Teoría de la disociación estructural: cuando la personalidad se divide tras el trauma

La disociación es un mecanismo de defensa que la mente pone en marcha ante una vivencia traumática. Te contamos en qué consiste y cómo funciona.
Teoría de la disociación estructural: cuando la personalidad se divide tras el trauma
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 06 Mayo, 2021.

Última actualización: 06 Mayo, 2021

La mente humana es compleja y su capacidad de adaptación puede llegar a ser sorprendente. Cuando el individuo experimenta un trauma severo, se ponen en marcha diversos mecanismos de defensa con el fin de soportar el estrés emocional. Uno de ellos es la disociación, que permite dividir la conciencia a fin de seguir funcionando, pese a las graves circunstancias que se experimentan. Y esto es lo que explica la interesante teoría de la disociación estructural.

Cuando hablamos de personalidad disociada generalmente pensamos en el anteriormente denominado “trastorno de personalidad múltiple“. Si bien este es el representante de una de las formas más complejas de disociación, existen otras condiciones que también la presentan: por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático o el trastorno límite de la personalidad. Incluso los individuos sanos son capaces de disociar en determinados momentos. Veamos esto más en profundidad.

Mujer con su reflejo detrás

¿En qué consiste la disociación?

La disociación es un proceso en el que elementos que habitualmente están asociados, se desconectan. Esta puede afectar a la percepción, a las emociones o a la identidad y presentarse de diferentes maneras.

En un grado no patológico, todos podemos llegar a experimentar disociación en distintas circunstancias, por ejemplo:

  • Cuando vas conduciendo, absorto en tus pensamientos y llegas a tu destino sin recordar nada del trayecto. Sabes que ha pasado un tiempo desde que comenzaste el viaje, pero tu mente ha descartado todo lo que ha sucedido en medio.
  • Mientras realizas una actividad absorbente (por ejemplo pintar o leer), es posible que alguien te hable y tú lo escuches, pero no proceses esa información.
  • Al recibir una noticia impactante que genera una intensa ansiedad, puedes llegar a sentirte desconectado de tus emociones o de tu entorno.

La disociación en un grado patológico aparece como un mecanismo de defensa ante un trauma. Y pese a que cumple una función de ayudar a la supervivencia y al funcionamiento, puede ser fuente de diversos problemas.

La teoría de la disociación estructural

La teoría de la disociación estructural, postulada por el psicólogo Onno van der Hart, trata de explicar la disociación de la personalidad tras un evento traumático.

Este modelo defiende la existencia de dos sistemas de la personalidad presentes en todos los individuos y que se encuentran integrados en las personas sanas:

  • El sistema de acción orientado a la supervivencia: fomenta el acercamiento a estímulos agradables, placenteros y necesarios. Por ejemplo, nos motiva a alimentarnos, socializar, divertirnos, asearnos o trabajar.
  • El sistema de acción orientado a la defensa: nos protege de amenazas y situaciones peligrosas y displacenteras. Por ejemplo, nos motiva a enfrentar a quienes nos agreden, a huir de un atracador o a buscar ayuda cuando la necesitamos.

Las dos partes de la personalidad

Cuando tiene lugar una experiencia traumática, estos dos sistemas se disocian y la personalidad comienza a funcionar de un modo escindido. De esta forma surgen dos partes diferenciadas de la personalidad:

  • La Parte Aparentemente Normal (PAN): se encarga de procurar llevar una vida lo más normal y funcional posible. Para lograrlo, se separa del trauma y todo lo relacionado con él. Puede no tener acceso a esos recuerdos o no conectar emocionalmente con ellos (habla del trauma sin sentir el dolor). También es común que evite “de forma fóbica” cualquier estímulo, lugar o situación que pueda recordarle lo ocurrido.
  • La Parte Emocional (PE): sostiene la carga emocional negativa y se ha quedado anclada en el momento del trauma. Por lo mismo, aparecen flashbacks y reexperimentaciones y el objetivo principal consiste en mantenerse alerta ante posibles nuevos peligros. Así, esta parte no es funcional en la vida cotidiana.
Mujer con los ojos cerrados

Niveles de disociación según la teoría de la disociación estructural

En función de la gravedad del trauma, del momento vital en el que se experimenta y de otros factores, pueden producirse distintos niveles de disociación:

  • La disociación estructural primaria se caracteriza por la presencia de una única PAN y una única PE. Es propia del trastorno de estrés postraumático y otros trastornos disociativos simples.
  • En la disociación estructural secundaria aparece una única PAN y varias PE encargadas de distintas funciones. Por ejemplo, una PE puede propiciar la lucha y otra la sumisión. Este estado ocurre en el trastorno de estrés postraumático complejo o el trastorno límite de la personalidad derivado del trauma.
  • Por último, en la disociación estructural terciaria existen múltiples PAN y múltiples PE. Es el grado máximo de disociación y es propio del trastorno de identidad disociativo (anteriormente conocido como trastorno de personalidad múltiple).

La disociación es la consecuencia

En definitiva, este modelo teórico ayuda a comprender los complejos mecanismos que la mente pone en marcha para afrontar el trauma.

Nos recuerda que la disociación no es el problema, sino la consecuencia extrema que surge como defensa ante un dolor extremo. Por ello, el procesamiento de ese trauma (causa inicial) debe ser el objetivo principal de la intervención psicológica.

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  • Nijenhuis, E., van der Hart, O., & Steele, K. (2010). Trauma-related structural dissociation of the personality. Activitas Nervosa Superior52(1), 1-23.
  • Steele, K., van der Hart, O., & Nijenhuis, E. R. (2004). Tratamiento secuenciado en fases de la disociación estructural en la traumatización compleja: superar las fobias relacionadas con el trauma. Journal of Trauma & Dissociation6(3), 11-53.