Trastorno del procesamiento sensorial: ¿en qué consiste?

03 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
El síndrome de procesamiento sensorial provoca que todo sonido, luz o incluso contacto físico, resulte estresante y hasta doloroso. Aunque esta condición se confunde a menudo con el autismo, puede aparecer como una realidad clínica única. Lo analizamos.

El trastorno del procesamiento sensorial aparece con frecuencia en niños diagnosticados con espectro autista o déficit de atención con o sin hiperactividad. Se caracteriza por una clara dificultad para regular todo aquello que les llega desde el mundo de los sentidos. Todo olor, sonido o sensación se procesa de manera intensa, desordenada e incluso dolorosa.

Imaginemos por un momento, lo que debe ser vivir en el interior de un cuerpo y una mente, que se estresa con cualquier tipo de ruido. Son personas que experimentan un elevado nerviosismo, sensación de amenaza y turbación cuando se encuentran en un escenario con mucha gente. La ropa duele solo con rozar la piel y es complicado incluso, mantener un lápiz con la mano.

El mundo, como podemos imaginar, puede resultar terriblemente complejo para quien no logra integrar cada estímulo, cada sensación en su cerebro. Así, en los últimos años esta condición atrae cada vez mayor interés porque muchos expertos consideran que es esencial diferenciarla de otras condiciones.

Por otro lado, hay algo evidente: estamos ante una realidad clínica con un gran impacto funcional en la vida de quien lo sufre.

Mujer preguntándose ¿Por qué es tan difícil controlar lo que pensamos?

Síntomas del trastorno del procesamiento sensorial

Muchas personas pueden sentirse abrumadas e incluso bloqueadas al ir a un centro comercial. Las luces, las aglomeraciones, los sonidos e incluso los olores resultan estresantes y muy agobiantes. Hay quien, por ejemplo, tiene incluso grandes problemas a la hora de elegir un determinado tipo de ropa. ¿La razón? Hay tejidos que les escuecen y que provocan un gran picazón.

No es extraño si señalamos que puede existir un pequeño sector de la población con una disfunción de integración sensorial no diagnosticada. Esta afección de origen neurológico se da cuando no se logra integrar de manera adecuada todo estímulo sensorial que llega del entorno.

Conozcamos cuáles son los síntomas:

Síntomas de hiperreactividad

La hiperreactividad se relaciona con la incomodidad, el estrés e incluso dolor al tocar, oler o mirar determinados estímulos. Son situaciones muy desconcertantes para quien lo sufre porque se encuentra, sobre todo, ante la incomprensión del entorno.

  • Son personas que evitan las multitudes o grupos donde hay más de tres o cuatro personas.
  • Sienten mareos con frecuencia.
  • Rehúyen el contacto físico porque les molesta.
  • Determinados sonidos o luces les provocan taquicardia y elevada angustia.
  • Hay múltiples alimentos que les sientan mal.

Síntomas de hiporresponsividad

El trastorno del procesamiento sensorial también cursa con una clara dificultad para reaccionar a determinadas situaciones:

  • Les cuesta mucho despertarse por la mañana.
  • Evidencian una notable lentitud a la hora de responder a cualquier estímulo: palabras, peligros, etc. Esto hace que a menudo, se sospeche que la persona pueda sufrir déficits auditivos; cosa que al final no resulta ser así.
  • Los niños, por ejemplo, tardan mucho en contener los esfínteres o retener la orina para ir al baño.

Problemas motores

Este síndrome sensorial cursa con evidentes limitaciones en el aspecto motor. En la infancia, es muy complejo lograr una adecuada motricidad fina. Son, además, niños con problemas de coordinación, con elevada lentitud motora y con serías limitaciones a la hora de ser autónomos.

Otros síntomas del trastorno del procesamiento sensorial

  • Gran impulsividad e inquietud.
  • Tendencia a chupar objetos.
  • Tendencia a buscar el peligro, de hecho es común que en la infancia se sufran múltiples accidentes en el hogar.

Es importante señalar que este trastorno sensorial puede afectar a la persona en diferentes grados. Hay niños que logran ser más competentes en su vida diaria y otros, que pueden ser diagnosticados erróneamente con un síndrome de espectro autista.

¿Cuál es la causa de este trastorno?

Estudios como los desarrollados en el Centro de Desarrollo Infantil de Ciudad Real (CDICR), España, nos señalan que estamos ante una condición aún de origen incierto. Este hecho provoca una gran frustración, tanto a padres como a los propios expertos. Se sabe, que la incidencia en la población infantil está entre el 5 %  y el 8 %.

Por otro lado, trabajos de investigación como los realizados en la Universidad de Colorado, apuntan a una hipótesis que mantiene buena parte de la comunidad científica: el origen podría ser genético y neurológico. De hecho, se han visto alteraciones en el cuerpo estriado cerebral, la sustancia blanca y la corteza auditiva.

Niño con oso con trastorno del procesamiento sensorial

Diferencias entre el autismo y el trastorno del procesamiento cerebral

Más del 90 % de los niños con trastornos del espectro autista (TEA) evidencian alteraciones sensoriales. Buena parte de ellos padecen tanto hiperreactividad como hiporreactividad, signos básicos para proceder a un adecuado diagnóstico según el DSM-5. Ahora bien, una parte de estos niños presentan síntomas de alteraciones sensoriales, pero no el resto de características que definen el autismo.

Es entonces cuando muchos de estos pequeños quedan en el limbo y lo que es peor, sufren desatención. Esto ocurre porque el trastorno del procesamiento sensorial no es tan conocido y a menudo, se pasa por alto. Es decisivo por tanto discriminar las bases diagnósticas y las características que los diferencian del TEA o la hiperactividad.

Veámoslo, basándonos en un estudio de la Universidad de California del 2014, publicado en la revista PLOS ONE:

  • Los niños con trastornos del procesamiento sensorial no evidencian problemas en el lenguaje primario o deficiencias en la interacción social.
  • Los pequeños con problemas sensoriales, muestran en todos los casos, notables problemas a nivel motor. Muchos de ellos no pueden escribir, ir en bici, ir al baño solos o vestirse.
  • Son muy tendentes a perder el equilibrio, marearse y tener accidentes.
  • El niño con este trastorno es muy desorganizado.
  • Asimismo, les cuesta llevar a cabo cualquier actividad porque de pronto, se integran múltiples estímulos (visuales, auditivos, físicos…) que no pueden entender ni integrar.

Para concluir, necesitamos ante todo, dar a conocer este trastorno y desarrollar además, adecuadas estrategias terapéuticas para favorecer el correcto desarrollo e integración de la persona con dificultades de integración sensorial. Estamos ante una alteración neurológica que demanda mayor respaldo científico.

  •  Davies, Patricia L.; Gavin, William J. (1 de marzo de 2007). «Validating the Diagnosis of Sensory Processing Disorders Using EEG Technology». American Journal of Occupational Therapy (en inglés) 61 (2): 176-189. doi:10.5014/ajot.61.2.176
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