¿Qué revelan nuestras pupilas?

3 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
Nuestras pupilas reaccionan ante nuestras emociones y pensamientos. Son una pequeña ventana por la que asomarnos a nuestro interior.

Hay quien dice que los ojos son el espejo del alma, ¿será esto realmente cierto?. Gracias a diversos estudios científicos hoy podemos afirmar que nuestros ojos, y en especial nuestras pupilas, hablan de nuestro estado interno. Nuestra reacción pupilar es una medida únicamente valorable a través de técnicas de laboratorio. Sin embargo, constituye un índice sencillo y fiable para conocer nuestros procesos psicológicos.

El interés científico por el estudio de las pupilas comenzó ya a principios del pasado siglo. Desde entonces se han realizado varias investigaciones que concluyen que la actividad pupilar proporciona información valiosa sobre diversos aspectos.

¿Qué revelan nuestras pupilas?

Intensidad emocional

Fue el psicólogo Eckhard Hess el pionero en considerar la reactividad pupilar como un indicador del procesamiento emocional y cognitivo.Este autor afirma que podemos determinar si un estímulo es de interés y agrado para una persona porque, ante su presencia, su tamaño pupilar aumenta. Por el contrario, ante estímulos desagradables sus pupilas se contraen.

Estudios posteriores desmintieron esta hipótesis y comprobaron que las pupilas se dilatan ante estímulos novedosos y emocionalmente intensos. Independientemente de si tienen una valencia positiva o negativa para la persona.

Esfuerzo cognitivo

Se ha comprobado que, a más dificultad presenta una tarea para una persona, mayor es su diámetro pupilar. Estos resultados se han demostrado con tareas de diversa índole: multiplicaciones, deletreo de palabras, cálculo mental… En todos los casos, las pupilas fueron un indicador del esfuerzo cognitivo y el grado de atención e implicación que el individuo estaba ejerciendo.

Pupilas dilatadas por pensar en resolver un problema matemático

Rechazo o desagrado

Cuando percibimos algo que nos genera rechazo, el tamaño de nuestras pupilas disminuye. Esto se comprobó en un estudio que expuso a un grupo de personas a imágenes de violencia, heridas y muerte. En un primer momento sus pupilas se agrandaron debido a la novedad y la intensa carga emocional del contenido. Sin embargo, a continuación su tamaño pupilar disminuyó notablemente, como en un intento de dejar de percibir dichas imágenes.

Pupilas y trastornos psicológicos

Depresión

Las investigaciones en el área de la depresión partían de la base del modelo computacional de redes neuronales. Según esta teoría las personas deprimidas han estado expuestos de forma prolongada a información negativa. Debido a ello las conexiones neuronales encargadas de procesar este tipo de estímulos se han fortalecido. Y, por ende, el procesamiento de estímulos negativos se produciría de una forma mucho más rápida.

Basándonos en esta hipótesis, es esperable que las personas depresivas muestren un mayor tamaño pupilar ante informaciones negativas que positivas. Y así lo confirmó un estudio que, además, encontró que la reacción pupilar indicaba específicamente el grado de procesamiento emocional.

Es decir, son aquellas personas con más tendencia a la rumiación, a pensar de forma constante y repetitiva sobre un asunto negativo, las que presentan mayor reactividad pupilar. Independientemente de si se encuentran atravesando o no un episodio depresivo. Por ello, las pupilas pueden indicarnos cuando existe un riesgo mayor de desarrollar depresión en el futuro. 

Ansiedad

Al contrario de lo que ocurre en el caso anterior, los síntomas ansiosos se asocian a tamaños de pupila más pequeños ante la presencia de imágenes negativas. Esto nos sugiere que las personas con tendencia a la preocupación excesiva muestran tamaños menores de pupila a modo de evitación de la ansiedad. Recordemos que el diámetro pupilar está directamente relacionado con el grado de procesamiento emocional que lleva a cabo la persona.

Autismo

Del mismo modo, se ha visto como niños autistas mostraban pupilas mucho más pequeñas al exponerles a diversas imágenes. Esto representa el menor procesamiento de los estímulos que llevan a cabo estos niños, en comparación con sus pares.

Amnesia

El uso de las pupilas como indicador puede ser muy útil para registrar la actividad mental de personas que no pueden comunicarse con normalidad. Por ejemplo, en casos de Alzheimer. Se ha comprobado, en estudios con tareas de reconocimiento, que las pupilas se dilatan cuando se presentan estímulos ya conocidos. Además, este hallazgo se ha utilizado para detectar casos de simulación de pérdida de memoria.

Tus pupilas hablan de ti

A la vista de todos estos hallazgos podemos afirmar que nuestras pupilas constituyen una pequeña ventana por la que observar nuestro interior. A través de ellas podemos deducir si estamos sorprendidos o conmocionados. Podemos medir nuestro esfuerzo mental e, incluso, detectar posibles problemas psicológicos. Cuando quieras saber de alguien, mírale a los ojos.

 

Duque, A., & Vázquez, C. (2013). Implicaciones clínicas del uso del tamaño pupilar como indicador de actividad psicológica: una breve revisión. Clínica y Salud24(2), 95-101. Siegle, G. J., Steinhauer, S. R., Carter, C. S., Ramel, W., & Thase, M. E. (2003). Do the seconds turn into hours? Relationships between sustained pupil dilation in response to emotional information and self-reported rumination. Cognitive Therapy and Research27(3), 365-382.