Rasgos comunes de los creyentes en teorías de la conspiración

21 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Existe alguna teoría de la conspiración que ha demostrado ser cierta. Sin embargo, el 99 % de ellas no lo son en absoluto. ¿Por qué nos fascinan tanto estas teorías y qué rasgos tienen en común sus defensores?
 

Las teorías de la conspiración ofrecen explicaciones alternativas a ciertos acontecimientos históricos, políticos y sociales. En muchos casos, estas teorías pueden hacernos pensar, tienen cierta lógica e, incluso, pueden llegar a ser ciertas en parte.

No obstante, algunas otras teorías de la conspiración no son más que un disparate, un sinsentido. Por ejemplo, sostener que la tierra es plana, que no hemos llegado a la Luna, que estamos siendo fumigados con metales pesados (a través de los chemtrails) o que el Gobierno estadounidense tiene un arma capaz de provocar terremotos, etc.

Hoy en día existe un repunte en personas que son partidarios de las teorías de la conspiración. Tanto es así que se ha inventado un término para definirles: «conspiranoico», resultado de la fusión de los términos «conspiracionista» y «paranoico».

¿Qué tienen en común los creyentes en teorías de la conspiración?

Según los investigadores, los conspiranoicos comparten una serie de rasgos comunes.

Desconfianza

Suelen ser bastante desconfiados con los demás. Tienden a no creerse prácticamente nada de los que escuchan y leen en los medios de comunicación masivos (en este apartado hacen bien), pero también sobre las creencias y opiniones de la gente común y corriente. Ahí está el problema.

En términos coloquiales, es como si llevaran puesta una coraza que impide a los demás, a aquellos que no piensan como ellos, interactuar, acercarse a ellos o debatir sus planteamientos.

 

Patrones generalizados de sospecha

Sospechan de quienes no piensan como ellos. En su mente solo hay dos opciones: o bien estás manipulado y eres un ignorante del tema (por ejemplo, de la Tierra Plana), o bien eres parte del sistema que pretende ocultar la «verdad» a los demás. De igual modo, suelen sospechar de las intenciones de las personas y de sus verdaderas motivaciones.

Excentricidad

Pueden llegar a ser bastante excéntricos en su forma de vestir, actuar, sentir y pensar. A algunas personas se les nota mucho más que a otras.

Puede que este rasgo no sea uno de los que más destaque en las personas que creen en teorías de la conspiración, pero sí que es cierto que, si está presente con mucha intensidad, el pronóstico será peor.

Paranoia de baja intensidad

Algunas personas creyentes en teorías de la conspiración podrían tener o manifestar síntomas de paranoia, rozando el trastorno psicótico. Estos síntomas no son para nada invalidantes, pues hay personas que los tienen y pueden llevar a cabo una vida prácticamente normal con su trabajo, familia, etc.

No suelen tener alucinaciones u otros síntomas «duros» como en la esquizofrenia. Sin embargo, son absorbidos por una idea delirante que tiene una persistencia o fuerza inusual. Además, es imposible hacerles cambiar de opinión, por mucha evidencia que se les muestre en contra.

Sesgo de confirmación

Cuando un conspiranoico mantiene una postura determinada, todo hecho (incluso neutro o contrario a la teoría) vendrá a confirmar su teoría. Es decir, su patrón de búsqueda de la verdad no les lleva a falsar su hipótesis, simplemente les conduce a confirmarla.

 

Es un error cognitivo muy común, también presente en muchas personas que no creen en estas teorías. En un lenguaje más sencillo diríamos que estas personas ven lo que quieren ver.

Son personas autodidactas

Los conspiranoicos no confían en la educación oficial por creerla al servicio del poder que intenta ocultar la «verdad» a los ciudadanos. No es que sean personas sin estudios, más bien al contrario.

Suelen tener estudios superiores, leer y formarse más que la media. Sin embargo, como decíamos antes, buscan datos que les lleven a confirmar su planteamiento inicial. Es lo contrario al método científico.

¿Cuál es el rasgo de personalidad más característico de las personas que creen en teorías de la conspiración?

Según Hollander (2018) sería un conjunto de rasgos que se han venido a denominar como esquizotipia. Esto es, un trastorno de la personalidad de Tipo A que se relaciona con la psicosis y, en última instancia, con la esquizofrenia.

Como características comunes, estas personas pueden tener algunas de las siguientes:

  • Creencias y temores inusuales.
  • Tienden a captar un doble sentido en los actos y manifestaciones de los demás.
  • Tienen bastantes prejuicios.
  • Ven patrones claros de comportamiento allá donde solo hay aleatoriedad.
  • Son proclives a tener el llamado pensamiento mágico.
  • Sospechan de prácticamente todo lo que les rodea.
  • Pueden ser definidos como «raros» en su forma de ser o de pensar.
  • Son rígidos, inflexibles y tercos.
 
  • No son conscientes de su propia insensatez.
  • Narcisismo, egocentrismo.

Reflexión final acerca de las personas creyentes en teorías de la conspiración

En conclusión, los teóricos de la conspiración parecen tener una serie de rasgos comunes, según la ciencia. Sin embargo, no se les debe discriminar ni tratar mal por estas circunstancias. En su fuero interno creen que están haciéndole un bien a la humanidad y, ¿sabías qué? En algunas ocasiones han demostrado llevar la razón sino en todo, en parte de lo que dicen.

Existen posturas conspiranoicas más o menos ridículas. No es lo mismo decir que los Gobiernos obedecen a intereses internacionales que decir que existen los reptilianos, que la Tierra es plana o que el Rey de España es un extraterrestre. Como en casi todo, hay grados mayores o menores en los que la persona es víctima de su patología.

Si te encuentras con un conspiranoico es importante que no cuestiones frontalmente sus creencias, pues puede reaccionar de mala manera o podéis empezar un verdadero diálogo de sordos en el que nadie convencerá a nadie. Si no te interesa la conversación, discúlpate y vete. No obstante, si quieres saber cómo piensa, escúchale, pero no te comprometas a nada.

 
  • Gualda, E., & Rúas, J. (2019). Teorías de la conspiración, credibilidad y confianza en la información. Comunicación y Sociedad32(1), 179-195.
  • Hernáiz, H. A. P. (2009). Teorías de la conspiración. Prisma Social: revista de investigación social, (2), 12.
  • Hollander, B. A. (2018). Partisanship, individual differences, and news media exposure as predictors of conspiracy beliefs. Journalism & Mass Communication Quarterly95(3), 691-713.