Qué hacer con los niños en un divorcio

03 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga y periodista Sara Clemente
 

El divorcio suele ser una de las etapas más dolorosas para cualquier pareja, por todo lo que acarrea. Una separación no solamente puede traer consecuencias psicológicas tanto para el hombre como la mujer, sino también para los niños. En muchas ocasiones, una separación suele ser considerada un fracaso en la vida, ya que la realización personal de la pareja y la generación de una familia propia se ha visto frustrada por diversos problemas.

Si la pareja tiene hijos (sobre todo de corta edad), este momento en sus vidas los marcará para siempre y puede que les afecte de forma muy severa en todo momento y ámbitos de su vida. Para tratar de disminuir el impacto que la separación de los padres afecta a los niños es importante tratar de tomar determinadas medidas, que ayudarán a que el niño pueda también superar esa difícil situación.

Cómo explicar el divorcio a los hijos

Uno de los principales conceptos que tenemos que mantener presente, es que un divorcio no debe significar para los hijos la ausencia de cariño de sus padres. Los hijos seguirán recibiendo la atención y todo el amor que ellos necesitan, especialmente en los primeros años de su vida. Y eso los padres han de acérselo saber: su rol parental no acaba, solo su relación como pareja.

Ambos progenitores han de comunicar la decisión del divorcio al niño o a los niños de manera conjunta. De esta manera, el niño se sentirá protegido y no fantaseará ni especulará con las razones de la separación. De la misma manera, los padres han de emplear palabras adecuadas a la edad del menor y, en caso de tener hermanos de diferente edad, comunicarles la decisión, si es necesario, de manera consecutiva.

 

Asimismo, los adultos han de ponerse de acuerdo en cuanto a las palabras que emplear y solamente comunicar la decisión cuando sea firme y definitiva. Por supuesto, no es necesario explicar los detalles o causas de la separación. Algunos valores como la unión, el respeto mutuo, el cariño, la solidaridad, deben mantenerse siempre con los hijos y con los seres queridos.

Contacto con ambos progenitores

La custodia compartida o alternada, si la situación lo permite y así se determina, suele ser la preferible para que los niños noten menos el impacto del divorcio y la pérdida de uno de los padres.

Es conveniente que ambos familiares estén muy presentes a lo largo de los hitos del desarrollo de los pequeños, tanto personales, profesionales como sociales; así como en algunas etapas destacadas de la vida de los niños, como en sus cumpleaños, su primera comunión, en Reyes, las funciones del cole…

Esto no solamente muestra al niño que el divorcio no ha afectado el amor que sus padres sienten hacia él, sino que le garantizan una base segura sobre la que construir su identidad. Por eso, es fundamental desresponsabilizarles siempre del divorcio.

Los hijos no deben ser rehenes

En muchas parejas qla ue recientemente se separan, suelen tener sentimientos encontrados y muy negativos. La rabia, frustración, el sufrimiento, la impotencia y hasta necesidad de venganza pueden ser algunos de las emociones más frecuentes en parejas recién separadas. Estos estados emocionales no deben afectar en los hijos. Es necesario que los padres, antes de afrontar la conversación con sus hijos, se ocupen de su propio estado emocional.

 

Por eso, en ningún caso es conveniente que uno de los progenitores critique al otro delante del niño, ni por supuesto le insulte, ni le minusvalore, ni responsabilice o culpabilice a la otra parte. El niño no ha de notar que crece en dos mundos separados e inconexos, sino en dos mundos paralelos y comunicados.

Estabilidad y continuidad

Por eso, es bueno aclararle que él va a continuar siendo querido por ambos, que no tiene por qué abandonar sus actividades recreativas y lúdicas, ni que ha de dejar de ver a sus amigos. Es recomendable que continúe con sus rutinas y su planificación diario. Es un esfuerzo importante para las familias, pero es completamente necesario para facilitar el proceso de adaptación de los menores a esa nueva situación.

Muchas veces, los adultos tendemos a pensar que los niños “no se enteran”, que el hecho de que tengan una corta edad implica que no noten los cambios a su alrededor. Nada más lejos de la realidad. Cualquier reacción emocional exagerada, cualquier cambio brusco en sus rutinas, el no tener contacto con una figura de apego puede hacer variar su estado psicológico. Por eso, ante todo, recomendamos cordialidad de los padres en el proceso de divorcio para preservar el buen desarrollo integral de los hijos.