¿Tienes una personalidad resiliente?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 noviembre, 2014
Yamila Papa · 27 noviembre, 2014

Si tienes la capacidad de levantarte con cada caída, si nunca tiras la toalla ni plantas bandera blanca, si sabes que los errores son aprendizajes cotidianos, enhorabuena! Puede decirse que eres todo un experto en resiliencia. Sin embargo, es más probable que te quedes a mitad de camino entre rendirte o seguir avanzando.

Si piensas que no tienes una personaliad resiliente, la buena noticia es que tienes en tus manos la posibilidad de cambiarla. Esto quiere decir que por más de que no hayas nacido con esta virtud, está en tus manos conocer cómo desarrollarla.

Como primera medida, puedes empezar por mejorar y fortalecer tu círculo de apoyo social. Está comprobado que aquellas personas que cuentan con varias relaciones sólidas con las que cuentan y en las que confñian. En este contexto es bueno contar con unas buenas habilidades sociales; es decir, saber qué ayuda necesitamos, a qué persona debemos de acudir y cómo sacarle el máximo partido posible teniedo en cuenta que en todas las relaciones funciona el principio de reciprocidad.

Por otra parte, es vital que recuerdes que los problemas no son algo permanente, ni tampoco imposibles de solucionar. Como se dice popularmente, lo único que no tiene remedio es la muerte, así que nada que no sea abandonar este mundo puede paralizarte. Los hechos estresantes o desafortunados ocurren, que no te obliguen a “bajarte” de la montaña rusa. Cambia las perspectivas, piensa que siempre queda algo por hacer, que aún lo más grave pasa.

Cambiar es parte de la vida y por ende, debe estar presente en tu proceso de fortalecer la resiliencia. Es importante que aprendas a aceptar lo que ocurre, pero no como una manera de bajar los brazos, sino de saber que es tiempo de actuar y no de lamentarte. Si no tienes influencia en ese episodio no tan bueno, simplemente empieza a tomar cartas en el asunto, no a preguntarte por qué te ha ocurrido eso, qué es lo que has hecho para merecerlo, etc. Esto te permitirá vivir en paz y a la vez, gozarás de una claridad mental tal que te permita estar enfocado en lo que si puedes modificar.

Si te planteas metas reales y tus objetivos son alcanzables, te será más fácil ser resiliente. Trabaja en tus sueños, sabiendo que pueden surgir cambios u obstáculos en tu recorrido. No es más que pruebas que te va poniendo la vida para que seas más fuerte, estés mejor preparado y sobre todo, seas más agradecido cuando veas los resultados. Para que puedas decir “toodo el esfuerzo ha valido la pena”. ¿Cómo llegar a este punto de plenitud?

Teniendo un buen plan de acción, concreto, simple y conciso, que pueda seguirse a pesar de las tempestades. Toma acciones positivas y no te desvíes de la meta, no te desconectes de los problemas ni quieras aprovechar los atajos, que no siempre te llevan a buen puerto.

Mientras estés transitando el sendero de la vida, con sus problemas y sus buenos momentos, disfruta. Busca la oportunidad para conocerte mejor, descúbrete, aprende a vivir contigo mismo sin depender de los demás. Muchas personas necesitan de una gran tragedia o una pérdida importante para crecer y ser más fuertes. No es preciso que llegues a este punto. Prepárate para lo que podría ocurrir en el futuro. Elige qué postura o qué actitud vas a tomar ante lo inevitable.

En cualquier momento de la vida tu mente debe estar en la sintonía correcta, pensando en positivo y descartando todas las ideas malas que aparecen para hacerte flaquear. Confía en tus instintos, aprovecha tus experiencias, incrementa la resiliencia desde un punto de vista más genuino, sabiendo que tarde o temprano las cosas mejorarán. “No hay mal que dure cien años”, es un dicho popular que puede aplicarse a la perfección en esta ocasión.

Y por último, no dejes que las esperanzas disminuyan en ningún momento. Es  algo que nunca debería perderse. Cuida de ti y presta atención a tus sentimientos y tus necesidades. Puedes cultivar la fe en algo mayor como Dios, para conseguir el apoyo que tanto te hace falta. Lo importante es nunca rendirte y si das un paso hacia atrás, que sea para tomar impulso y llegar más lejos!