¿Vivimos rodeados de vampiros emocionales?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 14 septiembre, 2017
Sonia Viéitez Carrazoni · 28 febrero, 2013

Los vampiros emocionales son personas normales, pero cargadas de negatividad y que se alimentan de nuestra energía y buen humor. Suelen hipnotizarnos con su cordialidad y encanto, transmitiendo una gran confianza. Sin embargo, tras entrar en nuestra vida comprobamos que aumentan su autoestima devaluándonos y manipulándonos.

Este tipo de personas pueden llegar a provocar en quienes los rodean elevados niveles de estrés. Por ello es tan importante identificarlos y ponerles freno.

¿Cómo son los vampiros emocionales?

Mujer atacada por vampiros emocionales

La mayoría de estas personas arrastra un egoísmo semejante al de los niños, ( caprichos y rabietas, lo quiero ahora), donde sus necesidades se convierten en  las únicas importantes. Son personas, además, que no saben lo que es la empatía.

Nunca cometen errores, ni admiten equivocaciones ni se sienten culpables. No valoran el esfuerzo, el apoyo, ni el afecto ajeno, ellos quieren su propio beneficio, y en el caso de ofrecer su ayuda, suelen encubrir “extraños” motivos.

Suelen utilizar nuestra información para  dañarnos. No suelen acatar reglas ni normas. Se pueden comportar como compañeros maravillosos y grandes trabajadores hasta que nuestras necesidades no coincidan con las de ellos, cuando esto ocurre entonces se convierten en depredadores de nuestro estado de ánimo, hasta conseguir vaciarnos.

“Tomarse las cosas a título personal, te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno.”

-Dr. Miguel Ruiz-

Tipos de vampiros emocionales

Diariamente estamos obligados (compañeros, vecinos, familiares) a convivir con muchos de ellos. El psicólogo J. Bernstein especialista en el tema resume varios tipos de personajes.

 

Mujer manipulada por vampiros emocionales

Vampiros antisociales

Son divertidos y contrarios a las reglas sociales, anhelan una vida excitante y una compensación inmediata a sus deseos. Son incapaces de ofrecer nada a cambio.

Vampiros histriónicos

Buscan continuamente ser el centro de atención, transforman cualquier situación cotidiana en un espectáculo y jamás reconocen sus propias equivocaciones.

Narcisistas

Son esos que nunca piensan en los demás y se consideran perfectos y talentosos. Vampiros peligrosos que se aprovechan de ti y cumplidos sus objetivos, “si te he visto no me acuerdo”.

Bailarina con máscara representando vampiros emocionales

 

Obsesivos compulsivos

Son los adictos a la seguridad y al control. Pueden ser dañinos si tus actos perjudican o interfieren en su sentido del control y del orden. Quieren imponer su perfeccionismo a toda costa, y creen en el castigo y la censura como una estrategia válida para moldear el comportamiento de los demás. En algunos casos, incluso se podría asegurar que disfrutan pensando en el sufrimiento ajeno.

Vampiros paranoicos

Son aquellos que buscan en cualquier lugar un  significado oculto. Para ellos nada es transparente, y todo les genera desconfianza. Difícilmente logran perdonar.

“La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras.”

-Philip K. Dick-

Cómo escapar de los vampiros emocionales

La mejor opción para escapar a su sometimiento consiste en alejarse de ellos, sin olvidar jamás que somos nosotros los que debemos de asumir siempre el control.

Tratarán de cambiar nuestras normas y actitudes, hasta modificar nuestros valores y enemistarnos incluso con los seres más queridos. Emplearán su potencial negativo, la confusión y el miedo para controlarnos y modificar nuestro nivel de energía positiva.

Debemos de evitarlos sin escapar asustados, sin renunciar a nuestra fuerza intrínseca que nos hace, en caso de que seamos valientes, menos vulnerables.