Síndrome de alienación parental ¿manipulación o traición? - La Mente es Maravillosa

Síndrome de alienación parental ¿manipulación o traición?

Paula Aroca 19 octubre, 2013 en Psicología 2997 compartidos
Padre abrazando a hijo con síndrome de alienación parental

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) se caracteriza principalmente por el rechazo, sin ninguna justificación, por parte de un hijo hacia alguno de sus padres. Pero lo particular de esta situación es que ese sentimiento de desamor no se da de manera “natural”, sino que es “programado” por el otro progenitor con quien el niño convive o pasa la mayor parte del tiempo.

Fundamentalmente, en este desorden los hijos son usados sin consideración, ignorando el daño psicológico permanente que el progenitor alienador les está causando. Es así como muchos nos preguntamos: ¿Es posible que un padre utilice indiscriminadamente a un hijo con el único fin de buscar venganza o de dañar al otro progenitor?

Desarrollo del SAP: madre vs padre

Habitualmente, este desorden se desarrolla en situaciones de separación o divorcio, en las que, lógicamente, la custodia física y moral de los hijos está en juego. Es de esta forma que el progenitor que es responsable del hijo la mayor parte del tiempo (alienador), incita en sus hijos sentimientos de odio, rechazo y denigración hacia el otro progenitor (alienado).

Hijo agarrado a la cintura de su madre

El alienador hace el papel de víctima delante de sus hijos, rol en el cual le echa la culpa al otro progenitor por la separación, haciendo sentir a sus hijos como traidores si desean relacionarse con el padre rechazado.

En esta patología, el alienador realiza aquello que se considera un “lavado de cerebro” a su hijo, que llega al punto de mentir o realizar falsas declaraciones en contra del padre alienado para no perder el afecto del progenitor con quien convive.
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Consecuencias del SAP: psicológicas y físicas

En el Síndrome de Alienación Parental, el alienador es consciente de las acciones que realiza y el efecto que dichas acciones tienen en el excónyuge. Sin embargo, ignora que usar a su hijo para causar daño al otro progenitor deja cicatrices irreparables en el bienestar del niño. Así, el menor puede llegar a padecer graves perturbaciones en su comportamiento porque su propia capacidad de razonar ha sido manipulada.

Veamos cómo se manifiestan algunos daños en los hijos que viven esta situación:

Alteración en la estabilidad emocional: es una de las principales consecuencias del SAP, caracterizada por un sentimiento de ansiedad y estrés que algunos niños experimentan cuando están en contacto con el progenitor alienado (aquel del que se lo ha “alejado” emocionalmente).

Trastornos en los hábitos cotidianos, como son la alimentación y el sueño: el niño se siente confundido e incapaz de afrontar la situación. Este estado de ánimo, a su vez, no le permite conciliar el sueño o comer adecuadamente.

Perturbaciones en la conducta, reflejadas en un aumento en la agresividad de sus acciones hacia los demás. Esto lo hace para captar su atención y manifestar las emociones que no puede expresar libremente.

Niño con problemas de ansiedad por las exigencias de sus padres

Cómo lidiar con el Síndrome de Alienación Parental

Los expertos recomiendan que el menor continúe el contacto con el progenitor alienado. Esto aseguraría que la relación entre padre (o madre) e hijo no se vea del todo extinta. Es recomendable, de igual manera, no hacer reproches o criticar la conducta del menor porque esto solo exacerbaría el SAP.

Como es lógico, la solución definitiva del Síndrome de Alienación Parental depende principalmente de un cambio de mentalidad del progenitor alienador. Este cambio va a contribuir a que el menor y el progenitor alienado vuelvan a tener una relación estable que se les fue negada por la actitud negativa del otro progenitor.

Normalmente este cambio no es fácil, razón por la cual puede ser necesaria la asistencia psicológica para el padre alienador y, mejor aún, para todos los familiares involucrados, tanto adultos como niños.

Manipular a un hijo nunca es aceptable bajo ningún concepto, pero especialmente cuando la estabilidad emocional y psicológica del pequeño está en juego. El fin simplemente no justifica los medios.

Imagen de portada cortesía de girl-afraid

Paula Aroca

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