Trabajo tóxico: 7 señales de alarma

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 noviembre, 2017
Sara Clemente · 28 noviembre, 2017

¿Llegas a casa y no puedes desconectar del trabajo? ¿Sueñas con tu jefe o con ese proyecto que tenías que haber acabado? ¿Te sientes incapaz de dejar de pensar en el informe que tienes que hacer mañana? Quizá no te has planteado aún que puedes tener un trabajo tóxico.

La mayoría de las personas hemos deseado más de una vez no ir a la oficina y quedarnos disfrutando de un día libre. Esto no es una señal de alarma, es algo natural. Sin embargo, manifestar sentimientos negativos de manera muy frecuente cuando piensas en tu empleo, sí es preocupante. ¿Cuáles son las señales de alarma de que estás en un trabajo tóxico?

Conectado 24 horas

¿Sigues consultando e-mails cuando llegas a casa, los fines de semana o los días libres? Permítete alejarte de las tecnologías y disfruta de lo que te rodea. Quizá por estar demasiado centrado en tu empleo, te estás perdiendo muchos momentos más valiosos.

En ocasiones, nos vemos tan absorbidos por el día a día que no somos capaces de dar a cada cosa la importancia que tiene. Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Si estás en un empleo que te esclaviza las 24 horas del día, algo tiene que cambiar.

Trata de ir desprendiéndote de esa dependencia poco a poco. Y comunícaselo a tu jefe. Prueba con apagar el móvil nada más salir del trabajo o no abrir el correo electrónico a no ser que estés en la oficina. Tu sueño también mejorará.

Mujer trabajando por la noche

Mal ambiente de trabajo

Es imposible llevarse bien con todo el mundo, pero también lo es no congeniar con nadie. Es normal que con algunos compañeros tengas más afinidad que con otros. También es lógico que haya alguien a quien tengas más atravesado y no quieras compartir un café con él. Lo que no es bueno es estar rodeado de gente negativa, conspirativa, deprimida o envidiosa.

Un mal ambiente de trabajo puede llevar a una empresa líder en su sector a la mismísima ruina. No es baladí y puede convertir lo que desde fuera se ve como un empleo ideal en un auténtico trabajo tóxico. ¡Huye de los vampiros emocionales!

Trabajo para 5 décadas

Un pico de trabajo no dura años. Si vas acabando tareas y proyectos importantes, pero tu lista de responsabilidades y quehaceres no mengua, algo anda mal. O bien se te han añadiendo tareas sin tu conocimiento o es necesario que comuniques que necesitas un respiro.

A veces, tras terminar un informe sumamente importante o cerrar una gran operación tras la que llevas trabajando meses, es inminente un descanso. Al menos, para que recuperes el aliento y puedas volver a soportar esa presión de nuevo.

Da igual si eres directivo o te encuentras en la escala laboral más baja. Todo el mundo necesita etapas de trabajo menos estresantes. Y más, tras meses de gran desgaste.

Jefe-bully

Si te hace ver que tu trabajo es prescindible, se burla de sus empleados abiertamente, pierde el interés en conversaciones con personas a su cargo, te desacredita a diestro y siniestro o te grita constantemente… Sí, tienes un jefe bully. Como ignorarle es completamente imposible, lo ideal es que establezcas límites emocionales. Es decir, conviértete en un espejo: refleja sus palabras y no permitas que lleguen a afectarte.

Jefe tóxico gritando a su empleado

Rechazo al diferente

La discriminación por motivos de sexo, edad, religión o preferencia sexual es sinónimo de trabajo tóxico. Si la situación se hace verdaderamente insoportable, es imperante actuar. Puedes comunicárselo a un superior o a las personas responsables de recursos humanos, para que tomen medidas.

Si aun así, la situación puede seguir permanecer igual o incluso agravarse. En este caso, es conveniente que busque ayuda y asesoría legal.

Por supuesto, si te han pedido falsificar documentación, has sido testigo o víctima de acoso sexual o de cualquier otro tipo de violencia en el trabajo, su trabajo no solamente es dañino sino que puede esconder comportamientos delictivos.

Absentismo generalizado

Es habitual que las personas tengan que ir al médico, se pongan enfermas o que les surja algún imprevisto por el que se vean obligadas a faltar al trabajo. Pero si existe por norma general un elevado grado de absentismo laboral entre los trabajadores, esto es una clara señal de alarma de que tienes un trabajo tóxico.

Y no solo nos referimos a una falta física, sino también a otra de índole psicológica. La primera se refiere a la ausencia a su puesto de al menos 3 días cada mes. La segunda, es una forma de absentismo mental, aquella por la que estando presente en la oficina, se emplea la mayor parte del tiempo en hacer actividades no laborales.

Mesa de trabajo con ordenador

No hay protección del empleado

Si estás en una empresa en la que no existen posibilidades de ascender, no hay rotación de puestos ni un plan de carrera real para los trabajadores, puede que tu compañía no esté velando por tu protección. Seguramente sea porque se está más centrando en los intereses propios, tales como aumentar su cartera de clientes o ahorrar costes, y minando los de sus empleados.

Además, el problema se agrava cuando no existe ningún departamento o grupo de personas que vele por el bienestar de los trabajadores. En este caso, si eres una persona con iniciativa y se atreve a dar un paso al frente, es bueno que expreses tus disconformidades y propongas soluciones.

Antes de dejar cualquier empleo, aunque tengas sospechas de que es un trabajo tóxico, es bueno tomar medidas paliativas. Es decir, buscar soluciones a través del diálogo y la concordia. Si tras varias intentonas esto no resulta efectivo, entonces sí deberías plantearte cambiar de empleo.