Terapia somática: liberar y comprender emociones atrapadas en nuestro cuerpo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 14 octubre, 2018
Valeria Sabater · 14 octubre, 2018
La terapia somática no está exenta de críticas, sin embargo, los últimos avances en neurociencia avalan muchos de sus principios. Tomar conciencia de nuestras experiencias somáticas nos puede ayudar a sanar traumas y emociones enquistadas...

La terapia somática nos ayuda a comprender y a favorecer una correcta armonía entre cuerpo, mente y emociones. Es un enfoque holístico que hace uso de diversas estrategias terapéuticas. Así, su finalidad es ayudarnos a tomar conciencia de diversas experiencias somáticas, esas que se asocian a eventos traumáticos o a emociones enquistadas.

En ocasiones pasamos por alto esa estrecha conjunción entre mente, cuerpo y emociones. Un dato llamativo que debe hacernos reflexionar es, por ejemplo, el que documentó el doctor Bruce Perry, director del Hospital de salud mental infantil de Alberta, en Canadá. Este psiquiatra experto también en pediatría conductual se dio cuenta de un aspecto tan positivo como curioso.

Todos aquellos niños que sus profesores etiquetaban como demasiado nerviosos, con mala conducta y bajo rendimiento en clase, evidenciaron un enorme progreso al practicar una serie de actividades físicas justo antes de entrar en el aula. Tras dichos ejercicios, estaban más relajados y centrados académicamente, hasta el punto de mejorar de forma notable en el proceso lectoescritor y matemático.

La verdad es que aún no comprendemos del todo ese vínculo tan especial establecido entre el cuerpo, nuestras emociones e incluso con el rendimiento cognitivo. Posiblemente, una de las figuras que más relevantes en este campo es Antonio Damasio. Así, una de sus teorías más conocidas es sin duda la del marcador somático.

Este término viene a definir cómo las emociones crean lo que se conoce como sensaciones somestésicas, un tipo de patrones fisiológicos capaces de mediar en nuestros procesos de toma de decisiones y razonamiento. Es un tema sin duda apasionante que también ha integrado en sus bases enfoques como la terapia somática. Veamos más datos a continuación.

“Los sentimientos son más peligrosos que las ideas, porque no son susceptibles de evaluación racional. Crecen en voz baja, extendiéndose bajo tierra, y estallan de repente, por todos lados”.

-Brian Eno-

Mujer con dolores en el cuerpo que necesita terapia somática

Objetivos de la terapia somática

La terapia somática es un enfoque psicobiológico orientado en la mayor parte de las veces a tratar el trauma. Una de las premisas que nutren las raíces de este enfoque es que si no se trata el cuerpo y la mente como una unidad, resulta prácticamente imposible facilitar una curación completa de la persona.

Esta técnica fue desarrollada por el profesor de Berkeley Standley Keleman en 1971. Su finalidad era “sanar los nudos físicos, emocionales y psicológicos derivados de los conflictos, vivencias y experiencias no resueltas”.

Asimismo, se aplica con efectividad en problemas de ansiedad, estrés, depresión, en las adicciones e incluso para favorecer una mejor calidad de vida en personas con dolor crónico. Si nos preguntamos ahora por la efectividad de la terapia somática cabe decir que disponemos de abundante documentación científica.

Así, estudios realizados desde la Universidad de Jerusalén y el Instituto del Trauma de Los Ángeles nos explican que la terapia somática es una estrategia útil en el tratamiento del estrés postraumático. Se han visto buenos avances en casos de pacientes que sufrieron abusos en la infancia e incluso en personas que se vieron inmersas en eventos relacionados con catástrofes naturales.

mapa de las emociones representando la terapia somática

Objetivos de la terapia somática

Estamos ante un tipo de enfoque psicobiológico donde se integra la conciencia corporal en el proceso psicoterapéutico.

  • Se parte de la idea de que todo trauma, todo hecho complejo, problema o preocupación genera un impacto en el sistema nervioso autónomo.
  • Esas emociones complejas lejos de disolverse con el tiempo, se somatizan en nuestro organismo. Y lo hacen en forma de problemas digestivos, desequilibrios hormonales, en el sistema inmunitario, en dolores musculares, cefaleas, alergias
  • El objetivo del terapeuta es facilitar una homeostasis. Es decir, lograr que haya una sintonía entre mente cuerpo, ahí donde nada duela, ahí donde nada enturbie nuestra capacidad de desenvolvernos en el presente sin el peso del pasado.
  • En las sesiones de terapia somática se facilita y se ofrecen herramientas para que el paciente pueda detectar cada sensación que acontece en su cuerpo.
  • Asimismo, la terapia somática se diferencia de la terapia cognitiva en que la intervención va desde el cuerpo hasta la mente. Desvelar y comprender esas sensaciones internas, tanto viscerales (interocepción) como musculoesqueléticas (propiocepción y cinestesia) permite al terapeuta ir después hasta las realidades emocionales.

Asimismo, cabe decir que en los últimos años la terapia somática está encontrando mayor respaldo científico gracias a los avances en neurociencia. Estudios como el del doctor Lauri Nummenmaa, profesor de neurociencia cognitiva de la Universidad de Aalto en Finlandia, fue sin duda uno de los más llamativos y reveladores.

En este trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), se nos mostraba el primer mapa corporal de las emociones humanas. Realidades internas como la rabia, el miedo, la decepción, la ilusión, la sorpresa o la envidia evidenciaban una mayor actividad fisiológica en un área determinada de nuestro cuerpo.

Cómo liberar y comprender las emociones atrapadas en nuestro cuerpo

El doctor Peter Levine, médico biofísico y psicología de  la Universidad de California de Berkeley, es uno de los exponentes de la llamada terapia de experimentación somática. Su enfoque para mediar en esa liberación emocional es poder “despegarla” primero de nuestro cuerpo. Para ello, es necesario que nosotros mismos seamos conscientes de esa impronta patológica contenida en nuestro organismo.

cuerpo humano para representar la terapia somática

Los medios para lograrlo son los siguientes:

  • Técnicas de relajación y respiración profunda.
  • Ejercicios físicos como danzas, movimientos, estiramientos, etc.
  • Ejercicios con la voz.

Cada persona funcionará mejor con un tipo de técnica u otra. No obstante, la finalidad es que la persona tome conciencia de las experiencias somáticas. Cada sensación debe evocarle unas imágenes y unas emociones, esas que ayudarán al terapeuta a comprender lo que sucede.

Para concluir, cabe señalar que este tipo de terapia no está exenta de críticas. La principal es que hay muchas personas cometen el error de acudir hasta esta estrategia sin tener previamente un diagnóstico claro. Es necesario descartar siempre problemas orgánicos, enfermedades y alteraciones hormonales, como problemas de tiroides. 

La terapia somática aunque útil e interesante, no dispone de la tasa de efectividad que presenta por ejemplo terapias con mayor relevancia como la cognitiva-conductual. No obstante, no podemos dejar de lado su auge en la actualidad.