¿Qué es la teleología?

La teleología es un enfoque filosófico que plantea que todo ser y todo cambio se deben explicar en función del “para qué” existen o se modifican.
¿Qué es la teleología?
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 04 agosto, 2022

La teleología es una palabra compuesta por dos raíces griegas: telos que significa ‘fin’ y logos que significa ‘tratado o explicación’. Así que, en términos generales, la teleología es un área de la filosofía que estudia los fines o propósitos de un ser o un objeto. También se le llama así al enfoque que busca explicar las causas últimas de una realidad.

Aunque la teleología como término apareció cuando la acuñó Wolff, en 1728, este campo de análisis surgió con los primeros filósofos griegos. El primero en hablar del tema fue Platón y luego Aristóteles lo retomó desde una perspectiva crítica.

La teleología como tal ha estado vinculada a la metafísica y por eso la encontramos en algunos razonamientos de trasfondo religioso, como los que identifican a Dios como causa última de todo. En el mundo actual, también aparece vinculada a las hipótesis de origen sobrenatural de la realidad.

Así pues, ya que se piensa que las cosas suceden o por coincidencia o por un fin, y puesto que no es posible que sucedan por coincidencia ni que se deban a la casualidad, sucederán entonces por un fin”.

-Aristóteles-

Hombre pensando en sus propósitos

El panorama general de la teleología

En la filosofía hay básicamente dos grandes teorías para explicar los cambios que ocurren en la naturaleza. La primera de ellas es la finalista, asociada a la teleología, y la segunda es la mecanicista. La postura teleológica señala que solo se puede comprender un cambio si se logra establecer el vínculo de este con la causa última que lo produce. El enfoque mecanicista, por su parte, indica que la causa de los cambios es la influencia física inmediata o mediata de los elementos que componen el mundo material.

La explicación teleológica primó durante toda la Edad Media. Se impuso la idea de que la causa final de todos los fenómenos  se hallaba en los misterios divinos. Este era uno de los ejes de la doctrina que predominó en aquella época, la cual se conoce como escolástica.

Dicha escolástica fue tanto una teología como una filosofía. Siendo la etapa medieval un punto crítico en ella, destaca en ella Santo Tomás de Aquino y su reinterpretación de la filosofía aristotélica en un intento de conciliar las nuevas traducciones de Averroes. Un paradigma en el que las verdades lógicas o físicas solo eran un instrumento para apoyar las verdades de fe. La causa última de todo era Dios y en él debían buscarse las explicaciones a diferentes fenómenos.

Aristóteles y la teleología

Como ya lo anotamos, Platón fue quizás el primer pensador de renombre en pasar por el bar de la teleología. Sin embargo, fue Aristóteles quien profundizó en el tema y lo articuló de una manera lógica. Este gran filósofo griego señaló que los cambios pueden ocurrir por tres factores: naturaleza, arte o técnica y azar.

Desde su enfoque, los cambios originados por la naturaleza, el arte o la técnica exigen que se establezca una finalidad. Es decir que hay un propósito en todos los seres y objetos y en los cambios que experimentan. Todo sucede por algo o para algo. De este modo, Aristóteles plantea la existencia de cuatro causas posibles:

  • Causa material. Hace referencia a aquello de lo que está compuesto algo.
  • Causa formal. Lo que caracteriza o le otorga el ser diferenciado a un objeto.
  • Causa eficiente. Es propiamente la causa, o sea, aquello que ha dado origen a un objeto.
  • Causa final. Este es el concepto más relacionado con la teleología y se refiere a aquello para lo cual existe un objeto.

A partir de esta racionalización, Aristóteles concluye que toda forma de existencia natural tiene una finalidad. Dicho propósito está determinado por su forma o por su esencia, así como por aquello que aspira a ser, lo cual se llama “potencia”. Incluso los seres inorgánicos son cobijados por este principio, ya que si una piedra cae, lo hace porque su finalidad es estar en el suelo, que es su lugar natural.

A día de hoy, el término “teleológico” hace referencia al desarrollo de tecnología para propósitos concretos, como los recursos educacionales en un colegio o la ingeniería genética.

Estatua de Aristóteles

El mecanicismo y la explicación científica

Cuando comenzó la Edad Moderna, se puso en tela de juicio a la teleología. Explicado de manera sencilla, se planteó que las causas finales eran construcciones de la mente humana, pero esto no significaba que el universo funcionara tomando como base lo que los seres humanos designábamos.

Surgió entonces el mecanicismo, una postura en la cual se pretende explicar lo que ocurre en la naturaleza sobre la base de las causas eficientes, es decir, los factores asociados al fenómeno en sí mismo y no a lo que hay en la mente de quien los observa. Esto hizo posible el nacimiento de la ciencia experimental.

Incluso con la doctrina de la Iglesia vigente, se planteó que conocer los designios de Dios era solo posible a través de el estudio de las causas de los fenómenos naturales.

A partir de esas premisas se desarrolló lo que luego sería el método científico y la epistemología, que es la rama de la filosofía que lo analiza y lo valida. Desde esa perspectiva, todas las explicaciones deben tener la misma forma lógica y obedecer a unas leyes precisas para que sean válidas. Este fue el paradigma que se impuso sobre la teleología en el terreno del conocimiento.


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