Psicosis puerperal: descripción, prevención y tratamiento

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 febrero, 2019
Alicia Escaño Hidalgo · 24 febrero, 2019
A nivel social, el embarazo parece contar con una especie de aura por la que todo sería salud, alegría y felicidad. Sin embargo, lo que nos dice la realidad es que un embarazo puede tener consecuencias negativas a nivel psíquico para la madre. En este artículo te hablamos de una de las más importantes: la psicosis puerperal.

Convertirse en madre es uno de los procesos vitales con más cambios a todos los niveles. Tanto en el plano hormonal, fisiológico, cognitivo o social, las mujeres que han dado a luz tienen que adaptarse si quieren mantener su equilibrio físico y mental. Sin embargo, esta adaptación se complica cuando aparecen trastornos como la crisis puerperal.

Durante años, la medicina y la ciencia en general sostenían la creencia de que la maternidad era un factor protector para la salud psíquica de la mujer. Además de esto, cuando los síntomas psicopatológicos surgían en mujeres embarazadas o que acababan de traer un hijo al mundo, se les restaba importancia. Se les consideraba inherentes al proceso de la maternidad y se pensaba que remitirían de forma espontánea.

Aunque en la actualidad se le está concediendo más peso a la salud mental perinatal, lo cierto es que todavía no existen diagnósticos demasiado específicos o tratamiento creados para tal fin.

Aunque la prevalencia de trastornos mentales perinatales sea elevada -alrededor del 25%- todavía hay mujeres a las que no se les tiene en cuenta en este sentido y que como mucho, pueden aspirar a tomar antidepresivos, sin ser escuchadas ni comprendidas.

A pesar de su escasa importancia, la relación existente entre el periodo del posparto y las alteraciones del estado de ánimo, especiamente la psicosis, se remonta a Hipócrates (700 aC). Fue en los siglos XVIII y XIX cuando la literatura médica alemana y francesa introdujo los primeros estudios sistemáticos de casos sobre la locura puerperal.

La psicosis puerperal fue acuñada por primera vez por Füstner en el año 1875 y hace referencia a una de las formas más graves de los trastornos psiquiátricos que ocurren en el posparto inmediato.

Mujer llorando en la cama

¿Cuál es la sintomatología de la psicosis puerperal?

La psicosis puerperal incluye a aquellos episodios afectivos psicóticos, principalmente maniacos, pero también depresivos o mixtos que se inician a los pocos días del parto (2 semanas posparto), aunque no sean necesariamente primeros episodios afectivos o psicóticos. Los síntomas maníacos suelen ser la logorrea, pensamiento acelerado, actividad excesiva o euforia.

Su presentación se caracteriza por un episodio afectivo de carácter psicótico de inicio agudo que se produce a las pocas horas o días del parto. Los pródromos son mínimos, lo que hace complicado su prevención. Los síntomas se basan en la elación y la depresión, con intensas fluctuaciones de humor y una apariencia confusa y perpleja, parecido a lo que ocurre en una psicosis orgánica. A veces podemos encontrar una falta de conciencia respecto a su proceso: la madre no es consciente de que ha dado a luz o ha estado embarazada.

Es importante tener en cuenta que el periodo de mayor riesgo para que se desarrolle esta sintomatología son las 3 primeras semanas posparto. No obstante, los primeros síntomas suelen aparecer desde las primeras horas a los tres días del parto. La duración es breve, experimentándose un retorno al estado previo y por lo tanto, una remisión de los síntomas.

Si existen alucinaciones o delirios, a pesar de la escasa conciencia del proceso de maternidad, estos versan sobre el recién nacido. Las alucinaciones pueden darse en la modalidad visual, táctil u olfativa.

¿Por qué ocurre la psicosis puerperal?

La psicosis puerperal se asocia a los cambios cerebrales que ocurren en el parto. Existen algunos factores de riesgo que van a predisponer en mayor medida a algunas mujeres a sufrir la psicosis: antecedentes psiquiatricos, ser primeriza, complicaciones obstétricas como infecciones o preeclamsia, deprivación de sueño y antecedentes familiares de trastorno bipolar.

Por otro lado, Jones y Craddock, demostraron en 2001 que la psicosis puerperal tiene un claro componente genético y que existe asociación familiar, especialmente en el trastorno bipolar, aunque todavía no se ha logrado identificar un gen específico.

Otra hipótesis que ha sido postulada como responsable de la psicosis es la vulerabilidad neurohormonal. Las elevadas cantidades de estrógenos a las que se ve expuesta la mujer durante el embarazo disminuyen la actividad de la enzima tirosina hidrosilaxa, implicada en la síntesis de la dopamina.

Esta disminución de dopamina implicaría la hipersensibilidad de los receptores dopaminérgicos D2, con el consiguiente incremento de dopamina después de dar a luz. Este incremento de dopamina en el cerebro sería entonces la responsable de la sintomatología psicótica. Es por este motivo por lo que se está investigando si el tratamiento profiláctico con estrógenos tras el parto podría prevenir estos episodios.

Otra de las propuestas se relacionan con el sistema inmune. En el embarazo, la inmunidad de la mujer se haya amortiguada con la finalidad de facilitar la histocompatibilidad fetal. Sin embargo, tras el parto, se produciría un efecto rebote de esa inmunidad, favoreciendo la aparición de enfermedades autoinmunes.

Mujer triste pensando en la maternidad

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento en la actualidad es el ingreso hospitalario, tanto del bebé como de la madre. Es la forma de prevenir consecuencias mucho más trágicas como el suicidio o filicidio. Se intenta, durante el ingreso, favorecer el vínculo madre-bebé y evitar la separación.

El manejo farmacológico se compone básicamente de eutimizantes y neurolépticos a altas dosis. En ocasiones se requiere terapia electroconvulsiva, la cual no está contraindicada para el feto. Si estos se administran antes del parto, es conveniente analizar la relación coste/beneficio en el último trimestre de la embarazada o en el posparto inmediato.

Existe también una terapia que se está mostrando eficaz. Se trata de la terapia mediante video-feedback, de tal forma que las madres con trastornos afectivos o psicóticos incrementarían la sensibilidad y los lactante reducirían su pasividad, favoreciendo las conductas cooperativas. La adopción temprana por parte de la madre del rol materno respecto al bebé es esencial para acelerar la recuperación.

  • Garcia-Esteve, Valdés, M., Manual de psiquiatría perinatal: guía para el manejo de los trastornos mentales durante el embarazo, posparto y lactancia. Editorial Panamericana (2016)