Vinculación por trauma: me haces daño pero te necesito

La vinculación por trauma se nutre de un apego insano hacia la figura de un maltratador narcisista. La víctima, lejos de huir de esa relación, la retroalimenta. Es una realidad muy similar al síndrome de Estocolmo.
Vinculación por trauma: me haces daño pero te necesito
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 05 junio, 2021.

Última actualización: 05 junio, 2021

Abundan las relaciones afectivas cautivas en las que el amor duele y aniquila la felicidad y la autoestima. Sin embargo, a pesar de esta situación, la persona es incapaz de romper ese vínculo, porque el afecto y la atracción son cegadoras, hasta el punto de minimizar los daños. La vinculación por trauma traza un lienzo psicológico muy similar al del síndrome de Estocolmo.

Es posible que, visto desde fuera, este tipo de situaciones nos parezcan extrañas y contradictorias. ¿Por qué razón alguien llega a tolerar lo intolerable? ¿Por qué seguir con alguien que humilla, maltrata y abusa emocionalmente del otro? Lo cierto es que en el campo de las relaciones humanas se inscriben procesos psicológicos soterrados que es necesario comprender.

En primer lugar, de nada servirá decirle a alguien que está en esta situación que se aleje cuanto antes de esa persona. La codependencia puede ser tan intensa que la mente deja de funcionar de manera racional: son las emociones y el apego insano el que controla por completo ese vínculo. Es un lazo que corrompe, pero que sigue alimentando necesidades tan básicas como el miedo al abandono.

Un vínculo por trauma tiene como protagonistas a una víctima y a un maltratador emocional, es un lazo en el que la primera ansía ser atendida y cuidada, mientras el otro busca ostentar el poder.

Mujer triste que sufre vinculación por trauma

¿Qué es la vinculación por trauma?

Fue en los años 80 cuando empezó a estudiarse por primera vez la idea de la vinculación por trauma. Fueron los psicólogos Donald G. Dutton y Susan L. Painter quienes analizaron los casos de cientos de mujeres maltratadas que convivían con sus parejas. Lo primero que descubrieron es que a veces el miedo no es ese mecanismo que, en situaciones normales, favorecería la huida o el enfrentamiento hacia aquello que hace daño.

Lo que se ve en este tipo de vínculos es sumisión y una clara diferencia de poder. Hay uno que somete al otro. Tenemos a figuras adheridas a un afecto insano ante el cual no reaccionan. ¿Cuál es la razón de esa permisividad y tolerancia al sufrimiento? En realidad, estas relaciones siguen un patrón circular que va desde el “ahora te doy afecto, ahora te maltrato, te enfadas, me perdonas y, después, vuelta a empezar”.

La vinculación por trauma es el pegamento que une a la víctima con el abusador y que retroalimenta ese círculo de sufrimientos.

El problema del apego y la personalidad narcisista

Los psicólogos Donald Dutton y Susan Painter realizaron un estudio en los años 90 para comprender un poco más este tipo de relaciones. Pudieron demostrar que muchas de estas mujeres que intentaban dejar a sus parejas abusadoras, no lo lograban porque evidenciaban un tipo de apego emocional muy intenso. A ello se le añadía la baja autoestima y la propia personalidad dominadora del abusador.

Además, buena parte de la vinculación por trauma se establece con un perfil narcisista. Como bien sabemos, estas figuras son hábiles para manipular, controlar y drenar de toda resistencia psicológica y emocional a sus víctimas.

El ciclo del abuso y la adicción al afecto que destruye

En el patrón emocional, cognitivo y conductual de la persona que evidencia la vinculación por trauma se le añade un factor incuestionable: la propia adicción a ese amor insano. Es un tipo de apego que todo lo tolera. La codependencia se constituye mediante una baja autoestima, la idealización del otro, el miedo a la soledad y el autosacrificio hacia el narcisista.

Asimismo, para que la vinculación por trauma se mantenga, como bien hemos señalado con anterioridad, se da con frecuencia un ciclo de abuso muy particular. Sigue las siguientes pautas:

  • La relación va acumulando tensiones (discusiones, maltratos, humillaciones, desaires…).
  • Finalmente, la víctima reacciona ante un incidente de mayor gravedad.
  • El abusador actúa rápidamente cambiando su conducta, demostrando afecto, arrepentimiento y voluntad expresa de cambio.
  • Se produce la reconciliación y, por término medio, es intensa y gratificante. Se da paso a un periodo breve de aparente armonía.
  • Los abusos y el maltrato vuelven a aparecer y el ciclo vuelve a empezar.

Una de las principales características de la vinculación por trauma es que cuando la víctima es dañada por su pareja agresiva, espera recibir el consuelo y el perdón de este. Esa necesidad insana retroalimenta el propio lazo traumático.

chico que sufre vinculación por trauma

¿Cómo actuar ante estas situaciones?

Algo importante que debemos comprender sobre la vinculación del trauma es que se retroalimenta del desequilibrio de poder en el que acontecen épocas de castigo con instantes de recompensa (como las reconciliaciones). Es decisivo que la persona sea capaz de romper ese patrón. Esto puede resultar complicado porque muchas veces esas víctimas se encuentran completamente aisladas.

Los narcisistas tienden a separar a sus víctimas de la familia y amigos, por ello siempre les resulta difícil desvincularse completamente de quien les hace daño. El apoyo social es imprescindible en estos casos. El entorno, los compañeros de trabajo, vecinos y servicios sociales deben ser esas figuras atentas y sensibles a estas realidades.

Claves para dejar atrás un vínculo traumático

Para afrontar y dejar atrás el vínculo traumático, serían útiles las siguientes estrategias:

  • Separación de la víctima del agresor.
  • La víctima debe reconocer y tomar conciencia del abuso emocional, el maltrato, la codependencia y de ese apego insano que le adhiere a una vinculación dañina.
  • Desarrollo de una red de apoyo. La persona debe contar con nuevas figuras a las que acudir para hablar, compartir, sentirse validada y ayudada. Esa cercanía con otras figuras distintas al agresor les permitirá ver su realidad de otro modo para sentirse más fuertes, para trazar nuevas metas en el horizonte.
  • La terapia psicológica en estos casos es imprescindible para tratar la herida del trauma y reconstruir la identidad y la autoestima, así como para dar estrategias a la persona para que no vuelva a caer en relaciones de abuso emocional.

Para concluir, muchas veces el que alguien tenga una mayor tendencia a desarrollar este tipo de lazos afectivos, tiene su origen en la infancia y en el tipo de crianza que recibió.

El trabajo psicológico en estos casos debe ser más profundo y delicado para sanar las marcas de un trauma que persiste y que se manifiesta de manera constante en cada vinculación. Son, sin duda, realidades muy complejas.

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  • Dutton; Painter (1981). "Traumatic Bonding: The development of emotional attachments in battered women and other relationships of intermittent abuse". Victimology: An International Journal (7).
  • Chrissie Sanderson. Counselling Survivors of Domestic Abuse. Jessica Kingsley Publishers; 15 June 2008
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