Vincularse a alguien que no sabe lo que quiere puede ser peligroso

Vincularse a alguien que no sabe lo que quiere es jugar con fuego

Valeria Sabater 24, Abril 2017 en Psicología 19273 compartidos

Vincularse a alguien que no se ama a sí mismo, que vive de las dudas, las inseguridades y de esos miedos y vacíos que otros deben templar, nutrir y llenar, puede ser tan peligroso como una caída al vacío y sin paracaídas. Porque quien no sabe lo que quiere hace del amor un juego mortal de inmadurez y sutil irresponsabilidad.

Hablemos de relaciones de pareja: cuando la mayoría de nosotros iniciamos una relación aspiramos a construir un vínculo feliz, digno y significativo. Queremos auténticos compañeros de vida, amantes valiosos y personas maduras capaces de construir un proyecto en común: sólido y enriquecedor. Esto es a lo que ansiamos con letras mayúsculas y con luces de neón, sin embargo, hemos de admitirlo, la realidad, a veces, es menos reluciente.

Según la doctora Sandra Murray, catedrática de psicología en la Universidad de Búfalo y experta en relaciones de pareja, los cónyuges afectivos que se caracterizan por la clásica inseguridad personal pueden llegar a ser auténticos saboteadores psicológicos. Aún más, este tipo de dinámicas en que hay alguien que nunca sabe bien lo que quiere, que no invierte de forma clara en el propio compromiso y que duda de todo y de todos, da forma a un tipo de realidad bastante común.

Algo curioso que explica esta misma autora, es que hay muchas mujeres que suelen iniciar relaciones con hombres inseguros justo después de haber dejado una relación compleja y tormentosa con una pareja narcisista. Descubrir de pronto a alguien que a simple vista, no parece tan centrado en sí mismo, atrae. Ver que estamos ante una persona que se muestra falible, tímida a la vez que insegura, puede seducirnos por ese matiz más humano e incluso cercano.

Sin embargo, a medida que se inicia la convivencia y ese día a día en el propio discurrir de la relación, descubrimos aristas afiladas. Son como las puntas de un complejo iceberg que surge de la nada y con el que chocamos irremediablemente, encontrándonos con una dimensión fría, distante y hasta destructiva…

Te hablamos de ello.

Las consecuencias de vincularse a una persona insegura

En un primer momento, tal y como hemos señalado, esa inseguridad puede resultar atractiva. Hay algo entrañable, dulce y hasta seductor en esos perfiles que se muestran vulnerables, que admiten sus temores, sus dudas, sus limitaciones. Aún más, no falta quien se enamora de estas personas al pensar que pueden cambiarlas, que pueden actuar como auténticos salvadores al proporcionar seguridad y templanza a quien hace equilibrios en el fino hilo de los miedos.

Sin embargo, hemos de tenerlo claro. En las relaciones de pareja nadie puede ni debe ir como salvador, como héroe de las bajas autoestimas, como mago de los miedos profundos o como valiente gestor de las actitudes limitadoras. Esto es así por una razón muy sencilla: no podemos cambiar la personalidad de alguien de un día para otro, incluso hay veces que directamente no podemos hacerlo. Tal labor, tal delicada hazaña implica solo al propietario de esos territorios íntimos y privados donde habita la inseguridad y la inmadurez emocional.

Por otro lado, las consecuencias que uno puede sufrir al vincularse con una persona insegura son múltiples y muy variadas. A continuación, te hablamos de ellas.

La inseguridad personal en el amor deja secuelas

Señalábamos al inicio que, en ocasiones, hay quien se siente atraído por una persona insegura tras haber dejado atrás una relación con un perfil narcisista. Bien, por curioso que parezca, el narcisismo y esa inseguridad más extrema y tóxica a nivel afectivo tienen patrones de comportamiento muy semejantes y no causan heridas tan distintas.

  • Las personas inseguras se caracterizan por una necesidad constante de aprobación y reconocimiento externo. No podemos olvidar que quien no sabe lo que quiere dispone de una autoestima en peligro. Es como si fuese la rueda de una bicicleta que se pincha constantemente, de manera que necesita ser desmontada e “inflada”.
  • Otro aspecto común tiene que ver con los comportamientos erráticos y caprichosos, con los altibajos emocionales y el constante cambio de objetivos personales. Vivir con una pareja insegura e inmadura es como regalar nuestro corazón a alguien que no sabe cómo cuidarlo, que a instantes pierde el interés por él y al día siguiente lo necesita como el aire que respira.
  • La necesidad de control también es un rasgo habitual. Esa falta de seguridad personal a menudo da paso a la desconfianza, a dudar del vínculo de la pareja, a temer el abandono, el engaño o la traición. De ahí que sea común pasar por épocas en las que sienten la necesidad de controlar casi cada paso del cónyuge.

Tal y como podemos ver, vincularse a una persona que no ha invertido en su crecimiento personal, que está hecho de miedos y que es incapaz de invertir de forma firme y saludable en el propio proyecto de la pareja, puede ser la peor de las decisiones.

¿Qué podemos hacer si vivimos con una persona insegura?

La inseguridad personal tiene grados, esto es importante dejarlo claro. Habrá personas que sean plenamente conscientes de ella e intenten gestionarla, templarla en la medida de lo posible. Sin embargo, también están quienes lejos de verla, asumirla y aceptarla se defienden de ella vistiéndose con una armadura de espinas. Quien se acerque demasiado está condenado a sufrir. Mientras que el delicado y frágil ser que hay en el interior, permanece a salvo…

De este modo, el primer paso que debemos hacer si estamos vinculados a una persona con este perfil, es conseguir que asuma su responsabilidad, que sea capaz de ver ese comportamiento inseguro como el origen de la falta de satisfacción de la pareja.

miedo a vincularse

Por otro lado, vamos a intentar que nuestro estilo de vida permanezca y no termine supeditado a las necesidades del otro. Así, no perderemos nuestro aliento hinchando bajas autoestimas, ni nos subiremos a esas norias emocionales donde a instantes somos motivo de adoración y al día siguiente del más frío desinterés.

Recordemos que el amor sabio no es voluble, que quien ama de verdad sabe bien lo que debe cuidar y por lo que debe luchar. En una relación saludable no vale la inseguridad permanente, ni el hoy te quiero a medias y mañana de forma completa. Permitámonos entonces dar con un amor valiente, digno, colorido y enriquecedor.

Imágenes cortesía de Lora Zombi

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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