¿Sabes qué caracteriza a los ataques de pánico?

Yamila Papa · 9 abril, 2014

Se trata de períodos en los que una persona sufre súbitamente de un miedo o temor muy intenso, irracional y su duración puede ser de minutos hasta horas. Generalmente aparecen de la nada y su máxima intensidad se alcanza a los 10 minutos más o menos. Sin embargo puede continuar por más tiempo si el individuo no hace nada para escapar o para salir de esa situación.

Si una persona sufre de ataques de pánico repetidos, intensos y desencadenados por diferentes factores, es preciso consultar con un especialista. Algunos hacen intentos o esfuerzos desesperados por salir de esa situación pero no siempre lo consiguen. Otros se dedican a esperar a que “se les pase”.

El sentimiento recurrente es el temor, el terror, el susto, el pánico o como quieras llamarlo. Se producen síntomas físicos de una gran intensidad tales como hiperventilación pulmonar, taquicardias, dificultad para respirar, temblores, mareos, náuseas, dolor de cabeza, etc. En muchos casos la persona no quiere salir de su casa o de su trabajo, prefiere estar en compañía y no desea subir a un transporte público.

Los ataques no tienen aviso, se pueden dar en cualquier momento o lugar, empieza como una angustia cada vez más grande, a lo que se le suma la ansiedad y la excitación fisiológica, sin una causa aparente o al menos, sin observarla a simple vista. Tienen un claro desencadenante: irrumpir de manera abrupta e inesperada la normalidad de una persona, su vida cotidiana. Pero también, esos síntomas pueden mantenerse aún cuando ya se haya calmado.

Hay algunos signos que aparecen en el momento de la crisis, y otros que siguen asechando en la oscuridad, como ser la inestabilidad, las migrañas, la hipertensión arterial, dolores en el pecho, taquicardia, dificultad para respirar, etc.

Si bien los ataques de pánico tienen una corta duración son tan intensos que quién los sufre piensa que pasaron horas en lugar de minutos desde que comenzó hasta que terminó el episodio. Es común que la persona crea que está a punto de morir o desea imperativamente escapar hacia cualquier sitio. El hecho de no poder hacerlo físicamente hace que el miedo aumente y afecte la capacidad de razonar.

La edad promedio de inicio de este problema es a los 22 años y se cree que es debido a una desvinculación familiar (o de la vida en la juventud) o a la autonomía personal (tener que hacerse cargo de su vida). Las sensaciones van desde perder el control o la razón hasta morir, escapar de un lugar, situación o momento o una percepción irreal de lo que está ocurriendo.

¿Qué causa ataques de pánico?

No se ha redactado una lista con todos los disparadores de los ataques de pánico, porque dependen de las características de cada persona o situación. Sin embargo es posible identificar algunas de estas condiciones que desencadenan una crisis de miedo:

-Predisposición hereditaria: también pueden relacionarse a la crianza (factores ambientales), implantar el miedo en los niños para cuidarlos, una madre muy temerosa del padre, un padre obsesivo del control, un trauma de la niñez etc.
-Causas biológicas: ansiedad generalizada, desórdenes de estrés u obsesivos-compulsivos, hipertiroidismo, deficiencia de vitamina B, hipoglucemia, estrés post traumático, perturbaciones en el oído interno, entre otros.
-Fobias: también generan miedo a corto plazo y si no se tratan pueden cada vez ser peores. Desde las arañas a los espacios cerrados, pasando por los aviones o la gente.
-Medicamentos: algunos fármacos como antidepresivos pueden generar ataques de pánico, también los estimulantes o los depresores (cafeína es la más común).
-Causas persistentes: pensar todo el tiempo de forma negativa, tener mala imagen de uno mismo, creencias malas sobre algo, sentimientos retenidos, dudas constantes, falta de asertividad (cuando se evita la confrontación y la comunicación es más bien pasiva).
-Síndrome de abstinencia: el ataque de pánico puede aparecer como un síntoma al dejar de consumir algún tipo de sustancia, ya sea legal o ilegal (alcohol, drogas, tabaco, medicamentos, etc).

¿Cómo afrontar el ataque de pánico?

Una vez que se ha determinado que una persona sufre de ataques de pánico, el siguiente paso es confrontar esa situación. Esto requiere de tiempo y de paciencia para que el paciente pueda hacerle frente al miedo y no evitarlo o esquivarlo.

Estas reglas de oro para crisis de pánico son realmente muy efectivas:

1-Recuerda que tus sentimientos son sólo una exageración de lo que ocurre o está ocurriendo realmente
2-Sólo es un momento desagradable, ni dañino ni peligroso y no puede pasar nada malo
3-No sumes más pensamientos negativos alarmantes en medio del ataque, preferible imaginar algo maravilloso como un pájaro, una flor, un atardecer
4-Fíjate qué es lo que está ocurriendo en tu cuerpo no en la mente
5-Espera y deja que pase ese temor, no luches, acéptalo, que sólo se vaya como llegó
6-Recuerda que cuando dejes de pensar en cosas feas o alarmantes el miedo se irá
7-Lo principal es afrontar el miedo y no evitarlo, es una gran oportunidad para progresar
8-Piensa en el progreso que has hecho a pesar de todo
9-Mira a tu alrededor apenas te sientas mejor y agradece por lo que tienes
10-Comienza despacio a moverte cuando estés listo, no corras ni te esfuerces, hazlo de a poco.