¿Sabes qué es el síndrome de Wendy?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 abril, 2018
Paula Díaz · 29 diciembre, 2014

El síndrome de Wendy es una necesidad absoluta de satisfacer al otro, de darlo todo por él, olvidándose incluso de uno mismo. Y a la hora de mencionar al otro, por lo general se refiere a la pareja, pero también a los hijos.

Hoy en día, esa necesidad tan aguda de satisfacer a los demás y complacer a los seres queridos es una de las tareas en las que inciden muchas terapias psicológicas. ¿Por qué? Porque está relacionada de forma muy directa con nuestras emociones y nuestra inteligencia emocional va a tener mucho que ver en la forma que elijamos para cubrirla.

El síndrome de Wendy en profundidad

PEter Pan y Wendy
Así, aunque aún no tiene el amparo neuropsicológico que tienen otros síndromes, el síndrome de Wendy tiene mucho que ver con una mala gestión de la necesidad descrita anteriormente. Es decir, la persona tiene la necesidad de complacer a los demás, buscando la aceptación y el no sentirse rechazada por el temor a que nadie le quiera.

Su inseguridad permanente les hace ser excesivamente serviles con los demás. Un conjunto de comportamientos y sentimientos que se asocian también con el famoso síndrome de Peter Pan, que el psicólogo Dan Kiley registró en 1983 aplicado a los individuos que no quieren crecer.

Es muy común que un Peter Pan requiera o tenga una Wendy que realice lo que este no desea resolver por falta de responsabilidad e inmadurez. Los comportamientos no solo están presentes entre la pareja, también se da entre un padre e hijo, entre hermanos y en las relaciones de amistad.

Cómo reconocer a una persona con síndrome de Wendy

Hay comportamientos que nos indican con claridad que una persona sufre el síndrome de Wendy. Los más habituales serían los siguientes:

  • La persona se siente esencial.
  • Conciben el amor como sacrificado y sufrido.
  • Son muy emocionales y sumisos.
  • Evita cualquier cosa o circunstancia que pueda molestar a las personas de su alrededor.
  • Si no sabe o puede realizar una acción, pide disculpas aunque no sea su responsabilidad llevarla a cabo.
  • Protege excesivamente a las personas de su alrededor: sus vidas son recortes de las vidas de otros.
  • Siente necesidad de cuidar al prójimo.

Todas estas características pueden ser fácilmente reconocibles, permitiéndonos diagnosticar a una persona con este síndrome sintiéndose quemada” y “agobiada.

También es bueno aclarar que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos llevado a cabo alguno de estos comportamientos. La diferencia consiste en que la persona aquejada del síndrome está motivada verdaderamente por el miedo a ser abandonada.

Mujer con alasOrigen y tratamiento

El origen no depende de un solo factor. Puede derivarse de la educación recibida, de las experiencias de vida, de las características personales  o de las circunstancias presentes en las que se encuentra la persona. Se comienza a manifestar a finales de la adolescencia.

La solución al problema se puede resumir en “saber decir no”. Para conseguirlo, es muy recomendable que se lleve a cabo con un especialista y varias sesiones de psicoterapia. También hay que tratar dos puntos esenciales:

  • Que sean conscientes de su situación, ya que lo ven como algo normal dentro de sus vidas. Un “modus operandi” de su personalidad.
  • Emplear herramientas de inteligencia emocional para que aprendan a entender y gestionar las propias emociones que les han llevado a actuar y sentir de esta forma.

No hay que olvidar que darlo todo por los demás sin tenerse en cuenta, sin quererse, puede acabar provocando un vacío inmenso. Y esa situación, a la larga, acabará desembocando en frustraciones e insatisfacción.

Ser conscientes de este tipo de situaciones en nuestras vidas, atrevernos a descubrirlas y ponernos de acuerdo con ellas para su superación de forma sana, nos permite una vida saludable, constituyendo un continuo progreso personal/emocional. Porque solo si se cultiva felicidad se puede ofrecer a los demás.