¿Qué es la memoria olfativa y cómo funciona?

18 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Paula Rojas
Gracias a la memoria olfativa, vamos a escoger productos o actividades que nos recuerden a un olor de nuestra infancia o simplemente de un momento agradable para nosotros. Esto genera una gran curiosidad sobre cómo funciona la memoria olfativa.

¿Alguna vez has comprado un producto y su olor te ha devuelto a la infancia? ¿Has comprado alguna vez una galleta que olía como las que hacía la abuela? Todo esto se relaciona con lo que denominamos memoria olfativa. Es el tipo de memoria más primario y tiene una gran conexión con nuestras emociones. Hablamos de un poder que conocen bien las grandes marcas y que utilizan para motivarnos a comprar sus productos.

Es importante aclarar que el sentido del olfato es un sistema químico. Por lo tanto, se encarga de detectar los químicos que generan aromas en el ambiente. Este procesamiento es fundamental para la supervivencia, ya que nos ayuda a detectar sustancias que pueden llegar a ser riesgosas para nuestra vida, como alimentos en mal estado.

Asimismo, es uno de los sentidos más eficaces. Esto se debe a que entra de manera más directa a las estructuras cerebrales que procesan su información. Para completar el proceso de asimilación de olores se deben cumplir algunos pasos:

  • Las moléculas de olor, que están flotando en el aire, llegan a las fosas nasales por medio de las mucosas. Estas, se disuelven en moléculas para que puedan ser captadas.
  • Debajo de las mucosas hay una capa denominada el epitelio olfativo. Esta estructura tiene neuronas receptoras, especializadas en la detección de olores.
  • Las neuronas se encargan de enviar la información al bulbo olfativo. Una estructura cerebral que está justo detrás de la nariz.
  • El bulbo presenta receptores sensoriales, los cuales envían mensajes a estructuras del sistema límbico. Este sistema se encarga de procesar información emocional y ayuda a consolidar los recuerdos. Asimismo, envía información a la corteza dorsal, la cual ayuda en la modificación de pensamientos conscientes.

Por lo tanto, las estructuras finales donde llega la información son las que ayudan a que se desarrolle la memoria olfativa. Con ella podemos relacionar olores y recuerdos. Ayudando así al proceso de evocación y reconocimiento de múltiples aspectos de nuestra vida diaria.

Mujer oliendo un girasol

Sistema límbico y memoria olfativa

Como sabemos, el sistema límbico es fundamental para la consolidación de la información relacionada con la memoria olfativa. Este sistema se compone de estructuras como: amígdala, tálamo, giro cingulado, entre otras. Se vincula con repuestas involuntarias o instintivas, además ayuda a procesar la información emocional y dota los estímulos con esta característica.

En la dotación de emoción, la amígdala es la que toma protagonismo, ya que esta se activa inmediatamente ante una percepción olfativa. Esto puede conceder una emoción al aroma o despertar recuerdos con el mismo. Todo esto implica procesos de la memoria olfativa, como la consolidación de la información nueva o la evocación o mantenimiento de la misma.

Este sistema es de los más antiguos del cerebro y se encarga de acciones menos racionales. Esto hace que la información que se consolida en la memoria olfativa pueda incentivar ciertas decisiones sin que pasen por el filtro de la reflexión.

Proceso cognitivo implicado en la memoria olfativa

Como sabemos, los que percibimos por el olfato no se filtra racionalmente con facilidad. Aun así, tiene un impacto sobre aspectos emocionales y sociales. Son varios los procesos que ocurren en el cerebro para ayudar a consolidar la información de la memoria olfativa, entre ellos están los siguientes:

  • Percepción. Consiste en captar el aroma externo para identificarlo y diferenciarlo de otros. El resultado va a ser una representación mental del aroma y se va a relacionar con un significado.
  • Sensación. Aquí, se realiza una interpretación y representación subjetiva de este aroma. En la mayoría de las ocasiones lo asociamos como agradable y desagradable. La concepción de esta clasificación tiene una estrecha relación con las propias variables individuales, sociales y culturales.
  • Emoción. En la memoria olfativa este aspecto toma un gran protagonismo, como vimos anteriormente, es procesada principalmente por nuestro cerebro emocional. Por lo tanto, suele ser el aspecto más relevante que se tiene dentro de este tipo de memoria. En muchas ocasiones podemos evocar emociones con mucha más facilidad que con otros tipos de memoria.
  • Asociaciones. En este caso, suele ganar protagonismo la emoción, pero aquí sí hay presencia de pensamiento consciente. Por lo tanto, se hacen asociaciones de elementos y situaciones específicas con los aromas y con el tiempo se pueda evocar de manera voluntaria este recuerdo.
  • Almacenamiento. Se relaciona con la memoria que permanece a largo plazo, lo cual sucede con la mayoría de información olfativa. Este proceso suele esta influencia por el contexto y las características personales.
Mujer oliendo ropa

Memoria olfativa y marketing

Este es uno de los nuevos abordajes que tiene el marketing. En él, toma protagonismo el aroma y la memoria olfativa dentro de un negocio. Suele ser usado para promocionar y vender de mejor manera determinado producto. El fin es promover o favorecer determinadas emociones que puedan motivar el consumo.

Por lo tanto, este tipo de marketing utiliza uno de los sentidos que más influencia en la decisión de compra, el olfato. Esto es debido a su poder como impulsor de la acción. Para cumplir su objetivo desarrollan un logo olfativo u odotipo. Por medio de este, se puede ayudar a fijar en la memoria el recuerdo de una marca específica.

Es importante que el odotipo evoque sensaciones, valores, emociones y recuerdos. Asimismo, debe ser lo suficientemente reconocible y diferenciable de otros tipos de olores, especialmente de otras marcas que sean competencia directa. Además, el odotipo gana valor cuanto mayor es su poder para evocar recuerdos positivos.

En resumen, podemos entender que la memoria olfativa, por su canal de comunicación directa con nuestros centros de decisión, juega un papel importante en nuestras vidas. Esta comunicación directa es conocida por las grandes empresas, que no dudan en explotarla sabiendo que es una de las opciones para despertar nuestra hambre de consumo frente a una toma de decisiones racional.

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