que los potenciales testigos hablen entre ellos. Igualmente, los medios de comunicación muchas veces se sirven de personas que han presenciado u oído algo, informando así de una forma poco clara o muy sesgada.

Por otra parte, el tiempo transcurrido desde que nosotros observamos el hecho hasta que hacemos el relato de lo ocurrido va a ser determinante. Es más fácil que aceptemos un dato falso como verdadero cuanto más tiempo haya transcurrido. ¿Por qué? La información es menos reciente. Debido a ello, es menos probable que percibamos las discrepancias de nuestro recuerdo y la nueva información a medida que nos alejamos de la fecha del incidente.

La entrevista cognitiva en la psicología del testigo

Uno de los medios que se emplean para tratar de obtener la máxima información posible y de calidad, es la entrevista cognitiva. Fue desarrollada en 1984 por Fisher y Geiselman cuando observaron que la policía en sus interrogatorios perdía buena parte de la información por su falta de habilidad. Además, por la misma circunstancia, se gastaban recursos para seguir pistas falsas.

La psicología del testigo ha influido en el desarrollo y mejora de la entrevista cognitiva. Esta es un modelo desarrollado para mejorar la relación entre entrevistado y entrevistador. Se basa en la creación de rapport, primordial para establecer un ambiente de confianza y comodidad. Al no sentirse intimidado, el entrevistado tenderá a aportar mucha más información.

Entrevista a una testigo

¿En qué consiste la EC?

La EC emplea las preguntas abiertas como forma de obtener los testimonios. De esta manera, se plantea una cuestión que permite al testigo explayarse, desarrollando todo lo que pasó. La ventaja de este modo de preguntar frente a una pregunta cerrada es clara.

La pregunta abierta permite que la persona cuente los hechos como si narrara una historia, mientras que una pregunta cerrada limita la respuesta a un acontecimiento muy concreto. Ello aumenta la probabilidad de que los errores que cometa sean mayores, además de aumentar la probabilidad de que la pregunta introduzca un sesgo.

Técnicas de la EC

Este modelo emplea cuatro técnicas:

  • Restablecer el contexto: reconstruir mentalmente las circunstancias en las que tuvieron lugar los hechos. La emocionalidad que se pudo sentir permite recuperar más información.
  • Contarlo todo: prolongación de la primera. Debe incluirse en el relato todo aquello que forme parte del recuerdo.
  • Recordar los acontecimientos en un orden distinto: en vez de hacer un relato desde lo primero que sucedió a lo último, este método sugiere que el testigo haga un relato al revés (retrocediendo en el tiempo, en vez de avanzando).
  • Cambiar de perspectiva: ponernos en otro punto mentalmente. Por ejemplo, si estábamos en una esquina del local en el que se robó, imaginar cómo se verían las cosas si hubiéramos estado en el mostrador.

Los resultados que se han obtenido en diferentes estudios con la EC han demostrado que esta técnica, por la forma en que se cuentan los hechos y la empatía y confianza que se genera entre ambas partes, aumenta la cantidad de detalles correctos sin aumentar la proporción de errores. 

Pensemos que un testigo se ve sometido a diferentes factores, circunstancias personales o ambientales que influyen a la hora de recordar un hecho. Muchas veces, ante un error en sus relatos, no significa que mientan, al menos no siempre. Simplemente han cambiado su recuerdo de forma inconsciente, pero aunque estén seguros de que algo ocurrió de tal manera, esto no significa que sea así.

La psicología del testigo ayuda a encontrar nuevas herramientas o a mejorar las existentes para optimizar la información que podemos obtener sobre un suceso. ¿Podemos fiarnos siempre de lo que recuerdan los testigos? Está claro que no. ¿Podemos obtener más información verdadera de los testigos? Como hemos visto, este es el principal campo de aplicación e investigación de la psicología del testigo.