¿Pueden cambiar las malas personas?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 7 noviembre, 2017
Sonia Viéitez Carrazoni · 9 julio, 2013

Todos hemos conocido en algún momento a malas personas. Personas que repiten patrones de conducta cargados de negatividad hacia los demás, que los convierten en sus víctimas.Esas personas son incapaces de razonar.

Son individuos que están convencidos de que siempre tienen la razón y seguras de que siempre existe un culpable responsable de sus faltas o errores. Personas que te rodean consecutivamente con su sarcasmo e insolencia, o te dejan atónito con sus groserías pero no admiten ni una broma.

Pero, ¿pueden cambiar estas personas? Personas que actúan con malicia y mezquindad mientras envidian sin disimulo los éxitos ajenos. Amargados que buscan entrar con su hostilidad en nuestras vidas, para confirmar su visión negativa y pesimista del mundo? Su negatividad y sus modos son responsables de nuestras respuestas emocionales.

“El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa”

-W. H. Auden-

Identificar a las malas personas

mujer mirando tras una máscara, simbolizando malas personas

Todos en alguna ocasión incurrimos en una grosería ocasional que nada tienen que ver con el comportamiento de las malas personas. No tenemos intención ni nos caracteriza ese comportamiento, son nuestros pequeños o grandes errores como personas y seres humanos.

Pero lo cierto es que algunas acciones cotidianas nos pueden ayudar a identificar a estas personas tan desagradables. Son personas que realizan actos y tienen actitudes como insultos, contacto físico no solicitado, amenazas, intimidación verbal o no.

“El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad”

-Albert Einstein-

Son personas que suelen avergonzar públicamente, anular a las personas como si fueran invisibles. Personas que hacen interrupciones groseras, que utilizan el sarcasmo para herir y que buscan humillar a sus víctimas mediante todos los medios posibles, redes sociales incluidas.

Cómo actuar ante las malas personas

Las malas personas no son capaces de razonar porque la rabia, la ira, y sus modales son conceptos con los que interpretan el privilegio de vivir. Ante ellos, la única solución es evitarlos y mantener la calma. En caso de no poder llevar a cabo la difícil tarea de conservar la paciencia, lo mejor es alejarse de ellos, dejando la distancia más efectiva posible.

“Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo”

-Sófocles-

Si no podemos alejarnos, la duda es si deberíamos ser amables con esos personajes no tan infrecuentes en nuestro día a día. Los científicos dicen que cuando desarrollamos modales de cortesía y urbanidad, las personas que intercambian dichos modales terminan beneficiándose mutuamente.

Es un efecto conocido como “éxtasis de la persona que ayuda”, en el que aplicando nuestras de educación, se activan un gran número de hormonas y neurotransmisores beneficiosos para nuestra salud. Muchos estudios confirman que personas amables y compasivas tienen una vida más saludable y prolongada y exitosa que los cretinos consolidados.

Hombre con capucha simbolizando malas personas

Practicar la indiferencia contra la maldad

 

Convertirse en víctimas de las malas personas puede generar altas dosis de estrés, minan el estado de ánimo y puede convertirse en una tortura. La defensa pasa por intentar no darle una importancia que nunca debería tener, porque intentar hacer ver a estas personas de lo nefasto de su comportamiento puede tener efectos contraproducentes.

“Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente”

-Goethe-

Para no ser una víctima, desarrollemos el arte de la indiferencia, limitemos el tiempo de exposición al contacto con ellos y, si la seguridad de nuestra mente nos parece frágil, alejémonos definitivamente.

En estos casos, de nada sirve tampoco intentar actuar contra ellos, vengarse de alguna manera. Son personas resentidas, negativas que ya tienen su castigo: vivir con ellas mismas.

Es importante que no nos dejemos que las malas personas nos afecten, que aprendamos a convivir con ellas sin vernos amenazados por su negatividad. En ocasiones es difícil y la única solución es alejarnos de ellas. Pero, si esta posibilidad no existe, la indiferencia puede ser uno de nuestros grandes aliados.