Tratamientos eficaces para la depresión

20 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Existen muchas alternativas de intervención para la depresión. De hecho, cada vez contamos con más. Sin embargo, solo unas pocas han mostrado realmente su eficacia. ¿Quieres conocerlas?

La depresión es un trastorno grave del estado de ánimo que se caracteriza por uno o varios episodios en los que la persona siente una tristeza profunda, angustia, infelicidad o apatía, entre otros. Por ello, una vez diagnosticada, es fundamental encontrar tratamientos eficaces para la depresión.

La depresión puede ser tratada de varias maneras. Sin embargo, solo algunos tratamientos han probado su eficacia de forma científica y controlada. Es decir, en estudios de investigación controlados (aleatorizados y con grupos de control), así como comparativos con otro tipo de terapias. Como veremos, los tratamientos más eficaces se agrupan en: tratamientos farmacológicos, cognitivos y conductuales.

Tratamientos eficaces para la depresión

Para tratar la depresión es importante realizar un buen diagnóstico y contar con la ayuda de un especialista (psicología clínica). Solo así se podrá asegurar la elección del método más adecuado y, con ello, proporcionar un pronóstico fiable. Además, al tratarse de un trastorno grave, es necesario atender todas las necesidades del paciente, pues la elección de un método no eficaz podría empeorar algunos síntomas y dificultar la recuperación.

Como se comentaba anteriormente, los tratamientos que han mostrado mayor eficacia se clasifican en los tratamientos farmacológicos y los psicológicos. Estos últimos, a su vez, se podrían dividir en cognitivos y conductuales; sin embargo, su procedimiento suele ser combinado.

Cada uno de estos grupos tiene como objetivo incidir en los distintos aspectos que originan la depresión. Por un lado, los factores de carácter más biológico o endógeno; por otro, los que se relacionan con los pensamientos y los comportamientos depresivos.

Mujer con depresión

Tratamientos farmacológicos

Este tipo de tratamiento es objeto de cierta controversia en relación a su eficacia, su posible carácter adictivo o sus efectos secundarios. No obstante, ha sido el tratamiento más estudiado de manera sistemática y, además, es el más utilizado. Por ello, su papel dentro del tratamiento para la depresión es fundamental y se suele complementar con las terapias psicológicas.

Por su parte, existen varias maneras de clasificar los tratamientos farmacológicos para la depresión. Teniendo en cuenta que existen distintos tipos de depresión, algunos fármacos son más eficaces que otros para tratar cada tipo. Una de las clasificaciones más utilizadas es la de antidepresivos clásicos o de primera generación y antidepresivos nuevos o de segunda generación.

Entre los antidepresivos clásicos se encuentran los tricíclicos (imipramina) y los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) (fenalcina, deprenil, tramilcipromina). Ambos actúan indirectamente impidiendo la eliminación de la serotonina y la noradrenalina, lo que provoca que haya más de estos neurotransmisores disponibles en el cerebro.

Entre los nuevos o de segunda generación se encuentran los inhibidores de la MAO (venlafaxina o moclobemida, entre otros) y los ISRS (fluoxetina, paroxetina, sertralina o citolopram). Éstos, al parecer, presentan menor incidencia de efectos secundarios. Los ISRS actúan impidiendo la reabsorción de serotonina y son los antidepresivos más recetados.

Es importante remarcar que, aunque los tratamientos farmacológicos han mostrado su eficacia, sus datos apuntan a que son eficaces para un 30-50 % de los pacientes. En este sentido, la mayor eficacia se obtiene cuando se combinan con tratamiento psicológico cognitivo-conductual.

Tratamientos cognitivo-conductuales

Entre los psicológicos, los tratamientos eficaces para la depresión son los conductuales y los cognitivos, especialmente de forma combinada. Este tipo de intervención ha evidenciado su capacidad para paliar los síntomas depresivos. Es más, en algunas ocasiones se ha mostrado aún más eficaz que los tratamientos farmacológicos de forma individual.

Por un lado, las técnicas cognitivas ayudan al paciente a reorganizar sus pensamientos mediante la identificación de ideas irracionales y reestructuración de las mismas. Las conductuales se centran en el comportamiento del paciente y está dirigido a comprobar la validez, de sus pensamientos. Así, tras refutarlos se realizan tareas que proporcionen nuevas actividades reforzantes en su entorno.

Entre las técnicas más utilizadas para la depresión se encuentran:

  • La reestructuración cognitiva. En la depresión existen unos patrones de pensamiento caracterizados por una visión negativa de uno mismo y del futuro. Mediante la reestructuración cognitiva se pretende identificar y modificar esas ideas sesgadas hasta llegar a otras que produzcan emociones y conductas más beneficiosas.
  • La activación conductual. Parte de la idea de que la persona ha dejado de recibir refuerzos de su entorno. Por ello, esta técnica consiste en motivar y propiciar conductas que le lleven a un entorno en el que éstas se refuercen y, así, recupere pensamientos más adaptativos, un mejor estado de ánimo y sobre todo un aumento de la calidad de vida.
  • Terapia de autocontrol de Rehm. Relacionada con la anterior, se esfuerza en mejorar las habilidades de autocontrol de la persona. Así, la persona adquiere recursos para reaccionar ante el fracaso y sea capaz de reorientar sus pensamientos y conducta hacia un objetivo positivo para ellos.
  • Terapia de resolución de problemas. Esta técnica se orienta que la persona cambie su forma de enfrentarse a los problemas, viéndolos como un reto y una posibilidad de mejora. Además, les enseña estrategias para resolverlos mejor y pone al paciente en una posición activa para conseguir sus objetivos.
Mujer terapia psicológica

Importancia de los tratamientos eficaces para la depresión

Cuando se sufre o se tiene a alguien cercano que sufre depresión, es esencial elegir un tratamiento óptimo. Para ello, es necesario informarse sobre qué tipo de terapia ha mostrado mejores evidencias de recuperación y eficacia. No obstante, además de hacer una buena elección, es importante que el paciente se comprometa y se adhiera al tratamiento, ya que si se abandonara podría haber una recaída importante.

Para ello, siempre acuda y consulte con profesionales de la psiquiatría y psicología, y evite buscar información en medios no contrastados o poco técnicos. Así, los tratamientos eficaces para la depresión nos pueden ayudar mucho, pero también nos pueden perjudicar aquellos que no lo son, haciendo que perdamos un tiempo muy valioso sin poner en marcha una intervención realmente útil.

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