Sócrates, biografía del padre de la filosofía

Edith Sánchez·
09 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
09 Mayo, 2020
Sócrates es para muchos el filósofo más importante de todos los tiempos, principalmente porque le dio forma al método dialéctico y con él al pensamiento inductivo. Su método de enseñanza, la mayéutica, sigue manteniendo su vigencia miles de años después de haber sido creado.
 

Sócrates es uno de los hombres más célebres que ha dado la humanidad. Muchos piensan que fue él quien le dio unidad a la actividad filosófica y que el pensamiento occidental comenzó a tomar cuerpo gracias a él. De hecho, se le considera el padre de la filosofía y el más grande de los pensadores griegos.

La política y la ética como áreas del pensamiento comenzaron con Sócrates. Era, sobre todo, un hombre al que le gustaba cuestionar y debatir de manera inteligente. No daba por cierto nada y eso lo convirtió en objeto de críticas y persecuciones. Muy pocos toleraban sus cuestionamientos, que siempre dejaban al desnudo la fragilidad de los conocimientos y argumentos de sus contemporáneos.

Solo sé que nada sé”.

-Sócrates-

Sócrates también dejó una gran huella con su método de análisis, la dialéctica, y por su estrategia de enseñanza, la mayéutica. En ambas se descubre a un pensador que no está interesado en postular verdades, sino en escudriñar la base misma del pensamiento. Muchos episodios de la vida del filósofo muestran que también era alguien con gran sentido del humor.

Atenas

Los primeros años de Sócrates

 

Sócrates nació en Atenas, en el año 470 antes de nuestra era. Su padre era Sofronisco, cuya profesión era cantero y había participado en la construcción del Partenón. Se dice que cuando nació su hijo consultó al Oráculo de Delfos y este le aconsejó dejarlo crecer a su aire, sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos. La madre fue Fenáreta, una comadrona a la que el filósofo consideraba su mentora.

En un principio, Sócrates se dedicó al mismo oficio que su padre y se sabe que elaboró varias estatuas en la entrada de la Acrópolis. Recibió una instrucción normal para alguien de su condición en aquella época, que era la más floreciente de la Grecia Antigua. Arquelao fue el maestro que lo introdujo en la filosofía.

El filósofo también fue un ciudadano-soldado de infantería pesada, durante la Guerra de Peloponeso, en la que combatió con gran valor. Muy joven se casó con Xantipa, una mujer que se hizo célebre por su mal carácter. En varias oportunidades se habló acerca de los conflictos maritales de la pareja, aunque no hay evidencias suficientes de que hayan tenido una relación tan difícil como a veces se cree.

Un hombre brillante y humilde

El aspecto físico de Sócrates era motivo de burlas, ya que no era agraciado. Además, era terriblemente austero, pues siempre llevaba la misma capa y su mesa era muy exigua. Él mantenía una vida sencilla deliberadamente, pero pronto comenzó a hacerse notable por su gran inteligencia. En particular, se volvieron célebres sus preguntas, siempre incisivas.

 

Su método, la mayéutica, consistía precisamente en formular una pregunta tras otra, de modo que a través de las respuestas se fuera estableciendo un hilo discursivo coherente. Su capacidad para ahondar en cualquier tema, con gran ingenio, comenzó a darle fama y pronto se hizo célebre en Atenas y llegaron a su lado muchos discípulos.

Lo que este filósofo hacía, básicamente, era cuestionar «las certezas». Sus seguidores lo amaban, precisamente porque el método de este maestro los hacía partícipes en la construcción de conocimiento y de las ideas.

Su alumno más brillante fue Platón. De hecho, gracias a este último se recuperó buena parte del pensamiento socrático, ya que el padre de la filosofía nunca escribió.

Figura de Platón
Platón

Un crimen histórico

El filósofo que hacía dudar a todos, de todo, no era bien visto por quienes pretendían instalar verdades absolutas. Sócrates no era bien visto por los poderosos.

Se cuenta que un ateniense adinerado quiso contratarlo para que educara a su hijo; el filósofo le pidió un pago de 500 dracmas, lo cual le pareció excesivo al contratante, quien dijo que con ese dinero podía comprarse un asno. Sócrates le aconsejó que lo comprara y así tendría dos asnos en la casa.

Cuando ya era muy famoso se le empezó a mirar con recelo. Fue acusado de ser una mala influencia para la juventud y para sorpresa de todos, no se defendió con su gran capacidad dialéctica. Pensaba que las leyes y los dictámenes de los jueces debían ser cumplidos, se estuviera de acuerdo o no con ellos.

 

Sócrates fue condenado a morir por envenenamiento con cicuta. Se dice que Xantipa, su esposa, fue a visitarlo y se echó a llorar.

El filósofo le preguntó por qué se lamentaba y ella respondió que era muy triste verlo morir por una condena injusta. Él le respondió: «¿Te sentirías mejor si muriera por una condena justa?» Su muerte causó gran conmoción entre sus seguidores.

Taylor, A. E., & Barroso, M. H. (1961). El pensamiento de Sócrates (No. 04; B316, T3.). Fondo de Cultura Económica.