Thelma y Louise, un grito feminista en un mundo de hombres

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 mayo, 2018
Leah Padalino · 6 mayo, 2018

Thelma y Louise es una de esas películas que, pese al paso de los años, se han quedado grabadas en nuestra retina, regalándonos escenas memorables e inmortales. ¿Por qué Thelma y Louise nos gusta tanto? Pensemos por un momento en el cine más comercial, en el más “hollywoodiense”, especialmente, en el cine del siglo pasado… ¿Cuántas mujeres protagonistas tenemos? ¿Cuántas historias en las que la mujer asume el rol principal nos vienen a la mente? Y, sobre todo, ¿cuántas de ellas no están vinculadas a un hombre o no poseen una fuerte carga romántica?

Seguramente, pocas películas guardamos en nuestra memoria de este perfil; y entre todo este mundo de hombres, de machos alfa dominantes, de mujeres sumisas cuya trama está profundamente ligada a lo amoroso o a lo maternal, brilla un título: Thelma y Louise. Y resuena como un grito de guerra, como unos tambores amenazantes que hacen que todo lo demás se estremezca, que esos hombres fuertes y dominantes se asusten y se molesten, que toda esa virilidad que desprendía el cine comience a tambalearse.

Y no, seguramente no es la película más feminista de la historia ni tampoco la más conmovedora; pero es un grito, un canto a la libertad femenina, a la igualdad, y un primer martillazo a los cimientos del patriarcado. Y es que el cine, sobre todo el más comercial, siempre ha sido un mundo de hombres y la inclusión de la mujer ha sido muy tardía, tanto que, a día de hoy, los nombres femeninos en el ámbito de la dirección son, todavía, una minoría.

Thelma y Louise, aunque dirigida por un hombre (Ridley Scott), está escrita por una mujer (Callie Khouri) y protagonizada por otras dos (Susan Sarandon y Geena Davis). Estamos en 1991 y el cine norteamericano está en pleno apogeo, pero apenas hay mujeres protagonistas; Thelma y Louise rompe con esta tradición, rompe con las reglas y nos invita a gritar, a destruir esa burbuja de sumisión y a tomar el control, a ser dueñas de nuestras decisiones y de nuestras vidas. Toda una road movie femenina que vino para marcar la diferencia.

“-Nunca he salido de la ciudad sin Darryl. -¿Cómo es que te dejó venir? -Porque no se lo he pedido”.

-Thelma y Louise-

Thelma y Louise conduciendo

Las protagonistas

A día de hoy, imagino que la gran mayoría conoce la película, pero si todavía no la has visto, es posible que el artículo contenga algún spoiler. Una de las cosas más sorprendentes de la película es la evolución de los personajes principales, de las dos protagonistas.

Ambas provienen de la América profunda, de un mundo totalmente patriarcal donde sus papeles quedan relegados al plano doméstico. Su amistad será el motor que las lleve a estar juntas en esta peculiar aventura, muy distintas, pero muy unidas, irán desarrollando un cambio en su mentalidad, en su propio ser conforme avanzan por las infinitas carreteras del centro y sur de los Estados Unidos.

  • Thelma. Es una mujer de unos treinta años, tristemente casada con Darryl, un hombre absolutamente machista que cree que puede tener el control sobre su esposa, su ropa, su dinero, etc. Él es el hombre de la casa, el que aporta el valor económico; mientras Thelma debe procurar cuidar la casa y estar a su servicio. Ha sido educada de este modo, ha crecido creyendo que su meta en la vida era el matrimonio y, aunque está cansada de Darryl, nunca se habría planteado hacerle frente.
  • Louise. A diferencia de Thelma, Louise trabaja como camarera y tiene una relación un tanto inestable con un músico, Jimmy, un hombre que nunca está en casa y parece no querer comprometerse. Louise es mucho más decidida que Thelma, que es más inocente.

Thelma y Louise sentadas

Juntas deciden escapar de su rutina durante un fin de semana, apartarse en una casa lejos de la ciudad y, así, poder desconectar de ese mundo en el que viven sometidas. Louise es mucho más consciente de la realidad que les rodea, pero Thelma es todavía muy sumisa e inocente, carece de maldad y confía demasiado.

El viaje, pronto, dará un giro radical, cuando ambas se enfrenten a la cara más cruel de su situación como mujeres, a la cara más amarga de la dominación masculina: la violación; una faceta que Louise ya conocía y que la lleva a actuar de la forma más inesperada posible.

A partir de este momento, el camino será muy diferente, y lo que en principio iba a ser un fin de semana de relax y desconexión, se convierte en una ruta hacia su despertar interior, hacia una guerra de mujeres que viven presas en un mundo de hombres. El paisaje ya no será idílico, sus vestimentas tampoco serán de “mujeres ejemplares” y, por supuesto, ellas ya no serán las mismas.

Thelma y Louise: frente al patriarcado, rebeldía

¿Qué garantías tiene una mujer que sufre una violación? ¿Qué les esperaba a Thelma y a Louise tras haber matado a un hombre en defensa propia? ¿Por qué elegir vivir si no vas a ser libre? Ambas saben que si acuden a la policía y cuentan lo sucedido, seguramente, nadie va a creerlas y terminen en la cárcel; tampoco quieren ser víctimas, no, quieren ser libres, quieren elegir su futuro al margen de la sociedad patriarcal que las rodea.

Así, de ser mujeres sumisas, pasan a ser dos fugitivas, dos rebeldes, pero sobre todo, amigas. La lealtad y el cariño entre ambas supera la pantalla, nos muestra una historia muy distinta a otras que nos había contado Hollywood; las mujeres ya no son rivales que compiten por un hombre, ahora son compañeras, son las protagonistas y, a su vez, las “macarras” de una historia que, de haber sido protagonizada por hombres, habría sido una más de una larga lista de “chicos malos”.

Thelma y Louise agarradas de la mano en el coche

Cansadas de la sociedad, cansadas de ser relegadas a un segundo plano y, sobre todo, con ansias de libertad, Thelma y Louise emprenden su particular lucha frente a un sistema injusto, un sistema que las condenaría y que, de no condenarlas, las etiquetaría como víctimas o algo peor.

Ese NO a ser la víctima, a ser el centro de las miradas y de comentarios machistas, no solo se da en la película en sí, sino que también se pudo ver en el impacto que tuvo la cinta dentro de la industria. Ese “no” es la respuesta a todas las veces que tuvo que escucharlo la guionista Callie Khouri (cada vez que intentaba llevar a cabo el proyecto a una productora).

Todas hemos sentido alguna vez el poder del patriarcado, todas hemos sentido miedo volviendo solas a casa, todas hemos vivido situaciones desagradables… Thelma y Louise lo narra desde la perspectiva de la mujer.

Todo el mundo pensaba que, después de Thelma y Louise, algo cambiaría, que comenzaríamos a ver más películas donde las mujeres tomaran el control, donde asumieran roles que solían ser exclusivos para los hombres; sin embargo, pese al éxito entre el público, ese cambio nunca llegó a verse.

Ese viaje por carretera, la persecución y, sobre todo, el inolvidable salto al vacío nos invitan a buscar la libertad, a desafiar lo establecido, a decidir nuestro futuro. El cine ha pecado de machismo en muchas ocasiones y lo peligroso es que el cine nos inspira, nos motiva y, muchas veces, pretende ser un retrato de la realidad.

Thelma y Louise fue un despertar, un acto de rebeldía en un mundo en el que parecía imposible. Amistad, desobediencia, ser libres o morir, eso es lo que nos propone Thelma y Louise, su esencia; algo que nunca debería desaparecer.

“Pasan por mi cabeza un montón de palabras como: cárcel, interrogatorios, silla eléctrica, cadena perpetua, cosas así… ¿Y dice que si quiero salir con vida?”

-Thelma y Louise-